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sábado, 29 de diciembre de 2012

SALUDO DE NAVIDAD



2012-2013
SALUDO DE AÑO NUEVO

Amigos:
Hemos llegado al fin del dos mil doce. Otro año  que hemos vivido. Otro año que dejamos atrás con todos nuestros sueños, nuestros proyectos, muestras ilusiones. Unos cumplidos y realizados… Y otros… Que no pudimos cumplir… Ni llevarlos a cabo…

Pero tenemos la suerte, de ver nacer un nuevo año, con  nuevas ilusiones, nuevos sueños, nuevos proyectos, cariños y amores. TENEMOS LA DICHA DE SER AMIGOS.

Gracias amigos, por compartir sus vidas con la mía, por haberme dejado ser parte de la suya. Por ser parte de mis sueños, por ser parte de los suyos. GRACIAS AMIGOS POR SER MIS AMIGOS. Por haber llenado mis ratos de alegría y compartir los de tristeza. Por el consejo acertado, por guiarme en el momento preciso, cuando me sentía perdida, en un mundo, a veces, extraño. Gracias por llenar mis soledades y compartir mis grandes o pequeñas alegría. Gracias amigos por existir y espero que nunca me falte su cariño y su amor. GRACIAS.

Dios los bendiga y reciban mi amor, para Uds. y todos los suyos. FELIZ AÑO.  

Eva Margarita 

viernes, 28 de diciembre de 2012

OTRA TARDE DE AMIGAS





OTRA TARDE DE AMIGAS

Otra tarde de amigas, otra tarde de invierno,  en que nos reunimos a tomarnos unos vinos calientes y a contarnos una de nuestras historias.

Hoy le toco a Mar, contar  una suya. La última, aventura de su vida.  Comenzó así: 
  
 “Un día, de un verano cualquiera, le conocí. Simplemente llegó a mi vida”.

 En una estantería de una elegante tienda, nos  encontramos. Nos miramos y comenzó nuestra historia.

Lo recuerdo. Sus gustos eran iguales a los míos, Su norte era el mío, y nos emborrachamos, con la dulzura, de nuestro amor.

Soñamos y fuimos creando nuestro nido. El salón,  la chimenea, el oratorio. Nos volvimos decoradores, reímos con nuestros desaciertos y gozamos con nuestros aciertos. Fue una linda aventura.

Y de un momento a otro, todo cambio para mí: Sus expresiones de cariño, continuaban, pero me di cuenta, que no era yo la única. Que había otras. Que todo era compartido. Que cada una de sus palabras, dulces, tiernas, sus sueños, nuestros sueños, no eran míos, nada era mío, solo mío. Y comencé a ver al legendario Juan Tenorio, al aventurero veneciano, Casanova, reflejados en cada uno de sus actos. Sus mentiras, sus historias. Llego, el otoño y en una tarde de lluvia, se desbarrancó en su pequeño cochecito y todo terminó.

Y todo después de su muerte, quedo al  descubierto. Y lo seguí amando. Un año, dos navidades. Un sueño, las ruinas de una ilusión y solo quedaron muchas cartas, una gran archivo  que  lo destruí y las ruinas de algo muy hermoso, que me hizo llorar, que me hace llorar y sonreír. Un libro que será editado en estos días. Y nada más.

Todas quedamos calladas. Pensativas y muy tristes. Otra tarde que la nostalgia nos envolvía a todas y pensamos, que ninguna, en ese momento, éramos felices.

Otro año, que se termina y otro, que queremos empezar, con nuevas ilusiones y sueños. Y si es posible, amando y sintiéndonos amadas.  

                                   Eva       


    Vieres, 28 de Diciembre de 2012
Derechos de Autor Reservados  
 
   
  

viernes, 21 de diciembre de 2012

HOLA AMIGO III




HOLA AMIGO III

Hola amigo: Estoy mal. ¿Me quieres abrazar? Hace unos meses no sé porque, estoy cometiendo  errores, y errores. Conocí a alguien y tú me dijiste: “No te acerques a él. No lo hagas. No te conviene”. Y, no lo creí. Ahora… Te doy toda la razón. 

Cree sueños. Escribí historias. Me regalé esperanzas. Confíe en palabras.  Creí en un hombre. Pensé que era bueno. Pero no… ¡Todo fue mentira!  ¡Solo mentiras! ¿Qué nombre le puedo dar a mi propio engaño?

Tuviste y tienes toda la razón… No me convenía, no me conviene.

¿Sabes amigo? ¡Le conocí!  Primero su lado luminoso. Su lado bueno, su lado blanco y eso fue lo que me engaño. Luego su lado oscuro. Demasiado oscuro. Me ha sorprendido y te digo: Me falta conocerle más. Es una caja de sorpresas, pero de sorpresas malas. Una caja de “Pandora”. Donde cada pensamiento, cada una de sus actuaciones son oscuras.

Quiero descubrir su pasado. Quiero saber que se esconde en esa mente, que no sé, si simplemente es mala. Quiero debelar este misterio, donde lo bueno, lo espiritual y  lo místico, se confunde, con lo malo, con todo aquello, que es negativo, que es oscuro.

Sé que no me dejarás. Me dirás: “¡Basta…Basta!… ¡No más! Y si… Tienes razón. Esta historia, ha terminado y no debo abrir el libro en el cual, se escribió ya, la última página.

Siento temor. En mi carrera.  Es la primera vez que lo siento. No sé, qué se puede esperar de él. No sé qué pasará, al verse descubierto en ese juego extraño y ambiguo en que se mueve.

No me regañes. No te preocupes. No investigaré nada. Ya te lo he prometido.

Este es otro caso, como cualquier otro caso, de nuestro trabajo. Donde tu yo, tenemos que escribir sobre él y nada más. Lo olvidaremos. Ven… Está haciendo frío. Tomémonos un café.

Estar en tu compañía, es siempre reconfortante. Me siento tranquila y segura. No sueltes mi mano amigo.


Eva
Viernes, 22 de Diciembre de 2012
Derechos de Autor reservados   



            

domingo, 16 de diciembre de 2012

La última carta, del Libro "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"



LA ÚLTIMA CARTA DEL LIBRO


“CARTA QUE NUNCA LEERÁS”






(12.35 DE MI NOCHE 6.35 DE TU AMANECER)(XVII)

Diciembre 16:
He regresado. Y en la inmensidad de un cielo negro, solo iluminado por los relámpagos te  he escrito… solo una palabra... Luego… Una orden: “Abrochar los cinturones, enderezar los espaldares de sus sillas apagar todo los aparatos electrónicos y esperar”…  
    
¡Te sentí tan cerca, tan protector, tan mío!…

¿Yo ?…Solo, soñaba que me amabas. Que por fin yo también, como tú, estaría muerta, en medio de esa noche de lluvia de un otoño moribundo y de un invierno naciente.

Te perdoné… Olvidé lo mucho que he llorado por ti y fui feliz.

Ya nada, ni nadie. Ni siquiera, nosotros mismos, nos separaría.

Recordé… (Un día, dije que estaba tranquila porque no tenía, ni siquiera recuerdos.) Pero en esos momentos, recordé  todo lo bello, que viví, con tus verdades o tus mentiras. Con mis sueños, con todos los castillos que construíamos en el aire y en mi fantasiosa imaginación.

 Y, ¿sabes? Fui feliz.

Cuando todo pasó, cuando ya todo era normal. Tu recuerdo, también se fue desvaneciendo y ¿ahora…Que espero?

Sonreír, ser feliz y pedirle a Dios Niño, que mi Don Juan tenorio, sea feliz en ese mundo que imagino, existe, paralelo a este.

Pero… ¿Sabes? Te amé tanto. Te amo, todavía… (Después de haber transcurrido todo este tiempo) Y la felicidad... Todos los día se vuelve más esquiva y se hace más lejana.

Pero sueño… ¿Con imposibles? No sé. Pero he vuelto a soñar.

Hasta siempre,

Mar
Relato de  Eva 

    
  

jueves, 6 de diciembre de 2012

Otra Carta del "LIBRO CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"





Otra carta del libro
“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS”






(11.40 DE MI NOCHE, 5.40 DE TU MAÑANA)(XVI)

Diciembre 6;
Hoy, hace un año comencé a escribirte. Me había prometido hacerlo todos los días, a esta hora y no lo he cumplido.

 Cada vez que te escribo, es como revivir nuestra historia. Esta historia que no tuvo principio y que no tiene fin. Esta historia que ha marcado mi vida y que la ha dividido en dos. Antes de ti, y después de ti.

Hace un año...¡Un año!…

 No sé si seguiré escribiendo para ti, y más, sabiendo que nunca leerás mis cartas. Que no las puedes leer porque estás muerto y si estuvieras vivo, tampoco las leería, porque para ti, nuestro amor, no fue nada. Tal vez un chubasco de verano y nada más. Que pasó… Simplemente... Pasó.

Con la llegada del otoño, quedo en el olvido como van quedando las hojas muertas de los árboles cuando caen en el camino. En ese camino, que no quisiste que recorriéramos juntos.

Cuando ya deje de recordarte, con toda la ilusión del amor o con todo el dolor del olvido. Pensaré que fue bonito vivir esta experiencia. Sentir que mi sueño, se hizo realidad por pocos días, que iluminaste mi vida y que luego… La llenaste de oscuridad y frío. Pero bueno, es  mejor haberla vivido, a no haberlo hecho.

Hoy después de un año…Vuelvo a decirte adiós, como todos los día lo hago, con la esperanza de que mañana, no te recuerde, con la esperanza de que todo fue un sueño o una pesadilla. Con la esperanza, de que no viví todo lo que he vivido.

Pero mira, me contradigo, en cada palabra que escribo. A veces. Le doy gracias a Dios, a la vida, al destino por haberte encontrado. Otras… No lo acepto. Y le pregunto a Dios, a la vida, al destino. ¿Por qué te encontré, por qué llegaste a mi vida?.  Y no hay respuesta…

Ya no escribiré más. Ya es tu mañana y aún, sigue siendo para mi… Hoy…  




Mar  
Relato de  Eva 

      

miércoles, 5 de diciembre de 2012

NOVELA: UNA HISTORIA DE AMOR




NOVELA CORTA





UNA HISTORIA DE AMOR

Capítulo I:

Una tarde de invierno en mi casa, me reuní con unas amigas y compañeras de estudio a  tomarnos unos vinos calientes  y cada una de ellas, comenzó a compartir una historia de su propia vida.  Mariana fue la primera en narrar la suya. Y yo, se las voy a contar: 

“Con su voz cadente y un poco afectada, tal vez por la emoción de sus recuerdos” Comenzó:

Un día cualquiera, lo conocí. Nunca me imaginé que de ese casual encuentro resultaría una historia, no solo de amor, sino, también, algo misteriosa, algo que tiene ver con el destino, con lo que ya está escrito.

Caminábamos en sentido contrario, de pronto, el pié se me voltio y caí en sus brazos. La sorpresa para los dos fue grande y reímos, olvidando el incidente. Se presentó y se ofreció ayudarme. Como me agradó, seguimos juntos.

Al devolverme con él, me di cuenta que era mi vecino, vivía a la vuelta de nuestra casa. Intercambiamos teléfonos, información sobre nuestras familias y quedamos, en volvernos a ver.

Hasta ese momento, jamás nos habíamos visto en ninguna parte. Y ahora, comenzamos a encontrarnos a toda hora y en todas partes. En el club, en la iglesia, en la calle, teníamos amigos en común y nuestras familias se conocían. ¿Dónde estábamos nosotros? ¿Se fijan? Ahí, es donde el destino comienza a jugar. ¡Y como juega!

Bueno, resulta que era un hombre muy conocido, muy asediado por las mujeres, con las que tenía un gran éxito. Él se dejaba amar y a todas, amaba. Esto creían ellas. Para mí tampoco fue indiferente y más, que yo era un chica muy joven y fue mi primer amigo tan grande, (diecisiete años mayor que yo). Cada vez, nos fuimos acercando más y más y nuestra relación, se convirtió en un noviazgo formal y muy bien visto, por nuestras respectivas familias.

Capítulo II

Pero su historial amoroso, siempre era muy molesta para mí. Pero llegué acostumbrarme a ésta situación, que al mismo tiempo me llenaba de satisfacción, al ver que siendo tan chica y apenas una estudiante, estaba con un hombre tan importante que me respetaba y demostraba que me amaba, como a ninguna de ellas.

Un día cualquiera, me llegó con la noticia que había sido nombrado Presidente General de su compañía y debía radicarse en la capital. Fue dura la separación, pero la relación no sufrió daño alguno. Hablábamos por teléfono, el computador (ordenador) se convirtió en nuestro mejor amigo y nos veíamos personalmente, casi todos los fines de semana. Hasta aquí nada raro. ¿Verdad?

Un fin de Semana cualquiera. A fin de año. Terminando mi carrera. Me dijo: "Quiero que nuestras familias estén con nosotros este fin de semana, para comunicarles que nos amamos y deseo casarme contigo. No me contestes ahora nada. Cuando estemos juntos hablaremos" Todo muy lindo. ¿Verdad?

Pues, ésta fue la última vez que supe de él.

Ese fin de semana lo esperé, lo esperó su familia, mi familia. Lo esperaron sus amigos y no llego. Por ningún medio nos pudimos comunicar con él y yo, no insistí más. No era que no lo amara. Lo quería mucho, pero no podía dejar mi carrera tirada en los últimos días de ella.

El estudio, la navidad, todo esto, me entretuvo e hizo que mi desengaño y dolor fueran llevaderos. Además, mi orgullo herido, no me permitía demostrar nada a nadie. No pregunte por él, ni nadie me lo mentó. Cosa que agradecí mucho.

A principio de año, en un diario de la capital, salió un artículo donde se anunciaba su nombramiento como Presidente General de su compañía en Centro América.

Me pareció correcto mandarle una tarjeta para felicitarlo por todos sus logros y así, lo hice, Nada pasó. Luego, un mes después. Otro aviso en el mismo diario, ya no en la página económica, si no, en la social, daban la noticia de su viaje y su recién matrimonio. No mentaban quien era su esposa, nadie de su familia lo sabía y sus amigos tampoco.

Capítulo III

(Ahora tenemos que retrocedes a mi niñez. ¿Por qué? Ya lo sabrán. ¿Recuerdan que te les  dije que el destino jugaba con uno? Pues van a ver como lo hizo conmigo).

Cuando pequeña tuve la oportunidad de ver en mi colegio un libro sobre una linda ciudad, que sin saber por qué, yo describía a las mil maravillas, como si hubiese vivido en ella. Pues, a esa ciudad iría él.

A fines de ese año, viendo mi correo, encontré un lindo mensaje. ¡Nunca nadie me había escrito de esa manera, alabándome tanto y jurándome que nunca había dejado de amarme! Fuera de eso, me pedía perdón confesaba su infidelidad, su infelicidad y su desgracia. Pero no comentaba nada sobre su esposa ni del hijo, que ya, debía  haber nacido. Y según decían,(por qué se supo y fue un escándalo)  fue el motivo real, para su matrimonio precipitado y en secreto. 

Me llegó al alma, pero no respondí. Lo guardé y cada vez que podía, lo volvía a leer. Bueno, pasó el tiempo. Mi vida siguió su curso y dos años después, otro aviso en el diario capitalino, el mismo de siempre, el que me traía, las últimas noticias de ese hombre que marcó mi destino, me estremeció y a todos los que lo conocían, les pasó lo mismo.

 En el, contaban, como había sido acecinado en el despacho de su casa, por un compatriota no conocido.

Su cuerpo fue traído al país. No asistí a sus exequias. Después de ello, no volví a saber nada, ni de nadie, que tuviera que ver con él, directa o indirectamente y nunca se supo, ni supe,  por qué, ni como, sucedió esto.

Años después, viviendo ya en la capital con mi familia. En casa de mi hermana, tuve la oportunidad de conocer a dos señoras, una muy amiga de ella y a su hermana. Una muy contenta en su matrimonio, mientras la otra, no quería saber nada del suyo, pues estaba divorciada. Luego, de unos cuantos tragos y una buena música, esa señora, que se llama Daniela, comenzó a contar toda su historia. ¡Yo no podía creer lo que estaba escuchando!

¡Era mi historia!. Todo lo que yo, ya les he  contado. Más todo aquello, que en su momento, no tuve la oportunidad de conocer.

Capítulo IV

Mariana siguió su relato: (A estas alturas, ninguna de nosotros hablábamos).  Entonces, Daniela siguió su historia: Cuando Fernando llego a la capital, (así se llamaba él) a ocupar su puesto de Presidente de su Compañía, la secretaria que ella y su esposo tenían en su oficina, los dejó y consiguió un puesto en esa multinacional y su jefe, era ¡Fernando!

Ellos lo conocían. Ya que eran de la misma Ciudad. Y estaban en el mismo círculo social. Sabían de su novia, de lo mucho que la quería, de lo que se afanaba para comunicarse con ella y todos los detalles que ya Uds. saben. Cuando lo nombraron para Centro América, todo el círculo de sus amigos supo de sus planes de boda con ella, con su novia. Luego, la sorpresa de todos, cuando se casó, sin decir nada, con otra mujer, con la ¡secretaría! Dejándolos a todos perplejos. Entre ellos, a nosotros.

Nadie volvió a saber nada de él, hasta el día de su muerte.

(Ese día comenzó el calvario de Daniela). Su esposo había salido de viaje. No tenía ni idea para donde. Solo sabía, que era un viaje de negocios, urgente y según él, muy importante.

Días después de la muerte de Fernando, le llegó la noticia, por medio de un comunicado de  la Embajada de nuestro País, en esa República. “Que su esposo, Carlos, era el que había acecinado a Fernando y que estaba detenido por éste delito”.

Viajó, aún sin entender el por qué de lo que había ocurrido y estando allí, se entero que el hijo de Manuela, (así se llamaba la secretaria y luego esposa de Fernando,) era de su esposo y por celos, lo había matado. Ya, quería que ella volviera con él y tener a su hijo cerca y que el niño, supiera, quien era su verdadero papá.

Mariana hizo una pausa y suspiro. Para seguir luego: ¿Se Pueden imaginar mi sorpresa? Daniela,  lloraba, pero no tenía ni idea de que yo fuera esa chica, de la cual su amigo estuvo enamorado. ¿Cómo era que no había caído en cuenta por mi nombre, por mi carrera que era yo? Ninguna de nosotras podíamos hablar. Solo escuchábamos a Mariana.

Capítulo V

Mariana continuo: Estaba conociendo el motivo que Fernando tuvo, para no llegar ese fin de semana que quería hablar con su familia y con mis padres. Ese motivo que nadie, dijo y que yo, no pregunté jamas.

Tal vez... EI quería, a un después de  muerto, que supiera la verdad. Que no me había dejado de amar nunca, que no me había engañado y que todo lo que me decía en su carta, era verdad. Esa carta que parecía que había escrito en el momento en que descubrió la mentira de esa mujer, la cual, lo llevó a su desgracia.

Cuando Daniela me vio llorando, me pidió disculpas, y me dijo: "No creí que mi historia te causara tanta impresión”. Quise contártela, al saber que eres escritora ¿Pero no sabes una cosa? .Me gustaría, algún día, conocer a esa chica que era la novia de Fernando y me contara algún detalle de este episodio, que sin conocemos, nos une y que fue muy duro para las dos.

 Mariana volvió a quedarse callada unos momentos y continúo: Entonces. Le conteste:" Esa chica soy yo".

Ahora, era ella, la sorprendida. No lo podía creer. Mi hermana y su hermana tampoco. ¿Cómo fue posible que siendo ellas amigas por tanto tiempo y buenas amigas, jamás, hubiesen llegado a comentar algo sobre ese episodio tan importante en las vidas de sus respectivas hermanas?

Mariana nos miró y terminó: Daniela lloró un buen rato y yo, con ella. Luego, me contó que Carlos seguía preso en ese País y que se había divorciado de él, por todo ocurrido. 

¿Se imaginan lo que ha hecho el destino, la vida o esa fuerza que nos maneja, con Mariana?

Ahora, esa inquietud, ese por qué, ese no saber qué había pasado, ya había terminado. Terminó para ella. 

Esa carta  hermosa que él le escribiera, ya no la guarda. Después de leerla por última vez, la ha  borrado… Y nosotras, sus amigas, no la conocimos.

De esa mujer que destruyó su   vida y la vida  de tantas personas a su alrededor,  como de su hijo, no se volvió a saber  nada.

¿Quien  puede decir que algún día no podamos encontrarnos y saber su versión de ésta historia? 
 
Mariana volvió ha hablar: ¡Ah! se me olvidada. ¿Recuerdan que les conté, que la Ciudad donde Fernando estaba, la había visto, cuando era una niña, en un libro y la describía como si hubiese vivido en ella? Pues, el edificio donde él vivió y murió, puedo decir, que lo conozco. Con los ojos cerrados puedo moverme dentro y fuera de el  y nunca he estado allí ¿Cómo? No se….

Narración, de un hecho real.


                         Eva


Miércoles 5 de Diciembre de 2012
Derechos de Autor Reservados