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sábado, 9 de noviembre de 2013

CAPÍTULO II DEL DIARIO DE MARY AN






CAPÍTULO II

DEL DIARIO DE MARY AN.

 Y en pleno siglo veinte comenzó a desarrollarse  una historia increíble. ¡Del medioevo!

 Los anónimos iban y venían. También, había llamadas desobligantes que que hicieron  que el papá de  Mary An, pusiera  el caso, en manos de un  Abogado. 

(Lo mismo hizo la familia de Fernando). Y se llegó a un  acuerdo: Fernando no podría acercarse a Mary An.  Si lo hacía tenía que pagar una multa muy alta y podía volver a la cárcel. Nada era normal. ¿De qué se acusaba a Fernando?

Todos los amigos, estábamos dispuestos ayudarles.

Mary An, escribió en su diario: “Nadie me explicaba nada. No sabía nada de nada. Pero estaba dispuesta a observar, a escuchar, a espiar. Mi nana me ayudaba, Pedro, el chofer, también.  Formamos un buen equipo y comenzamos nuestra aventura” Mamá, era dolorosamente neutral”.

Sigo mi relato: Un día, Mary An vio algo que le llamó la atención. Desde el estudio, pudo observar que su parienta (Démosle, el nombre Gabriela) y la esposa de su hermano hablaban. Se reían de manera amigable y guardaban algo en un mueble del comedor.

Nada raro. Pero resulta que estas dos Señoras, cuando estaban con los demás miembros de la familia, no se mostraban tan amables y cordiales entre sí. Siempre guardaban distancia y poco hablaban de lo que estaba pasando en la casa.

Mary An, salió del estudio y después de esperar un buen rato, se dirigió al mueble del comedor y abrió uno de los cajones y vio en el, algo que le llamo la atención: era un sobre y dentro de él, habían cartas. Cartas contestación a otras, que no estaban allí y otras, que eran borradores, de algunas que  se iban a mandar.

Leyó  y se dio cuenta de todo. Estaba destrozada. Lo dejo como lo encontró y salió de allí.

 ¿Que buscaban? ¿Que había detrás, de todo estas sarta de mentiras?  ¿Que esperaban conseguir, por qué y para qué?

Además, supo quienes hacían parte de este complot. Fue duro. Ahora cuando ella vuelve a leer su diario y yo, escribo sobre él y su vida. Llora… Quiere perdonar pero no puede. Quiere olvidar y no lo consigue. Su vida ha quedado marcada con este episodio de su juventud y sueña con encontrarse de nuevo, con su amor, para dejarlo salir de su vida y poder perdonar y olvidar. 
    
(La casa era muy grande y antigua.  Se podía ver, sin ser visto, desde  muchos puntos. Mary An, buscó a su nana. Y el espionaje comenzó. Ya, más en serio, pues se conocían quienes estaban involucrados en el)… 

Luego, estas dos Señoras al ver   que nadie estaba en el estudio, tomaron el sobre de su escondite provisional  y se dirigieron a él, dejándolo en el cajón central del escritorio de su padre,  

Muy tranquila Mary An, volvió al estudio a terminar sus labores estudiantiles. Aunque no había vuelto a la Universidad, no dejaba de estudiar, para no atrasarse, en las materias que estaba viendo.

Abrió el cajón y tuvo la oportunidad ya de leer y releer cada carta y al hacerlo, se le rompía el corazón. ¡Su ídolo! Su padre. En compañía de esas dos mujeres, eran los gestores  de este drama. ¿El por qué? No estaba claro. 

¿Su padre,  fue manipulado inteligente por su nuera y por Gabriela? ¿Por qué tan débil?

 Él era un padre maravilloso, lo mismo que un esposo ejemplar, pero muy celoso, con su hija. ¡Era su niña! Fernando, era el chico preciso para su ángel. Nada le reprocho. Pero le llenaron la cabeza de mentiras. Hicieron que viera a Fernando, como un demonio, que solo quería jugar con su niña y hacerle mal.  Que no la amaba. Que quería aprovecharse de ella, en todo sentido y en todo lo que quieran pensar Uds. ahora, que nos leen. Y el, para proteger a su niña, de ese peligro, en vez de hablar, atacó de mala manera  e hizo que todo el mundo sufriera y que mi amiga y su gran amor, Fernando, se separaran para siempre.

Se acercaba el día en que debían viajar. Pero se presentó un problema más. El papá y la mamá de Mary An. No podían viajar. ¿Entonces? Era imposible cancelarlo todo.  Mary An con su parienta, Gabriela, viajaría a esa Ciudad (ella vivía allí) y se haría cargo de todo lo que tenía que ver con la Universidad y todo lo demás. Pero se olvidaron que en la misma Universidad estudiaba Julian, el hermano gemelo de Mary An y él, iba ser el  apoyo de ella.

Llegó el día del viaje: Fernando luchó como un loco desesperado, para que no los separaran. Pero lo único que consiguió fue un permiso, que lo autorizaba a ir al Aeropuerto y estar junto a Mary An. Allí se vieron juntaron sus manos y no las separaron un instante...

 Él le coloco una argolla con tres esmeraldas y le prometió esperarla siempre y ella… hizo lo mismo. Llamaron a los pasajeros a bordo y el la acompañó hasta la escalinata del avión. No hablaban, solo se miraban y las lágrimas corrían por las mejillas de aquellos adolescentes que se amaban con la pureza y la grandeza del primer amor.

 En la puerta del avión se abrazaron y se dieron un beso, largo y silencioso. Se separaron, sin saber que también, sus vidas, se separarían para siempre.

Pero este, no fue el final de esta linda historia… Esperen el próximo capítulo.

Eva.


Sábado 10 de noviembre de 2013
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