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domingo, 7 de abril de 2013

UNA AVENTURA CASUAL I




UNA AVENTURA CASUAL

Les voy a contar un cuento de ficción, de realidades. Sé, que en esta tarde y en muchas otras, la pasaremos muy bien.

       Primer Capítulo I     


"Señores pasajeros por favor abrocharse los cinturones, sobrevolamos la Ciudad de Kushanh “Ciudad Perdida”. Les deseamos una grata estadía en ella" Con estas palabras salí de mi letargo. El calor era sofocante, el aire acondicionado poco o nada servía, mi compañero se sonreía al ver mi incomodidad. Si no hubiese sido mi amigo, desde que entré al diario, lo había fulminado, pero es imposible ser descortés con un ciudadano de Ciudad Perdida. Estas, son las personas más hospitalarias, simpáticas y amables que existen. 


Kan Jai, se llama mi amigo. Y  ahora, que por primera vez me asignaban una misión, mi compañero. El me escogió, quería ser mi guía en su país y además, deseaba que perfeccionara todo lo que me había enseñado; no quería que me arriesgara sola o a recibir órdenes de otra persona distinta a él, en mi bautizo de tinta. 

Ciudad Perdida es la capital de un gran y antiguo Reino. Este hermoso país está  situado en Asía, Su territorio es árido por la falta de lluvia. Es parte de un desierto.  Es un punto muerto y al mismo tiempo, de gran importancia para occidente. Por sus riquezas arqueológicas y sus tesoros escondidos.  El cual, nosotros íbamos a explorar. Nuestra misión era delicada y muy secreta. Solo dos alternativas teníamos, triunfar o triunfar.  Como periodistas, era hasta gracioso vernos involucrados en una misión científica de esta magnitud.

Por fin el avión tomó la pista. El aeropuerto es lindo y su arquitectura, es totalmente moderna. Tanto la aduana, como las distintas oficinas de las empresas aéreas, son atendidas por hombres, cosa que me llamó mucho la atención. Kan, que me conoce bien, me dijo: "La mujer, en nuestro país, no trabaja. Solo está en casa. Más adelante, te contaré nuestras costumbres”.

En el Hotel, nos dieron dos hermosas habitaciones comunicadas entre sí, por una puerta disimulada. Ya instalados con nombres nuevos y papeles en regla, comenzamos a organizar y a repasar nuestros planes.  (Éramos como dos pequeños, jugando a ser espías. Periodistas detrás de una noticia, con caras de arqueólogos, de científicos, muy serios y yo, como siempre, restándole importancia a las cosas, para reírme) 
   
 Buscamos micrófonos, cámaras de televisión y nada encontramos. Pusimos los mapas en la mesa central, sacamos nuestra radio portátil, el minicomputador, las cámaras fotográficas y los demás pequeños aparatos tecnológicos  que habíamos llevado, todo estaba en orden y listo para usarlo.

Teníamos veinticuatro horas para descansar antes de que nos reuniéramos con nuestros compañeros, todos hombres y mujeres de ciencia.  Respiramos más tranquilos. Todo hasta ahora, estaba saliéndonos bien.

Desperté sobresaltada, el teléfono sonaba, miré mi reloj, eran las cuatro de la tarde. Descolgué el auricular y era Kan quien estaba en la línea. ¿No sabes que tengo que mostrarte la ciudad? Ven, es importante que la conozcas, te espero en el bar, no tardes. Quise decirle que estaba rendida. El viaje de Madrid, hasta Ciudad Perdida, me había dejado extenuada, pero no pude.  Solo dije: Está bien, está bien, voy.

Domingo7 de abril de 2013 

                                                                                    Eva


( Continuará... El segundo capítulo, vendrá pronto.) 


                                                                                                                                                  Derechos de Autor Reservados

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