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martes, 11 de agosto de 2015

MI VIAJE (Capítulo IV Último)


MI VIAJE 



Capitulo IV Último 


Aun estando en el jardín y de la mano de Manuel, no me sentía tranquila. ¡No era posible que Fernando estuviese allí! Él estaba muerto. ¿Quién estaba usurpando su nombre su identidad y su obra? Su familia había sido una familia pequeña y toda muy temprano, falleció. No había hermanos, ni sobrinos. Nadie que pudiese  hacerse   pasar por él, o llevase su misma sangre. Nadie.

Si, su obra había desaparecido, pero sus padres, en ese momento, vivos.  Pudieron hacer lo que quisieran  con ella y nadie saberlo.

 Era la única explicación que yo tenía.

Volvimos a entrar al salón. Nuestros amigos y compañeros nos reclamaban para hacer sus comentarios y contarnos que hasta ese momento, era el único pintor que no había aparecido. Nadie sabía su nombre. Todo el  mundo comentaba, (en diferentes idiomas) porque había gente de todas partes del mundo. Lo curioso de la firma de los cuadros más hermosos de la exposición. Solo una F.  Grande sí, pero minúscula.

Manuel solo miraba acá, allá  y se lamentaba no tener su cámara, (era el mejor fotógrafa que teníamos en el grupo) captaba todas las emociones de un ser humano, con su cámara. ¡Es un gran artista!
Pasaron los segundos, los minutos. Los otros expositores estaban, el no.

De pronto por la puerta lateral del jardín, entro un hombre, con un esmoquin, perfecto, con una sonrisa, suave, solo insinuada, de ojos azules muy tristes. Se para en el dintel de la puerta, nos miró a nosotros, a todo el grupo y solo le dije a Manuel: es el, es mi amigo…

Manuel me retuvo, para que  no me desmallara y  nos retiramos, mientras, yo, sentía que todo daba vueltas a mí alrededor. En una pequeña salita,  donde había mesas y sillas, como para hacer una pausa y cómodamente, tomar una copa. Nos sentamos. Manuel solo me miraba, nada me decía y así estuvimos un buen rato.

Nuestros compañeros que estaban en el salón, nos contaron luego, que los otros pintores, especialmente el anfitrión de la exposición, se acercó a él, lo saludo muy amablemente y lo presento, como el autor de la obra pictórica que representaba nuestro País, él se limitó a sonreír y salió por la misma puerta lateral del jardín.

Eugenia y Carlos, otros de nuestro grupo, salieron tras él, pero allí no lo vieron más.

Al volver al salón, nos pusimos de acuerdo para pedir toda la información escrita que en varios idiomas. Estaban a la disposición de los invitados en diferentes puntos de la gran sala. Era necesario salir de allí. Ninguno de nosotros, queríamos estar en ese bello lugar.

Salimos y regresamos al Hotel.

Todos hablaban al mismo tiempo. Todos decían algo distinto. Todos le pedíamos a  Manuel una explicación, al fin y alcabo, él era el conocedor de estos fenómenos paranormales. Pero él, tampoco tenía idea de lo que había ocurrido, o estaba ocurriendo.

Regresamos a Barcelona Allí, nos despedimos y cada grupo de periodistas, volvimos a nuestra tierra.

La pista a los cuadros la seguimos y supimos, luego de un tiempo, que habían sido comprados por un petrolero árabe. 

Y ahí, termino un sueño hecho realidad por un momento y vivido sobre el océano atlántico. Lejos, muy lejos, de donde, murió un chico lleno de sueños, que quedó sepultado en una montaña, que ahora está llena de árboles y muchas, pero muchas flores silvestres y hermosas. 

Nunca se ha encontrado, ni su coche, ni su cuerpo, ni su obra pictórica. Solo es una linda montaña de su tierra.  

Fin.

Eva

Miércoles 12 de agosto de 2015  


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