Buhardilla

Buhardilla
Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS DE UN LIBRO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CARTAS DE UN LIBRO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de octubre de 2013

CARTA XX. NO SÉ SI IRÁ EN EL LIBRO. "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


CARTA XX
NO SÉ SI  IRÁ EN EL LIBRO.

“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS” 




(12.44 de mi noche 6.44 de tu mañana)(XX)


0ctubre 2:
Hoy, termine de organizar todas tus cartas. Desde la primera hasta la última. (No sé, si  falta alguna). También, encontré copia de cartas mías. (No de todas) Las leí y al hacerlo, reviví cada instante de nuestro amor.

La chimenea, nuestros silencios, ese caminar cogidos de las manos, nuestros sueños. Todos nuestros proyectos. Todo revivió en mi mente. Todo…

Que felicidad se siente al haber amado tanto y haber sido correspondida y que triste es el  presente de soledad y un futuro que no existe.

¡Cuántas cosas revivieron en mi vida!

Como ves, solo los lindos recuerdos imperan en mi mente. No hay rencor, ni dolor, no hay nada solo soledad y recuerdos, Nada más…  
 
En un verano nos conocimos, pero en un otoño, nos enamoramos. En un otoño, me dí cuenta de tu juego de Don Juan… De  Casanova… Luego, en un otoño, moriste… Saliste de mi vida, te deje  marchar… Y ahora, en cada otoño, te recuerdo…

Ya esto, está terminando. El libro esta listo. Las cartas están en orden y recogidas en un lindo cofrecito. ¿Y entonces?… Una palabra, cortita… Que a veces nos da felicidad y otras grandes tristezas, la escribiré muchas veces… Fin… Fin… Fin…

Fin al amor, Fin a la ilusión. Fin a la fe en ti…Fin al principio y  fin… Al fin… 

En una primavera, creí que retornarías. Que nada había pasado. Pero no, (fue un sueño) y en un invierno, comprendí que todo era mentira (una realidad) en el verano nunca más volvió el amor. ¿Y en el otoño?: Llegó el adiós y llegara el olvido.
Mar
Derechos de Autor reservados 











lunes, 19 de agosto de 2013

NUEVA CARTA PARA EL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"




 NUEVA CARTA PARA EL LIBRO


“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS






(10.50 de mi noche 5.50 de tu amanece)(XIX)

Agosto 19.
Ocho  meses después. Te escribo de nuevo.
 No sé qué me pasa hoy. Tu recuerdo está en mí. En  cada rincón de mi mente. En cada  suspiro, en cada letra que escribo.

 Los pensamientos me llevan a ti. Los recuerdos, tu dulzura, la ternura de tus palabras, el encanto, que rodeaba nuestros sueños. Todo… Está revoloteando, como nuestras mariposas, a mí alrededor.

Ya en mí no queda ningún rencor…

En cada recuerdo hay, un halo de ternura, dejado, por esos momentos vividos, juntos o separados.

El día que te conocí, el día en que hablamos. El día… Lo ¿Recuerdas? En que leíste para mí; mi  poesía  “PARA TI”  todo hoy, es un recuerdo. Una suave caricia, un beso soñado, un abrazo, una sonrisa, el campo, las flores. Muestras Margarita.

Y me pregunto: ¿Dónde estás? ¿En qué lugar del universo te encuentras? ¿Dónde está tu alma?  ¿En que galaxia, en que estrella o en cual de nuestros luceros, te puedo buscar?

Hoy te recuerdo y quiero encontrarte. Cierro los ojos y te veo con tus manos extendidas, esperando que yo te alcance. ¿Pero cómo? Si estas en ese mundo astral que solo los muertos conocen, en ese cielo prometido por Dios, Nuestro Dios, al que juntos le pedíamos por los dos. ¿Lo recuerdas? Todavía tengo la oración que tú escribiste para que Dios nos bendijera.

Ya no escribo más, puede que vuelva a hacerlo  de nuevo, aunque sé que nunca leerás mis cartas. Porque son cartas escritas a un recuerdo, a un fantasma, o quizás, a un ángel. No lo sé…

Mirare por mi ventana al cielo, para ver si esta noche te encuentro.


Mar  


Derecho de Autor Reservados   




     

viernes, 15 de febrero de 2013

HABLANDO CON MI SOLEDAD "Mólogo"


CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"




Monólogo” 

HABLANDO CON MI SOLEDAD (II)

Estoy sola y quiero hablar…Quiero hablar contigo. Mi soledad.

Pero no sabemos cómo empezar nuestro diálogo. Ella está triste y yo, también. ¿Entonces? Guardamos silencio…Un silencio frio, doloroso, desgarrador y en medio de la oscuridad de mi tristeza comencé hablar o a pensar. ¿No es lo mismo? Para mí en este momento sí.

Entonces, comienza nuestro dialogo. Suave como un mormullo, tierno como un niño e inocente como una adolecente virgen. Y, de nuevo un silencio doloroso…

Soledad, soledad, mía. Siempre hemos estado juntas. Solo una vez, soñamos compartir, nuestra existencia. Solo una vez, esperamos confiadas, en aprender a estar con otra soledad.

Hablamos largamente sobre esta experiencia, que a mí me asustaba y también a ti. Recuerdo, tus preguntas, tus dudas y hasta tu angustia. Y yo, que estaba felizmente aterrada como tú, te hacia comprender que íbamos a ser felices…Muy felices.

Te hacía ver, que podíamos caminar de la mano de ella. Que ni tu ni yo volveríamos a sentir este vació y este frio que ahora estamos sufriendo.

 Pero me equivoque…Fracase…Tú me lo dijiste. Tú tenías miedo. Tú no querías arriesgarte a que compartiéramos nuestro acostumbrado silencio. Y yo, ilusa de mí, ya no quería seguir así.

Quería que fuéramos dos soledades, dos sueños, dos ilusiones, dos sombras, dos silencios, dos seres, que con el amor y por el amor, fuéramos uno. Que sonriéramos juntos, que juntos lloráramos, que juntos camináramos, sin miedo. Y tú, con su soledad, hicieras lo mismo. Y en vez de dos. Nos convirtiéramos en una sola vida. En un solo ser. Pero no se pudo. No lo fue.

Y solo te tengo a ti, mi soledad, mi única amiga, con la que puedo compartir mi vida, mis silencios y mis sueños.

Ya no te dejaré. No debes estar triste. No volveré a soñar, ni te diré, que sueñes. Seguiremos juntas, pero lucharemos por ser felices.

                                     Mar

Viernes 15 de febrero de 2013

domingo, 16 de diciembre de 2012

La última carta, del Libro "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"



LA ÚLTIMA CARTA DEL LIBRO


“CARTA QUE NUNCA LEERÁS”






(12.35 DE MI NOCHE 6.35 DE TU AMANECER)(XVII)

Diciembre 16:
He regresado. Y en la inmensidad de un cielo negro, solo iluminado por los relámpagos te  he escrito… solo una palabra... Luego… Una orden: “Abrochar los cinturones, enderezar los espaldares de sus sillas apagar todo los aparatos electrónicos y esperar”…  
    
¡Te sentí tan cerca, tan protector, tan mío!…

¿Yo ?…Solo, soñaba que me amabas. Que por fin yo también, como tú, estaría muerta, en medio de esa noche de lluvia de un otoño moribundo y de un invierno naciente.

Te perdoné… Olvidé lo mucho que he llorado por ti y fui feliz.

Ya nada, ni nadie. Ni siquiera, nosotros mismos, nos separaría.

Recordé… (Un día, dije que estaba tranquila porque no tenía, ni siquiera recuerdos.) Pero en esos momentos, recordé  todo lo bello, que viví, con tus verdades o tus mentiras. Con mis sueños, con todos los castillos que construíamos en el aire y en mi fantasiosa imaginación.

 Y, ¿sabes? Fui feliz.

Cuando todo pasó, cuando ya todo era normal. Tu recuerdo, también se fue desvaneciendo y ¿ahora…Que espero?

Sonreír, ser feliz y pedirle a Dios Niño, que mi Don Juan tenorio, sea feliz en ese mundo que imagino, existe, paralelo a este.

Pero… ¿Sabes? Te amé tanto. Te amo, todavía… (Después de haber transcurrido todo este tiempo) Y la felicidad... Todos los día se vuelve más esquiva y se hace más lejana.

Pero sueño… ¿Con imposibles? No sé. Pero he vuelto a soñar.

Hasta siempre,

Mar
Relato de  Eva 

    
  

martes, 21 de agosto de 2012

Libro: "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS":


Hola amigos. 
Les regalo dos de las cartas de mi libro:
                             “Cartas que Nunca Leerás”                                 





 


      (11.40 DE MI NOCHE. 5.40 DE TU AMANECER) (VI)


28 de Febrero 

  Un día lejano, antes de tu partida, me dijiste: “Estoy aprendiendo amarte”. Y esto, me llenó de alegría. Yo no necesite de ese aprendizaje, para hacerlo. El ¿Por qué? No lo se. No quiero ya, saber el misterio insondable de la vida. Solo se, que quería que aprendieras a ser feliz y serlo yo. Quise enseñarte que la vida, tiene todos los colores del arco iris. Que detrás de cada noche oscura, hay un lindo y luminoso amanecer, que la vida es lo que nosotros queramos que sea y más, cuando encontramos con quien compartirla, cuando alguien nos ama y nos brinda, su cariño, su lealtad, su ternura, sin pedir nada cambio. ¿Pero para que te hablo de esto? Si sé… Que nunca lo leerás, que jamás, tus ojos, lo verán y que jamás, podrás meditar, o siquiera,  pensar en mis palabras.   

  Quise que los dos aprendiéramos, cuando tú me amaras, que podíamos  construir un mundo aparte, donde, aunque no estuviésemos juntos, nuestro amor, bastara para encontrar la paz interior, la tranquilidad de vivir una existencia  placida y tranquila, que fuera al mismo tiempo, la fuerza para seguir luchando, para soñar todos los días, con un mundo mejor. Para unirnos a la esencia divina de Dios y darle gracias por habernos encontrado en un momento, tal vez, crucial, en nuestras vidas.

  No quise que te sintieras solo, no quise, que estuvieras triste, no quise, que te sintieras perdido en un mundo hostil, duro e indiferente, donde la ley que impera, es la crueldad, y todos los sentimientos oscuros que, solo se encuentran en el ser humano; en el civilizado mundo que hemos creado.                
            
Quise, que aprendieras, o no, a quererme.  Supieras, que  siempre estaría  a tu lado, para compartir todo lo que tú quisieras que compartiéramos; que mi amor siempre te acompañaría donde quiera que estuvieses y que sería eterno. Y… A hora… Aunque estés muerto… Lo repito… Mi amor,  tuvo un principio, pero no tendrá fin.

Quise, que te apoyaras en mi amor. Era un regalo divino, que la vida te dio, sin que lo pidieras, quizás, sin desearlo. Pero estoy segura, aunque tú mismo no lo creyeras, que tenías méritos para vivirlo. ¡Ojala yo hubiese sido dueña de un amor tan grande como este!. Como el que te dí. Como el que te doy, aún ahora, que estás muerto.  ¡Ojala!     

“No temas. Si tu eres la luz en mi camino, has que mi amor, no yo, sea la energía que te impulse para realizarte y para que,  tus ilusione, tus sueños y tus esperanzas, se hagan realidad” Te lo dije. Y  ahora… Cuando caminas por senderos desconocidos para mí, cuando  no existes, Te lo repito…   

“¡Adelante, amor. Recuerda que eres libre. Que eres el único dueño de tu vida, que sabes cuales son tus debilidades y tus fortalezas, cuales son tus cualidades y defectos y sabes que debes hacer, para encontrar tu  meta. Recuerda, cuando te sientas débil, que siempre tendrás mi amor”!. Esto… también te lo dije… Pero ahora… ¿Cómo puedo repetírtelo?. ¿Si ya no estas a mi lado? 

                                                                                                      Mar








                                   (10.35 DE MI NOCHE, 4.35 DE TU  AMANECER)(VII)

29 de febrero

Hoy estoy recordando todo lo nuestro. Desde el momento en que te encontré hasta hoy…
¡Estoy triste! En mi imaginación, en mi realidad, hubo una pausa. Y soñé…Que estabas vivo…  Soñé… Y volví a sufrir y volví  a llorar.
 El cielo azul, de una noche hermosa, creada por mí, para revivirte, se oscureció y llore… Y… Volví a perderte.
La soledad es infinita… Mi soledad.  Mi fiel compañera…  Mi soledad…
 No te he contado. Estoy escribiendo un libro en forma de cartas diarias. Igual, como si estuvieses vivo. Como era nuestra costumbre. Y que cada carta,  sea un episodio de nuestra historia. Pero no he podido…  Cada carta es un quejido, cada carta, sin ser una súplica… (Yo no suplico) Es motivo de llanto…
Voy a renunciar a seguir escribiéndolo.  Voy hacer una pausa. Voy a luchar por vivir  de ahora en adelante, cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día o cada noche sin olvidar, las alegrías, los momentos felices y la realidad, de tu desamor y de tu muerte. Pero viviendo…
Comenzaré hoy…
Al enviar esta carta al espacio… (Hoy… Esta carta, si se enviará) Al infinito…Tu hogar…  Te diré adiós definitivamente. Dejaré de soñar, que vives y comenzaré, ahora, si de verdad… Sin ilusiones… A escribir esta historia que fue hermosa,  que me hizo soñar, pero que me produjo mucho dolor y muchas lágrimas…
Adiós amor… Ya ha terminado todo… Y ahora…Te dejo partir, para que evoluciones, en un mundo distinto al que forjamos… Adiós… Amor… Adiós…. Seguiré escribiendo nuestra historia.
                                 
                                          Mar








                                                                

sábado, 11 de agosto de 2012

CARTAS QUE NUNCA LEERÁS















CARTAS QUE NUNCA LEERÁS”

HOLA AMIGOS:


Este, es mi último  mi libro: “CARTAS QUE NUNCA LEERÁS”
Quiero compartirlo con Uds.: No tienen destinatario ni destino. Cada cual, puede ser el autor. Su destino, puede ser, cualquier punto del mundo.

El que quiera, puede escribirlas o recibirlas, depende de sus sentimientos. Son de Uds. para Uds. desde mi mundo de sueños y fantasía.

La Autora:


Eva Margarita


(1)


(10.15 de mi noches, 4.15 de tu amanecer) (1)
Diciembre 7:
De nuevo te estoy escribiendo, no sabrás que lo hago, pero yo soñaré, conque la leerás y serás feliz con ella.

Soñaré que me amas, soñaré que estamos juntos, soñaré que no has muerto. Y volveré a viajar en mi alfombra mágica por los cielos. Llegaré hasta tu tierra, caminare por las calles de tu Ciudad y llegaré hasta ti, te miraré y sin rosarte siquiera, tocaré tu rostro, acariciaré tus labios con mis labios, y al verte sonreír en tu sueño tranquilo, sabré que eres feliz.

Ya comenzó la navidad, ya pronto comenzara el invierno. Y Como siempre el otoño ha marcado mi vida, al perderte.

¿Recuerdas nuestro sueño, inventado por ti, y soñado por mí? Ya no será realidad.

No estaremos juntos en estos días de inviernos, en el gran sofá de tu salón al frente de la chimenea prendida, En tus brazos, reclinada en tu pecho, con los ojos cerrados, y en silencio. No sentiré tus brazos alrededor de mi cuerpo, ni tu olor, ni tu calor, ni tu fuerza.

No sentirás mi ternura, mi perfume, mi suavidad al darte un pequeñito beso en tu mejilla, o en tus labios o en tus ojos (para que no me hagas trampa) y los tengas, cerrados, como yo.

¡Qué lástima! Simplemente, no seremos felices! Ni tú, ni yo.

Mañana volveré a escribirte. Volveré hacerlo todos los días, como cuando vivías. Volveré a soñar con tu cariño, y con cada pedacito de los recuerdos que han quedado en mí. Y volveré a ser hada del amor, princesita, brujita. La mujer que la magia del amor, de tu amor, convirtió en niña…

No lo tomes como locura. No lo es. Tampoco, es una obsesión. Menos, un capricho. Solamente, el deseo de dejar un recuerdo de un maravilloso sueño de verano.

Además, tú jamás las leerás, esa es la realidad. Pues, has muerto. Pero tu espíritu, tu esencia, estará muy cerca de mí, como la mía, te acompañara siempre. Y en tu mundo, sentirás mi voz, percibirás, mi perfume y mis ojos, serán parecidos a otros ojos, y mi figura será semejante a la de cualquier mujer, que pase a tu lado.

Mañana… O… Cualquier otro día te escribiré de nuevo a esta misma hora como siempre, te escribiré,

Mar



(2)


}




(9.10 de mi noche, 3.10 de tu amanecer) (2)

 Diciembre 8:
Te prometí ayer, que volvería a escribirte hoy. Te preguntarás: ¿Por qué lo haces si yo no existo? Y yo, te contesto: Si existes, aunque estés muerto, si existes. Ya que dejaste un gran legado en mí.

Dejaste el recuerdo de ser mi “sueño, convertido en realidad”. Ese sueño que de niña tenía. Y en mi inocencia, te veía llegar, tal cual eres. Eras. Ángel” que con el paso de los años, evolucionaba y se convertía en ese hombre al que amaría por siempre y para siempre. Pero no llegabas. Pasaba el tiempo y no te encontraba en ninguna parte del mundo. En ningún desconocido veía tu rostro y menos, tu figura. Ninguno, eras tú. Ni física, ni mental, ni intelectual, ni espiritualmente, eras tú.

Y Te conocí, cuando ya no te buscaba, cuando menos lo esperaba. Me enseñaste amarte, me enseñaste a quererte y fui feliz muy feliz. Mis sueños fueron distintos. Entraste a mi mundo, a mi exclusivo mundo. A ese mundo creado por mí, para mí y para ti, si llegabas algún día y fui feliz y tú, fuiste feliz… Y… Ahora… Que estás muerto, tú recuerdo y mi dolor, lo he bregado a sepultar en parajes hermosos soñados por los dos.

Y fui a la playa, estuve en el mar. En la montaña. Busque tus huellas en todos los lugares. Recorrí todos mis recuerdos. Y ahí estas, ¡vivo!... Pero muerto…

No te olvidaré. Esto, es imposible. Mi vida seguirá su curso. Sola… Sonriente… “Feliz” y cada noche te escribiré y soñaré que viajo por el infinito, para acompañarte en tu amanecer, acariciaste muy suave y delicadamente, darte un beso, que siempre, en tu mundo, sentirás en tus mejillas o en tus labios.

Mañana… U… Otro día,  te escribiré de nuevo… En mi noche, en tu amanecer…

Mar



(3)







(10 de mi noche 4 de tu amanecer) (3)

 Enero 28:

 De nuevo estoy acá, escribiéndote:

Te había prometido hacerlos todas mis noches, todos tus amaneceres, pero no, no lo cumplí. No pude, era demasiado para mí. Sí tengo la certeza que no leerás mis cartas, que no existes, que estás muerto. ¿Cómo podía día a día seguir soñando de que no era así?  No pude. Volví a escapar. Busque el refugio de siempre, huir, a cualquier parte. Nunca estuviste en mi refugio y te encuentro en el, en todas, partes. ¡Tú presencia, tu perfume, tus fotos, tus cartas. Todo te trae a mí!

Y recuerdo… Cuando te conocí, cuando de las pequeñas nota pasamos, sin darnos cuenta, a nuestras cartas, largas llenas de sueños, de fantasía, de mimos, de amor.

Cuando en la mañana, me despertaba para encontrarte ya metido en mi vida haciendo parte de ésa, mi rutina y yo, hacía  parte de la tuya. Ese desearme un feliz día, ese beso y ese abrazo, con el que compartíamos mis primeras horas y tu tarde. Cuando tu ternura rebosaba y  parecía, un río desbordado. Cuando ya habías leído mi carta de mi noche, de tu amanecer y conocías el sabor de mis besos y la suave caricia de mis manos recorriendo tu rostro, mientras dormías.

Hoy, solo quiero recordar esta parte, solo esta. No quiero recordar más.

No sabes lo que sufro, no sabes, ni lo sabrás nunca  cuanto te amo. Todavía no entiendo, el por qué partiste, por qué la muerte termino con tu cariño, con tu amor. Por qué algo tan lindo ya no existe. ¿Fue un sueño? ¿Fue una mentira? ¿Fue un juego de mi imaginación? No… Fue real… Fue cierto… Lo viví… No lo soñé… Pero desapareciste… la Muerte le ganó la partida a la vida. El invierno… Cuando llega el amor… Volvió a perder.  El otoño, lo sepulto, después de un lindo verano y nunca vivió la primavera. ¡Pobre nuestro amor! Solitario, yerto, murió, antes de tiempo, como nació. Fuera también, de tiempo. ¡Pobre nuestro amor! ¡Pobre!... Te amo, pero no podrás  ya saberlo nunca… Nunca... Nunca… 
   
Mar
 (4)





(9.30 de mi noche, 3.30 de tu amanecer) (4)
 Febrero 1:      
“En mi última carta me prometí que no volvería a recordarte, a recordar lo vivido contigo pero no, acá estoy de nuevo escribiéndote y recordándote”.

Creí que podía jugar tu nuevo juego, pero no. No pude… Me declare vencida y me retire...

¿Recuerdas que te lo dije?

¡Busque el olvido por  el mundo, reconstruí  mi niñez, mi juventud, busque nuevos sueños!

¡Creé nuevas cosas, nuevas ilusiones, nuevos intereses!  Pero... No pude...

Se,  que es una locura, una incesantes, un absurdo, una estupidez, para no decir nada más fuerte y más apropiado.  Pero no encontré lo que buscaba, no encontré el olvido a una linda locura, que tú me hiciste vivir.

 La pregunta que me hago es: ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué necesidad tenías de demostrarte a ti mismo de lo que eras capaz como hombre? ¿Por qué esa inseguridad en ti mismo?  ¿A quién tenías que demostrarle lo maravilloso Don Juan que eras? ¿Por qué jugaste conmigo? ¿Con mis sentimientos, con mis ilusiones? ¿Por qué me hiciste soñar? ¿Por qué despertaste en mí, a la mujer que estaba dormida y tranquila viviendo su vida serenamente y la hiciste soñar y vivir de nuevo? ¿Por qué esa crueldad? ¿Ese sadismo? ¿Yo que te hice?  ¡Parece una venganza! Lo único que te puedo decir: Es que ganaste. No me has destruido, pero ganaste. Y yo, no puedo sufrir más. 

Llegó la muerte para ti. Y... No seguiré jugando...

Pero... Ahora... Juego... A no sentir nada. A ser indiferente.  ¡No...Juego a nada..!. No me importa nada.  No puedo… No… Puedo… Seguir  jugando a que estas vivo  y  que me amas.

¿Cómo es posible que te siga tratando como si estuvieses vivo? ¡Qué ilusa soy!

Una vez te dije que no era masoquista y no quería aprender hacerlo. Pero... ¿Te imaginas? Lo intente, pero no puede... No puedo. Entonces…. Me retiro del fuego… Te Olvido. Tengo que olvidarte... ¡Estás muerto!

Todo esto te lo dije, cuando aún tu corazón latía, cuando tu sonrisa, tus risas  y la suavidad de tu voz sonaban en mis oídos, cuando… Cuando, aún decías que me amabas y estabas vivo.

Ahora no se si sufro, o si yo también estoy muerta, no sé si vivo o solo sobrevivo. Que mal me hiciste y cuanto te amé. Y te amo. Pero la muerte llegó para ti y tengo, debo, dejarte partir.

Mañana también, en mi noche en tu amanecer u otro día, volveré a escribirte, volveré a recordar todo aquello tan lindo y maravilloso que vivimos.

Hasta entonces, hasta mi nueva noche, hasta tu nuevo amanecer.

Mar

(5)






(10.25  de mi noche, 4.25 de tu amanecer) (5)
Febrero 9:

He intentado no seguir escribiéndote, en mis noches, en tus amaneceres.
 Pero no… La promesa que un día me hice  a mí misma, más que a ti, de seguir haciéndolo. No la he  cumplido, pero tampoco la he dejado. No puedo… Tu recuerdo vive en mí. Vives… Sigues viviendo y te amo… Ahora me pregunto… ¿Por qué te amo?  Por qué te amé? ¿Voy a seguir presa de este sentimiento?

Yo… Solo, te amé, solo creí, solo escuche tu voz… Y soñé… Me transporte a mi mundo de ilusiones, de fantasía y viví de nuevo.

Ahora, han pasado los días. “Hubo una pausa”. Y en mi  mundo y en mis sueños, volvimos a estar juntos, volvimos a reírnos, volvimos a escucharnos y volviste a morir.

Y me pregunto… ¿Qué es lo  pasa?  Vuelves, a mis pensamientos,  y desapareces.  Vienes a mí y vuelvo a perderte… Aun estando muerto…

Y recuerdo… Cuando me contaste de que habías  inventaste la hora de tus sueños, tu hora mágica, cuando leías mis cartas imitando mi voz de niña consentida,  contemplada y mimada (según tu) y en voz alta, repetías todo lo que yo te escribía.

 Recuerdo, cuando me llamabas y me hacías reír todo el rato, cuando no te importaba que las horas pasaran. Cuando me prometías un invierno feliz en tus brazos, al frente de una  linda chimenea, en un pueblo lejano pequeñito y muy blanco.

Cuando no existía el ayer, cuando no existía el presente, que solo, para ti y para mí, existía el futuro. Solo el futuro...

 El futuro, se convirtió en presente y todo se perdió en la nada.  No sé qué paso…  No se…

Mar








Por ahora amigos, no compartiré con Uds. más de mi libro.

 "Cartas que Nunca Leerás".

 Pero les aseguro, que continuará…Y las conocerán.

La autora:



Eva Margarita