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sábado, 22 de noviembre de 2014

HOLA AMIGO EL REENCUENTRO II (POR FIN JUNTOS)

HOLA AMIGO


EL REENCUENTRO II

(POR FIN JUNTOS)



¡Por fin juntos!  ¡Es tanto lo que tenemos que hablar, es tanto lo que tenemos que decirnos!

Es maravilloso tener un amigo tan especial como tú. Gracias por todas las sorpresas que me tenías. Ya sé que mi trabajo te gusto y a mí el tuyo. 

Pero… ¿Te gustará todo lo que te tengo que contar? Ya sé, por tus cartas, que nuevamente, no estás de acuerdo con algo que viví este año.

 No te ha gustado. Me dices, me repites, que, cuando voy a aprender. Que sufro, que  lloro, porque no sigo tus consejos.  Que por ser tan llevada de mi parecer, desde niña, me meto en unos líos que solo tú, los comprendes y me haces comprender. Que mi romanticismo, mi sinceridad, siempre es un arma de doble filo. Que me dejo llevar por mis sentimientos, por mis sueños y que siempre salgo sufriendo, llorando y  corriendo a buscarte.

Pero esta vez, no me regañes. ¿Quieres? ¿Qué puedo decirte? ¿Qué tienes la razón? ¿Que nunca te digo, que la tienes? Ahora, te pido que no me digas nada… Solo… que no me digas nada… Que me escuches, como cuando éramos unos chiquillos.

¿Cuánto hace que nos conocemos? Podemos decir, que "casi"  desde que nacimos…

Estudiamos juntos. Juntos, fuimos niños. Juntos, fuimos adolescentes y juntos trabajamos. Eres como otro hermano, sin serlo, ya que a ellos, no les cuento mis cosas. Ni ellos, me regañan como tú, ni son tan comprensivos como tú.

¡Tú eres tan especial amigo mío!   

Pero creí haber encontrado otro igual o parecido a ti y lo perdí. Me dolió mucho… mucho... Y no estaba contigo, para compartir mi dolor… Este año… ha sido duro muy duro… y no pudimos estar juntos.

 Fue como una nube blanca que me envolvió en invierno. En primavera me hizo soñar y… en primavera… lo perdí.

Fue una tragedia, tal vez, anunciada. Malos entendidos y una gran duda, que quedo en el aire, sin resolver. Y que hasta ahora, no se resuelve, no se aclara y duele mucho… mucho… El no habla ni yo tampoco.

Sí. Tienes la razón. Tengo dos salidas. Pronto haré alguna de las dos. ¡Pero qué bueno, si el, no hubiese interpretado tan mal, lo que paso! Un detalle tan insignificante, tan pequeño,  tan tonto, se volvió un alud de ¡tierra, de nieve o de lodo!  Sí. Tienes toda la razón. ¡Que poco me conoce, para creer que yo, pueda actuar así, como el piensa!

Amigo mío, estoy cansada. Vamos… La tarde está muy fría y quiero que juntos tomemos un café…

Eva  
Viernes 21 de Noviembre de 2014

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