Buhardilla

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jueves, 18 de abril de 2013

UNA AVENTURA CASUAL III





CUENTO, DE FICCIÓN, DE REALIDADES.






Tercer Capítulo III



Todo estaba listo. Los camperos para atravesar la cordillera, y todo el equipo propio de unos científicos independientes para poder llegar al oasis.

 Hacíamos parte de una caravana. En este territorio, nadie podía viajar solo.  Allí, en el oasis, en pleno desierto, encontraríamos a los científicos verdaderos  y recibiríamos todas las instrucciones necesarias para seguir las excavaciones que nos harían encontrar la antigua capital de este reino. Una ciudad de ensueño, según decía la leyenda.

 Llegamos al punto de reunión y así, comenzó nuestro trabajo. Las fotografías en las montañas fueron bellas y las de la caravana, con sus  camellos ,caballos, (hermosísimos), burros y camperos, eran de una armonía total. Lo mismo que sus tiendas y campamentos.

 Los hombres de esta tribu, (los especializados, en cruzar las montañas y el desierto, son de una tribu nómada, pacífica) no todas las tribus del desierto lo son, ni prestan este servicio. 

Estos, eran bellos: Altos, fornidos y como sus mujeres, de facciones perfectas.

Trabajaban, cuidaban de cada uno de los que hacíamos parte de su caravana, pero además, eran altivos, orgullosos y siempre, guardaban una cortante distancia con los extranjeros.

Viven en medio de un gran lujo. Las tiendas son de seda, el piso lo cubren con alfombras persas y los cojines, son de plumas y terciopelo. En éste ambiente, viviríamos mientras avanzábamos. El campamento fijo, era igual. 
Y así viviríamos hasta completar nuestro trabajo. (Nosotros en nuestras tiendas, independientes de ellos, pero, compartiendo a ratos).

 Nuestro misión era, tomar fotos, filmar, todo el trabajo de los científicos escribir, sus historias y lo mejor, el encuentro de la Ciudad, la antigua capital de este reino. Una Ciudad de ensueño. kasofia  existente  3.000 años antes de Cristo,  que se encontra, todavía hoy,enterrada por las arenas del desierto.  

¡Nuestra gran noticia! ¡Nuestra exclusiva! ¡Nuestro triunfo!

 (Pero en lo que sí, debíamos tener cuidado era,  que no se supiera nuestra verdadera profesión: “Periodistas”. (Que de científicos, no teníamos nada)

Nada raro  había ocurrido. Las comunicaciones diarias con el periódico, nos indicaba que todo estaba en orden, tanto de parte de ellos, como de nuestra parte. 

Algo nos llamó la atención y fue la cantidad de refugiados que se dedicaban a tejer las llamadas alfombras persas y fue esto, un trabajo adicional para nosotros.

La cantidad de historias, de anécdotas, de vivencias y recuerdos iban quedando en nuestras películas y grabadoras.  Pero, también, nosotros, llamábamos la atención, entre el grupo de científicos, trabajadores, nativos y refugiados.

Era tanto el material de trabajo, tan diferente, tan variado, tan interesante, que tal vez, nos descuidamos en cubrir nuestra verdadera identidad, y nos embriagamos con la cantidad de todo aquello, que teníamos en nuestras manos.

Y, comenzamos a notar cosas muy raras: Recelo, desconfianza, inquietud, grandes silencios, o el deseo oculto, pero notorio, de uno o de otro, para profundizar en un problema regional, nacional, internacional, religioso, o político. Como noticia, era un material valioso. Algo maravilloso,   pero los riesgos se hacían grandes. Al principio no nos dimos cuenta, pero poco a poco, comenzamos a comprenderlo. ¿Fue un error nuestro? ¿Nos confiamos o descuidamos? ¿Estábamos triunfando o fracasando? No lo sabíamos, o no lo queríamos comprender abiertamente. 

Pronto nosotros mismos,  iríamos a la boca del lobo y felices entraríamos en ella sin medir las consecuencias. Nos embriagamos con una oportunidad, que sin buscarla,  nos llevaría al éxito total. (¡Pobre de nosotros! ¡Que ilusos fuimos!)   
        
Un día llegamos al bazar de Iván. Íbamos de compras. Él era el proveedor de todo el campamento, todo lo que necesitábamos, lo conseguíamos allí. (Era una gran tienda). Nos hizo entrar y nos llevó al fondo, que estaba separado por una linda y gruesa alfombra. (Una tienda pequeña metida en la gran tienda).   Nos miramos Kan  yo, no comprendíamos nada, pero pasamos.

 “Este será vuestro cuartel, mientras estéis acá” nos dijo Iván, sentándose frente a un radio transmisor de largo alcance y de última tecnología. Siguió hablando: Yo soy SZ24 y Uds. deben escoger un número que los identifique. Nosotros… No hablábamos, nos mirábamos y nada más. Creo, que este,  fue nuestro primer  error.

Y sigue una cadena de pequeños, pero transcendentales errores. Que nadie, se los podía imaginar y  menos, nosotros, que estábamos embriagados con tanta información. 

Siguió hablando: Mi clave es par. Tengo pareja. Por lo cual, Uds. tendrán una clave par, por ser pareja.  Ahora, recibiremos la comunicación de un  un solitario: SZ1.

Se escucho la voz de este personaje: "Llamando: SZ1 llamando". Iván, dijo: "Listo: SZ24 escucho". y de nuevo la voz de SZ1 se escucho: "Paloma mensajera vuela a casa" Fuera.  No dijo nada más...

(En ese momento, comprendí, que todos estábamos en un error y que ya,  era imposible retroceder).

Eva

 ( Continuará... El Cuarto capítulo, vendrá pronto.) (18-04-13)                     




  Derechos de Autor Reservado





miércoles, 10 de abril de 2013

UNA AVENTURA CASUAL II.



CUENTO, DE FICCIÓN, DE REALIDADES. 



Segundo Capítulo II




A la media hora, ya estaba lista, bañada y vestida de blanco. Me sentía como nueva; bajé al bar, en mi muñeca llevaba el reloj, que era también, radio, teléfono, cámara fotográfica, filmadora, grabadora y rastreadora. Lo último en tecnología para un periodista o para un "espía". Y en el bolso, solo llevaba cosas de científica calificada y femenina. Además, con Kan, no necesitaba llevar más.

Salimos del Hotel, que está situado en la parte moderna de la ciudad y el taxi nos llevó al centro. Esta ciudad es extraña y encantadora.  Está construida como una U mayúscula con los extremos dirigidos hacia el oeste, donde una cadena de montañas cierra la llanura  desértica, donde hasta hora, la ciudad siempre ha  descansado. En el interior de la U, se encuentra un oasis, formado por una linda corriente de agua, un pequeño río, que forma un  gran lago, lleno de palmeras. En uno de los costados de aquel lago, se  agrupa la ciudad antigua, llena de mezquitas y bazares y callejuelas que son fascinantes. En el otro,  se levantas la ciudad moderna, con bellas residencias de estilo europeo, todas escondidas detrás de altos muros. En ese sector hay jardines espaciosos, balcones que dan al lago, al oasis  y allí, se encuentra, esa frescura confortable que es una de las características de esta parte del mundo. Lo que más me llamó la atención de la ciudad, es que no hay almacenes modernos, ni cines, ni restaurante donde pueda ir un occidental y eso, que hay muchos. Solo, se ven grandes Centros Comerciales donde si se encuentra de todo. 
  
Volvimos al Hotel, ya era tarde. Las noches en Ciudad Perdida, son frías. Al amanecer sonó la radio. Alguien nos llamaba, toque a la puerta de Kan, y el contesto la llamada. Era el Jefe de la expedición. Saldríamos en dos horas. 

Antes teníamos que preparar todo nuestro equipo de campaña y conocer a los otros compañeros.

Me vestiría como cualquier mujer del pueblo. Una larga túnica azul de seda rebordada con un capuchón  rectangular. Parecía más una capa. Era un vestido de mujer, de  una tribu nómada del desierto y así, no correría ningún peligro. Si nos encontrábamos con ellos, en el camino.  

La túnica, debajo de la cintura, lleva dos grandes bolsillos donde se deben esconder las manos. La mía, solo tenía las aberturas por las cuales, podía tomar el revolver que llevaba.

Sonó la puerta. Viré en redondo y me encontré con un extraño hombre. Era Kan. ¡Que distinto se veía con ese traje de los nómadas! En su cabeza, llevaba un  largo turbante, Una camisa exquisitamente bordada, cuyas faldas le caían debajo de las rodillas. En la cintura, llevaba una correa de cuero con dos revólveres Pantalones blancos muy anchos con botas altas. Un chaleco rojo y una chaqueta perfecta. Parecía un príncipe de cuentos de hadas. Kan, vio mi asombro y admiración y se rió de mí, mostrando sus dientes blancos que contrastaban con su piel morena.  Todo, el equipo iba igual. Pero no a todos les quedaba bien.

Miércoles 10 de abril de 2913

Eva

( Continuará... El tercer capítulo, vendra pronto.) 


Derechos de Autor Reservados






domingo, 7 de abril de 2013

UNA AVENTURA CASUAL I




UNA AVENTURA CASUAL

Les voy a contar un cuento de ficción, de realidades. Sé, que en esta tarde y en muchas otras, la pasaremos muy bien.

       Primer Capítulo I     


"Señores pasajeros por favor abrocharse los cinturones, sobrevolamos la Ciudad de Kushanh “Ciudad Perdida”. Les deseamos una grata estadía en ella" Con estas palabras salí de mi letargo. El calor era sofocante, el aire acondicionado poco o nada servía, mi compañero se sonreía al ver mi incomodidad. Si no hubiese sido mi amigo, desde que entré al diario, lo había fulminado, pero es imposible ser descortés con un ciudadano de Ciudad Perdida. Estas, son las personas más hospitalarias, simpáticas y amables que existen. 


Kan Jai, se llama mi amigo. Y  ahora, que por primera vez me asignaban una misión, mi compañero. El me escogió, quería ser mi guía en su país y además, deseaba que perfeccionara todo lo que me había enseñado; no quería que me arriesgara sola o a recibir órdenes de otra persona distinta a él, en mi bautizo de tinta. 

Ciudad Perdida es la capital de un gran y antiguo Reino. Este hermoso país está  situado en Asía, Su territorio es árido por la falta de lluvia. Es parte de un desierto.  Es un punto muerto y al mismo tiempo, de gran importancia para occidente. Por sus riquezas arqueológicas y sus tesoros escondidos.  El cual, nosotros íbamos a explorar. Nuestra misión era delicada y muy secreta. Solo dos alternativas teníamos, triunfar o triunfar.  Como periodistas, era hasta gracioso vernos involucrados en una misión científica de esta magnitud.

Por fin el avión tomó la pista. El aeropuerto es lindo y su arquitectura, es totalmente moderna. Tanto la aduana, como las distintas oficinas de las empresas aéreas, son atendidas por hombres, cosa que me llamó mucho la atención. Kan, que me conoce bien, me dijo: "La mujer, en nuestro país, no trabaja. Solo está en casa. Más adelante, te contaré nuestras costumbres”.

En el Hotel, nos dieron dos hermosas habitaciones comunicadas entre sí, por una puerta disimulada. Ya instalados con nombres nuevos y papeles en regla, comenzamos a organizar y a repasar nuestros planes.  (Éramos como dos pequeños, jugando a ser espías. Periodistas detrás de una noticia, con caras de arqueólogos, de científicos, muy serios y yo, como siempre, restándole importancia a las cosas, para reírme) 
   
 Buscamos micrófonos, cámaras de televisión y nada encontramos. Pusimos los mapas en la mesa central, sacamos nuestra radio portátil, el minicomputador, las cámaras fotográficas y los demás pequeños aparatos tecnológicos  que habíamos llevado, todo estaba en orden y listo para usarlo.

Teníamos veinticuatro horas para descansar antes de que nos reuniéramos con nuestros compañeros, todos hombres y mujeres de ciencia.  Respiramos más tranquilos. Todo hasta ahora, estaba saliéndonos bien.

Desperté sobresaltada, el teléfono sonaba, miré mi reloj, eran las cuatro de la tarde. Descolgué el auricular y era Kan quien estaba en la línea. ¿No sabes que tengo que mostrarte la ciudad? Ven, es importante que la conozcas, te espero en el bar, no tardes. Quise decirle que estaba rendida. El viaje de Madrid, hasta Ciudad Perdida, me había dejado extenuada, pero no pude.  Solo dije: Está bien, está bien, voy.

Domingo7 de abril de 2013 

                                                                                    Eva


( Continuará... El segundo capítulo, vendrá pronto.) 


                                                                                                                                                  Derechos de Autor Reservados