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domingo, 30 de marzo de 2014

A MI SOBRINA ANA MARÍA ESCOBAR ALVAREZ



A mi sobrina Ana María Escobar Alvarez

Hoy, despido otra personita, otro, ser querido.  Mi sobrina: Desde siempre fuimos amigas, desde siempre, por lejos que estuviéramos, la una de la otra, estábamos juntas.

Era una muñeca,  semejante a la mía. Por ello, llevaba su nombre. “Ana maría”

¡Era tan semejante mí! Independiente, altiva, dulce, tierna, mimosa, alegre, sabia reía, con sus logros y llorar con sus tristezas. ¡Y éramos tan distintas!  ¡Tan diferentes!

Su vida privada era su vida privada. No preguntaba, ni le gustaba que le preguntaran sobre la suya. 

Se hacía amar de todos los que la trataban, dejando siempre, una huella perdurable en sus vidas. 

Ahora, con todo mi amor te despido y te dejo partir, guardando el recuerdo de la última vez que te vi. Guardando el recuerdo de tu abrazo y repitiendo la bendición, que ese día me pediste. Cosa que nunca hacías, ya que, más que tía y sobrina, éramos amigas.

Hasta siempre Anita… Ya trascendiste, al mundo de los inmortales. Ya estas con Dios y con todos nuestros  seres queridos, que te esperaban, para darte la bienvenida. 

Hasta siempre, chiquita. Hasta siempre… 
Eva Margarita Escobar Sierra. 
30 de Marzo de 2014. 


sábado, 1 de marzo de 2014

"LA CASA VERDE" (Leyenda Urbana)



"LA CASA VERDE"



Leyenda Urbana

Fin

Los chismes corrían de boca en boca, de corrillo en corrillo, de bar en bar. Se había convertido esta familia, en la comidilla de todos.

Pero una noche: Los vecinos vieron y escucharon algo que les  llamo la atención. El Dr. llego tarde, no en su coche. Se notaba ebrio. Al entrar en la casa, todas las luces se prendieron. El piano, se escuchó por mucho rato y luego, todo fue  silencio y oscuridad.

Al día siguiente, la “casa verde” tuvo un movimiento extraño. La mujeres del servicio salieron de allí, con sus maletas (eran dos). Los chicos, que como siempre, salían temprano, para su universidad, el mayor y para el colegio, el chico, no se vieron. Y Raquel tampoco estuvo disponible, para nadie. El teléfono sonaba, según relataron, en su momento, los vecinos. Las ventanas no se abrieron, ni nadie salió al jardín. 

Luego de unos días, si hubo mucho movimiento. Se vieron a los gendarmes de la guardia, (entraban, salían, tomaban fotos, medidas) Los coches policiales, eran dueños, del espacio.

Los vecinos, no perdían detalle (claro está, desde sus ventanas, entre abiertas y sus cortinas  a medio correr)

Hasta que les  toco, a ellos convertirse en protagonistas de una historia fantástica.

¿Dónde estaba el Dr.? ¿Lo habían visto? ¿Que habían escuchado?

Según decían los hijos y Raquel: Los ladrones habían entrado a la casa, los habían robado y Juan se había ido con ellos,  voluntariamente.

Era algo completamente irreal,  las horas la fecha, los acontecimientos, cambiaba según la persona, (vecino) o la localización de su respectiva casa, según su fantasía y también, su simpatía o sentimientos.  

Todo era incierto. Y  así, aparece en los archivos de la policía local.

Bueno, retomemos la historia en el día siguiente, a los acontecimientos. Ya sabemos que las mujeres del servicio doméstico se marcharon temprano. La familia no salió, ni se dejó ver. Tampoco atendieron al teléfono y no se llamó a la policía. ¿Por qué?

Pasado unos días, si dieron aviso a la policía  y se dejaron ver, tanto los chicos, como Raquel.

¿Que vio la policía? Nada. La casa perfecta. Pero les llamo la atención que el jardín de atrás estaba totalmente destrozado y que la casita del perro, estaba completamente sucia. Pero el  perro, como las mujeres del servicio, había desaparecido.

Al pasar de los días y después de las primeras investigaciones, todos los miembros de la familia fueron detenidos.

Comenzaron, entonces, las excavaciones en el jardín y encontraron partes del perro descuartizado y con él, unos cuchillos grandes.

 Hubo muchas excavaciones en distintas parte de la casa y siempre, se encontraba lo mismo, partes del perro y nada más. (¿Por qué se hicieron esas excavaciones? ¿Esto es parte de la leyenda o de la realidad?)

Así pasaron los meses, los años...

Distintos investigadores se hicieron cargo de este caso y  lo único claro que quedo, fue que el Dr. entro en la casa, pero nunca salió. Que las mujeres del servicio doméstico salieron, pero jamás se encontraron. Que los vecinos, todos, oyeron, el piano y vieron las luces en toda la casa  y luego, se apagaron. Quedando la casa como siempre, tranquila.

Así terminó el caso.

Los hijos por ser menores salieron de su reclusión  y fueron enviados con sus abuelos y Raquel murió, muchos años después, en una cárcel muy lejos de esta ciudad. 

Y así, la historia, se convirtió en leyenda. Que, día a día, se enriquece de anécdotas. ¿Reales o falsas? En todo caso, todos los que vivieron esa época o sus descendientes, son los que descubren este enigma y lo resuelven. 

Quedando siempre en lo mismo...

 ¡En nada!  

Eva

Sábado 1 de Marzo de 2014

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