Buhardilla

Buhardilla

Seguidores

sábado, 24 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁ"




OTRA CARTA DEL LIBRO
 "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"





 UN MES DESPUÉS DE TU MUERTE.

(De tu Partida)

(1.45 DE MI AMANECER 7.45 DE TU MAÑANA) (XIV)

Noviembre 25
Mi sueño se perdió. Ha sido nuestro amor tan frágil, como un barquito de papel con el que un niño juega en la pila del parque. SE HUNDIÓ. Se hizo otro, para que el niño siguiera jugando y de nuevo, se HUNDIÓ. Se ha perdido. 

Una y otra vez me concientizaba, de que lo nuestro, siempre terminaría así. En nada. Cuando nuestro barquito navegaba, ya no en una pila de parque, sino a la orilla del mar, se estrellaba. Las olas se lo llevaban y moría, entre los arrecifes de coral.

Le contaba (le cuento) a Dios de mis sueños, de mis fracasos, de mi soledad y del gran vació que tu amor iba dejando (ha dejado) en mí. Y solo me decía (me dice): Confía…Confía…

 Señor. Tú, eres el dueño de nuestro destino. Tú, eres el dueño de mi loco corazón. Tú conoces mi dolor, mi tristeza, y conoces de mi soledad. Esta soledad que duele Que se convierte,  en un dolor que asfixia que mata. Y entonces… Me mira,  y me repite: Confía… Y confiaba y sigo confiando…   

Pero me da miedo seguir, amándote. Y tengo  miedo, de amar de nuevo. Pero… ¿No sabes? Cierro los ojos, y encontro,  esa mano amiga, leal, de un compañero, que aprieta la mía   y me dice, con su voz suave: “Tu puedes, yo estoy aquí, no estás sola. Puedes olvidar y volver a soñar. Olvida. Da gracias a Dios que conociste el amor. El dolor, que un mal amor, nos da  y déjalo partir, salir de tu vida y se feliz. Soy tu amigo y no te reprocho nada. Solo estoy aquí, a tu lado. Cuenta siempre…Siempre…Conmigo. No estás sola…Aquí estoy”.  
  
Me sereno. Y mi corazón, comienza de nuevo a latir con esperanza, con fe, y con el convencimiento de que puedo olvidarte. Que aprenderé de nuevo, confiada, a amar.

 Dicen: “Que todo tiene un por qué y un para que” y le pregunto a  Dios ¿Para qué te conocí? Y no me responde… Entonces, guardo mis sentimientos en lo más recóndito de mi corazón y me doy cuenta que solo son míos, que nadie, ni siquiera tú, me los puedes quitar, robar, que solo son míos.  Solo míos. Únicamente míos ¡Y viví y viviré!

Estoy sola. Completamente sola. Lo comprendo. Lo experimento cada día. Pero tengo a Dios y  la amistad de un buen amigo. Un maravilloso amigo.

 Mi amor por ti, fue, y será, la fuerza que me hará vivir y ser feliz. Tu recuerdo y el dolor vivido por tu muerte, por tu partida, no me hará daño. No dejaré que me hagan daño. 

 No estarás en mi vida para. gozar de este amor, de mi amor. Ni yo, podré brindártelo. No lo mataste.  Dios me lo dio y tú…. Moriste sin saber lo feliz que pudiste ser. Y ahora, no lo sabrás.

 DOY GRACIAS A DIOS POR TI, pero de la mano de mi amigo, te olvidaré poquito a poco y curaré todas mis heridas.

Hoy… No te escribiré más, 

Mar   


3 comentarios:

  1. Hola Mar, que carta mas triste, pero aún así al final deja una luz de esperanza.

    Me ha gustado leerte.

    ResponderEliminar
  2. Cuesta desprenderse de alguien que es importante para nosotros y que contribuye a nuestra felicidad, cuando hay que darlo todo por perdido no nos vale el mito de que los malos momentos nos hacen más fuertes, está todo tan oscuro, tan ruidoso, sin sentido, que nada ni nadie puede doblegar nuestra impotencia ni forma de pensar, es con el paso del tiempo, en el día a día, cuando entendemos que efectivamente todo tienen un porqué, un antes y un después, y que ese futuro incierto que nos aguarda es una prolongación del pasado que huyó de nuestras vidas pero que quedó en nuestro recuerdo y nuestro corazón.

    La vida solo puede entenderse cuando miramos hacia atrás, pero hay que vivirla mirando hacia delante.....SIEMPRE HACIA DELANTE

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Hola Amparo:

    Si. tienes toda la razón. Solo se puede mirar hacía adelante. Solo adelante... Pero lo vivido nos llena de valor para hacerlo. Aunque vallamos dejando el alma a pedazos en el camino de nuestro olvido.
    Un gran abrazo. Eva Margarita

    ResponderEliminar