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martes, 21 de agosto de 2012

Libro: "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS":


Hola amigos. 
Les regalo dos de las cartas de mi libro:
                             “Cartas que Nunca Leerás”                                 





 


      (11.40 DE MI NOCHE. 5.40 DE TU AMANECER) (VI)


28 de Febrero 

  Un día lejano, antes de tu partida, me dijiste: “Estoy aprendiendo amarte”. Y esto, me llenó de alegría. Yo no necesite de ese aprendizaje, para hacerlo. El ¿Por qué? No lo se. No quiero ya, saber el misterio insondable de la vida. Solo se, que quería que aprendieras a ser feliz y serlo yo. Quise enseñarte que la vida, tiene todos los colores del arco iris. Que detrás de cada noche oscura, hay un lindo y luminoso amanecer, que la vida es lo que nosotros queramos que sea y más, cuando encontramos con quien compartirla, cuando alguien nos ama y nos brinda, su cariño, su lealtad, su ternura, sin pedir nada cambio. ¿Pero para que te hablo de esto? Si sé… Que nunca lo leerás, que jamás, tus ojos, lo verán y que jamás, podrás meditar, o siquiera,  pensar en mis palabras.   

  Quise que los dos aprendiéramos, cuando tú me amaras, que podíamos  construir un mundo aparte, donde, aunque no estuviésemos juntos, nuestro amor, bastara para encontrar la paz interior, la tranquilidad de vivir una existencia  placida y tranquila, que fuera al mismo tiempo, la fuerza para seguir luchando, para soñar todos los días, con un mundo mejor. Para unirnos a la esencia divina de Dios y darle gracias por habernos encontrado en un momento, tal vez, crucial, en nuestras vidas.

  No quise que te sintieras solo, no quise, que estuvieras triste, no quise, que te sintieras perdido en un mundo hostil, duro e indiferente, donde la ley que impera, es la crueldad, y todos los sentimientos oscuros que, solo se encuentran en el ser humano; en el civilizado mundo que hemos creado.                
            
Quise, que aprendieras, o no, a quererme.  Supieras, que  siempre estaría  a tu lado, para compartir todo lo que tú quisieras que compartiéramos; que mi amor siempre te acompañaría donde quiera que estuvieses y que sería eterno. Y… A hora… Aunque estés muerto… Lo repito… Mi amor,  tuvo un principio, pero no tendrá fin.

Quise, que te apoyaras en mi amor. Era un regalo divino, que la vida te dio, sin que lo pidieras, quizás, sin desearlo. Pero estoy segura, aunque tú mismo no lo creyeras, que tenías méritos para vivirlo. ¡Ojala yo hubiese sido dueña de un amor tan grande como este!. Como el que te dí. Como el que te doy, aún ahora, que estás muerto.  ¡Ojala!     

“No temas. Si tu eres la luz en mi camino, has que mi amor, no yo, sea la energía que te impulse para realizarte y para que,  tus ilusione, tus sueños y tus esperanzas, se hagan realidad” Te lo dije. Y  ahora… Cuando caminas por senderos desconocidos para mí, cuando  no existes, Te lo repito…   

“¡Adelante, amor. Recuerda que eres libre. Que eres el único dueño de tu vida, que sabes cuales son tus debilidades y tus fortalezas, cuales son tus cualidades y defectos y sabes que debes hacer, para encontrar tu  meta. Recuerda, cuando te sientas débil, que siempre tendrás mi amor”!. Esto… también te lo dije… Pero ahora… ¿Cómo puedo repetírtelo?. ¿Si ya no estas a mi lado? 

                                                                                                      Mar








                                   (10.35 DE MI NOCHE, 4.35 DE TU  AMANECER)(VII)

29 de febrero

Hoy estoy recordando todo lo nuestro. Desde el momento en que te encontré hasta hoy…
¡Estoy triste! En mi imaginación, en mi realidad, hubo una pausa. Y soñé…Que estabas vivo…  Soñé… Y volví a sufrir y volví  a llorar.
 El cielo azul, de una noche hermosa, creada por mí, para revivirte, se oscureció y llore… Y… Volví a perderte.
La soledad es infinita… Mi soledad.  Mi fiel compañera…  Mi soledad…
 No te he contado. Estoy escribiendo un libro en forma de cartas diarias. Igual, como si estuvieses vivo. Como era nuestra costumbre. Y que cada carta,  sea un episodio de nuestra historia. Pero no he podido…  Cada carta es un quejido, cada carta, sin ser una súplica… (Yo no suplico) Es motivo de llanto…
Voy a renunciar a seguir escribiéndolo.  Voy hacer una pausa. Voy a luchar por vivir  de ahora en adelante, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día o cada noche sin olvidar, las alegrías, los momentos felices y la realidad, de tu desamor y de tu muerte. Pero viviendo…
Comenzaré hoy…
Al enviar esta carta al espacio… (Hoy… Esta carta, si se enviará) Al infinito…Tu hogar…  Te diré adiós definitivamente. Dejaré de soñar, que vives y comenzaré, ahora, si de verdad… Sin ilusiones… A escribir esta historia que fue hermosa,  que me hizo soñar, pero que me produjo mucho dolor y muchas lágrimas…
Adiós amor… Ya ha terminado todo… Y ahora…Te dejo partir, para que evoluciones, en un mundo distinto al que forjamos… Adiós… Amor… Adiós…. Seguiré escribiendo nuestra historia.
                                 
                                          Mar








                                                                

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