Buhardilla

Buhardilla

Seguidores

domingo, 6 de agosto de 2017

RECUERDOS



RECUERDOS


Caminando por el campo. Por nuestro caminito, escuche tu voz.
 Me llamabas, repetías mi nombre una y otra vez. Busco tu figura, y no la encontró. Solo el sonido de la briza se escucha.
En esta tarde cálida y al mismo tiempo fría de un verano  muy suave, que casualmente, es igual, a la tarde en que nos dijimos adiós.
En ese entonces el cielo estaba limpio. La brisa tranquila y suave. Igual a  la  hoy.
Cuando sin ningún motivo, el tiempo comenzó a cambiar: Cambió, como cambió nuestra vida. Cambió, como quisimos nosotros, que cambiara.
No nos amamos, pero te dio miedo que pudiéramos amarnos. Los dos, sin compasión, matamos nuestro cariño y nuestra amistad. ¿Miedo?
 La tarde se iba oscureciendo: El viento, la brisa, el ritmo, del movimiento de los árboles y de los jardines eran los que hacían que se escuchara tu voz. (Igual que hoy)
Pero, como entonces:
Me llamas. Me buscas Me necesitas. La tormenta indomable, se desata y con ella, se escuchó de nuevo tu voz.
¿Será igual hoy?
Me senté en el banco. (No me importo la lluvia). Mientras escuchaba el violinista enamorado y loco, que en su violín de una sola cuerda interpretaba, "Los dos bajo la lluvia"
 La lluvia y yo, lloramos al recordar que nuestros sueños quedaron en nada, que se los llevo el viento. La tormenta.
Todo se perdió, en esos arroyos pequeños pero rápidos, que corrían por el camino y que hoy, son iguales Llevándose los sueños y formando surcos profundos que al terminar la lluvia, quedaran marcados, como entonces.
Esas marcas son, iguales a las dejadas por las heridas abiertas, en nuestros corazones.
Todo había terminado. Ya nada existía…todo ahora, está, concluido.
 ¿Entonces? ¡La tormenta desató su furia! Destruyo nuestros sueños, nuestro cariño. Termino de la misma manera como había empezado. De repente, de la nada, apareció y en la nada, nos sepultó. En primavera, nos encontramos y en primavera, nos separamos.
 Al final de este verano y al comienza del otoño, es triste el darme cuenta que todo empezó y terminó, de improviso, igual que  la tormenta. La historia se repite una y otra vez.

Cada vez que la recordamos. 

Eva                            

Domingo 6 de Agosto de 2017


Derechos de Autor Reservados R. de C.