Buhardilla

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lunes, 28 de octubre de 2013

EL DIARIO DE MARY AN. (Capítulo I)



EL DIARIO DE MARY AN.

Capítulo I


“Se llamaba Fernando... Llego a mi  casa  con mi primo. Me buscaban… Querían, les explicara algo sobre historia.

Ninguno de los dos hablamos. Emilio nos presentó y desde ese instante, algo inexplicable sucedió en  nosotros. Les  indicaba y note, que solo mi primo escuchaba.  Fernando, me  miraba  a los ojos.

Yo, estaba incomoda. A veces, por no decir muchas, me equivoque en mis indicaciones y bajaba los ojos ante la mirada profunda y un poco inquisitiva de este chico, que  siendo de mi misma edad, y estando en el mismo curso,  confiaba que yo podía aportarle algo de mi conocimiento, para su  examen. Y lo peor, haciéndome  perder el control de mí misma, ya que  su mirada dulce y su sonrisa, me  intimidaba, a ratos y perdía el hilo de  los conocimientos que quería comunicarles a los dos. (A mi primo y a él).  

El tiempo pasó y la “clase” termino. Entonces, la charla cambio y más, cuando llegue  yo,   que quería tener la oportunidad de hablar y ver a Emilio y como siempre, con  mis  risas y alegría, a  poner ese toque  de revolución al grupo.

Fernando y Mary An, se separaron de nosotros y caminaron por el jardín de la casa  (mi amiga, se veía feliz)”

Así empieza el diario de una mujer encantadora, que tuve la oportunidad de conocer desde niña. Fue mi amiga y sigue siéndolo.  Y que ahora, me ha entregado su diario de adolescente, para  que escriba la historia de Fernando y ella.

"Acá, empiezo mi recorrido por una linda y romántica historia, que va fluyendo suavemente sin ningún trabajo, pues, la he vivido como si fuera mía.”

Pasaron los días y Fernando y Mary An, se enamoraron. Se veían, todos los días, al salir de sus respectivos Colegios. Se hablaban, por teléfono, o la visitaba en  casa. Con Emilio salían, al cine, al club, estudiaban juntos y la Tuna  de su Colegio, corría de cuenta de el para llevarle serenata los sábados. Cada día, su amor se consolidaba y mi amiga era feliz… Y el porvenir sonreía para ellos. La familia de ella, como la de él, aceptaban ese lindo romance. Eran bellos los dos… Eran jóvenes…Nivel económico y social igual… No había ninguna sombra en su porvenir. Sus sueños de estudiar, viajar y vivir, eran grandes y su romance, como los romances de adolescentes de mitad del siglo veinte. Era de  sueño.  Ni una nube, escondía el sol de su felicidad y su alegría. 

Terminaron su Colegio y entraron a la Universidad. ¡A la misma! Y sus sueños de conquistar el mundo entre los dos, estaba más presente que de costumbre.   Pero llego una tormenta y termino con todo.

La tormenta como dije: ¡Llego!

 Alguien llego de visita a la casa de mi amiga Mary An: Una señora, todavía, joven y linda.  Familiar muy cercana de ella. Y llena de ilusiones, Mary An le contó de su amor y lo feliz que era, de sus sueños y su alegría.  

Pasaron los días, (la visita iba a ser larga) y de un día para otro, Mary An, noto una atmosfera rara. Su papá estaba diferente con ella y  con Fernando, más. 
    
Luego, fue el cambio en todos los miembros de la casa. El teléfono ya no sonaba para ella, la familia de Fernando no volvió, las salidas se restringieron al máximo. Ya, nosotras, sus amigas, no éramos muy bien venidas en su casa. (Eso lo notamos todas). En esta situación, alguien,  estaba involucrando a toda la gente que rodeaba a Mary An y a Fernando.

Un día cualquiera, estando juntos Fernando y Mary An, en el parque cercano a la Universidad, tristes, comentaban todo lo que  estaba sucediendo en sus vidas, con sus familias y aun, con sus amigos más cercanos.

¡ No sabías como neutralizar lo que les estaba tocado vivir!…

Bueno, sigo mi relato: Estaban cogidos de las manos. Se dieron un dulce y delicado beso, y entre suspiros y lágrimas tímidas, que corrían por las mejillas de  Mary An,  ocurrió algo…  De  improviso, se abalanzaron  sobre ellos, unos guardias civiles, los separaron a empujones,  le pusieron unas esposas a Fernando, mientras,  Mary An, fue llevabada a un auto, donde su papá la esperaba.

De allí, Fernando fue  llevado al ayuntamiento,  donde  lo metieron a un calabozo como si fuera un criminal y Mary An, fue llevada por su padre a casa, prohibiéndole de manera rotunda, salir de allí,  recibir a sus amigas y amigos, volver a la Universidad.

 Mientras Mary An, no comprendía nada. Su mamá la consolaba, lo mismo hacía su nana y mucho más, su parienta lejana, que con sonrisas y mimos le pintaba un porvenir dichoso lejos, muy lejos de allí.   

Así pararon varios días. Las familias de estos dos chicos que antes eran amigas, ahora estaban separadas por una guerra que no tenía motivo de ser.

 A Fernando por fin le dieron la libertad, pero con la condición de no acercarse a Mary An. Si lo hacía, volvería a la cárcel. Mientras tanto, a Mary An le preparaban el viaje para  continuar  sus estudios fuera del país. 

No viajaría sola, sus padres lo harían con ella y vivirían en la misma ciudad donde estaba ubicada la Universidad.

Todo pasaba rápido. Demasiado rápido. Y ellos, no entendían que era lo que había pasado. Lo que estaba pasando.

Pero todo en la vida se descubre. Y Mary An, lo hizo.

Eva
Martes, 29 de octubre de 2013
Derechos de Autor  Reservados

miércoles, 2 de octubre de 2013

CARTA XX. NO SÉ SI IRÁ EN EL LIBRO. "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


CARTA XX
NO SÉ SI  IRÁ EN EL LIBRO.

“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS” 




(12.44 de mi noche 6.44 de tu mañana)(XX)


0ctubre 2:
Hoy, termine de organizar todas tus cartas. Desde la primera hasta la última. (No sé, si  falta alguna). También, encontré copia de cartas mías. (No de todas) Las leí y al hacerlo, reviví cada instante de nuestro amor.

La chimenea, nuestros silencios, ese caminar cogidos de las manos, nuestros sueños. Todos nuestros proyectos. Todo revivió en mi mente. Todo…

Que felicidad se siente al haber amado tanto y haber sido correspondida y que triste es el  presente de soledad y un futuro que no existe.

¡Cuántas cosas revivieron en mi vida!

Como ves, solo los lindos recuerdos imperan en mi mente. No hay rencor, ni dolor, no hay nada solo soledad y recuerdos, Nada más…  
 
En un verano nos conocimos, pero en un otoño, nos enamoramos. En un otoño, me dí cuenta de tu juego de Don Juan… De  Casanova… Luego, en un otoño, moriste… Saliste de mi vida, te deje  marchar… Y ahora, en cada otoño, te recuerdo…

Ya esto, está terminando. El libro esta listo. Las cartas están en orden y recogidas en un lindo cofrecito. ¿Y entonces?… Una palabra, cortita… Que a veces nos da felicidad y otras grandes tristezas, la escribiré muchas veces… Fin… Fin… Fin…

Fin al amor, Fin a la ilusión. Fin a la fe en ti…Fin al principio y  fin… Al fin… 

En una primavera, creí que retornarías. Que nada había pasado. Pero no, (fue un sueño) y en un invierno, comprendí que todo era mentira (una realidad) en el verano nunca más volvió el amor. ¿Y en el otoño?: Llegó el adiós y llegara el olvido.
Mar
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