Buhardilla

Buhardilla

sábado, 25 de abril de 2015

MUCHOS AÑOS DESPUÉS



MUCHOS AÑOS DESPUÉS

Hoy, día de tu cumpleaños Te he recordado.  Hace mucho tiempo ya, que nos conocimos y hace mucho tiempo ya, que la vida nos separó.

Fue tan hermosa  nuestra historia. El día que llegaste a mi vida, que llegué yo a tu vida.  Dos pequeños desconocidos.

Recuerdo, tu gabán de niño, tu cachucha. Recuerdo, mi vestido, la falda plisada, de paño escoses, la chaqueta, azul, y mi boina. Tú de la mano de tu padre y yo, de  la mano del mío. Seríamos vecinos. Estudiaríamos en el mismo Colegio y así empezó, lo que solo terminó cuando ya estábamos grandes. Cuando juntos, compartíamos, amigos, universidad, cuando todo nos sonreía, cuando nos amábamos.

Hoy es tu cumpleaños…Hoy, hace mucho tiempo, intercambiamos las medallas de la Virgen que siempre nos acompañarían. La tuya, con mi nombre, la mía, con el tuyo. También recuerdo, tu último regalo, en mi cumpleaños.  Mi  argolla de grado, con tu nombre y la tuya… con el mío.

Éramos felices… ¿Cómo puedo definir nuestro amor, nuestro  compañerismo, nuestro cariño, nuestro mutuo respeto y admiración? No hay palabras. Nunca las hubo. Tu mirada todo lo decía y en la mía, encontrabas la respuesta a todas tus inquietudes.

Pero la vida es así. Tú me enseñaste a soñar. Juntos construimos ese mundo de  ilusiones. Ese mundo, donde nos perdíamos viajando, por el mundo. Donde aprendimos el idioma de las flores, de los pájaros, del arroyo cristalino, del arrullo, del mar, de la música. Juntos aprendimos, a escribir con estrellas. Juntos aprendimos el sonido de la noche y juntos aprendimos, la dulzura de la lluvia.

Te cuento… tú lo sabes,  he querido compartir ese mundo mío. Que ahora, es solamente mío,  con alguien, pero pasan los años, los meses, los días y nadie es digno de ello. Por lo cual, tú también lo sabes, no espero a nadie.

He viajado también, por el mundo. He ido a nuestra isla. (Todo lo que no pudimos hacer juntos, lo he hecho, con tu recuerdo)

En todos, los que se acercan a mí, busco tus ojos, busco, tu sonrisa… Nuestro amor. Pero no, no lo encuentro, no te encuentro.

Alguien llego lejos. Tú lo sabes bien. Pero mintió, engaño, fingió y también, desapareció en una montaña. Muy lejos, muy lejos de acá. Pero aun así,  aunque fue duro, no dejo ninguna huella imborrable, ninguna. Como la huella que tú dejaste.

¿Recuerdas a nuestro compañero? El sí ha estado siempre a mi lado. Trabajamos juntos, me aconseja, me guía, me regaña, reímos juntos y nunca, ha dejado que te olvide.

Es, en realidad, mi único amigo. Sabe todo de mí y yo todo lo sé, de él y siempre, estás tú con nosotros.

Hoy, como muchas otras noches, te recuerdo. Y miro  la montaña, donde estas. Siento tu perfume, tus manos, tu sonrisa, tu presencia y llevo la argolla y la medalla, conmigo. Las que tú, también, por siempre y para siempre llevaras. 

Feliz cumpleaños cariño mío, felices sueños. Que la paz de Dios siempre este contigo.

Tu amor,

Eva  
Nunca había escrito sobre nosotros.
Hoy pude hacerlo.
Domingo 26 de abril de 2015. 

Derechos de Autor Reservados       

 




domingo, 5 de abril de 2015

FELICES PASCUAS FLORIDAS



Queridos amigos y seguidores,
Gracias por sus saludos de Pascuas.
Reciban, desde mis blogs, con amor
Para Uds. mi saludo de

Felices
Pascuas Floridas.
Domingo 5 de Abril de 2015
Eva Margarita

miércoles, 4 de marzo de 2015

EL SUEÑO (Cuento)


ADELITA Y SU SUEÑO 
Cuento 

Los sueños de Adelita, eran los mismos de siempre. Desde que nació, quería volar.

A su mamá le costaba trabajo, desde ese instante, impedírselo. ¿Pero que podía hacer con Adelita?  Primero le protegió con almohadones, luego… se inventó lo que pudo para que Adelita no fuera a sufrir  ningún percance y así, hasta que tuvo que conseguir una gran jaula, grande, bonita, confortable, para tenerla segura. 

Pasaron los años y Adelita fue creciendo y día a día, era más hermosa. Todos la admiraban, la querían. Inteligente, aprendía rápido y era muy dulce. Pero seguía con la misma idea: volar. 

A veces, se escapaba al jardín y para todos era una tragedia. Adelita, subía y bajaba, como un avión, a veces tropezaba, caía y se levantaba para retomar su "vuelo" hasta que por fin, caía en manos de alguno de la casa y era devuelta a su jaula.

¡Pobre Adelita, lloraba y lloraba. No tenía consuelo!

Los mejores especialistas, la veían. Todos los tratamientos los experimentaban en ella. Pero nada, Adelita seguía soñando en ser libre y volar. Por algo había nacido con esa idea.

Cuando Adelita ya era una adolescente, desde su cautiverio, ve  a alguien muy guapo y  se enamora de él.   Su primer amor, su gran amor y ella, sin poder volar, solo suspiraba.

Hasta que un día, ese alguien apareció en su casa y entro a su refugio  forzado.

Todos los días iba a estar  con ella. Caminaban, se sentaban, suspiraban y así,  se  fue olvidando de su deseo de volar.

Todos en casa estaban felices. Los especialistas que la habían tratado, no lo podían creer. 

Así pasaron los días, los meses y para el invierno de ese año, Adelita se casó con su galán. ¡El milagro se había realizado! Adelita, ya no volaba más.

Pasaron los meses y Adelita tuvo gemelos, tan hermosos como ella y como su amado galán.

En casa de mamá todo era felicidad. Los "gatitos", no nacieron con la idea de volar.  

Eva 

                  
Miércoles 4 de febrero de 2015


Derechos de Autor Reservados 

miércoles, 28 de enero de 2015

Leyenda Urbana "EL HOMBRE EN SU JAULA"

Leyenda Urbana 


EL HOMBRE EN SU JAULA

"El hombre en su jaula". Era así, como llamaban a este caballero, de gran porte y de maravillosa figura, fortuna e inteligencia, que vivía en el corazón mismo de esa gran ciudad de Brasil: Sao Pablo.

"Cuenta la leyenda" (aunque es actual)  Ya se convirtió en  leyenda Urbana. Que este Señor tenía esposa, hijos y en su profesión era todo una eminencia. Pero de un momento a otro, ya no volvió, a tener contacto con la sociedad y se encerró en su mansión.

Para ello, fue poco a poco adecuando sus espacios: primero su gimnasio, luego, encerró su piscina, y su jardín con grandes muros, que parecían, más, una muralla que otra cosa. No por ello, su residencia perdía estética. El acceso a la playa, como todas las demás casas de dicha urbanización, también fue aislado, con palmeras, platanales, jardines exóticos, nada dañaba el conjunto y menos la belleza del paisaje. Nadie podía imaginar lo que luego ese lugar sería la famosa "jaula del caballero" 

Los grandes ventanales, balcones y terrazas, sin perder su gracia y belleza, se fortalecieron.  Hacia fuera todo se podía ver. De afuera hacia adentro, nada se podía observar.

La servidumbre, seguí siendo la misma. Sus autos, igual. Para ese entonces ya su esposa había muerto y sus hijos estaban casados. Sus nietos, relativamente grandes, unos estudiaban, otros vivían en otros países o ciudades y todo era normal. Aparentemente normal. Poco a poco este hombre extraño, comenzó a restringir, las visitas de toda la familia. Incluyo también, a sus hermanos, cuñadas y sobrinos. Poco a poco, los fue alejando de su casa y de su vida. En un principio, en navidad, año nuevo, o cumpleaños, los recibía. Y llego el día en que no volvió a recibir a nadie.

Todos sus empleados, cumplían con sus respectivos quehaceres. La casa, seguía siendo  imponente y hermosa, pero sola, completamente sola. Ni siquiera un perro, o una mascota diferente, lo acompañaban.

Se sabía, por la misma servidumbre, que hacía gimnasia, que nadaba en la playa o en la piscina, que escuchaba música, que leía, que escribía.  Que tenía una gran sala para T.V. que era un teatro, donde podía ver la película del momento.

Que la Capilla Privada, era su oratorio y que cuando quería, un Sacerdote amigo, iba y decía la misa para el solo, o a veces, permitía, que sus empleados, estuvieran presente. 

El trato, contado por ellos mismos, (sus empleados) era, muy bueno. Como también, su pago mensual. Pero poco hablaba con ellos. Solo lo suficiente, cuando necesitaba algo, o cuando les tenía que reprochar algo. Al teléfono nunca contestaba Pero tenía una agenda donde se le anotaba cada llamada.

Aparentemente era un hombre muy normal. Pero no: No quiso volver a dar amor a nadie y recibir amor de nadie. Simplemente eso. Se negó toda posibilidad de dar y recibir amor. Pero lo malo de esto, según cuentan, es que se creía bueno.

Le parecía normal, ser indiferente, con los más cercanos a él, su familia y los que, otrora, fueran sus amigos o compañeros de estudio, o de profesión.  No les ayudaba, no los escuchaba, no los veía, no le importaban. No compartía con ellos nada de lo mucho que tenía para dar. "Compañía, ternura, consejos, sonrisas, juegos, alegría, cariño y lo más importante de todo: AMOR"   Y aun así, dicen, que se cree bueno, muy bueno.

No soy nadie para juzgarlo. No lo conozco. No sé el por qué, de su actitud. Pero según mi criterio no es bueno. Es verdad, que no le hace mal a nadie, que es libe de hacer lo que desee hacer. Pero no sabe amar a su prójimo como Dios manda. Porque  rechaza su único mandamiento:

AMA A LOS DEMÁS COMO A TI MISMO Y COMO YO OS HE AMADO. 

Eva 

Miércoles 28 de Enero de 2015
Derecho de Autor Reservados. 





miércoles, 17 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD 2014 - 2015



2014 - 2015

FELIZ NAVIDAD AMIGOS MÍOS.

 QUE EL DIVINO NIÑO, SIEMPRE LES AYUDE A

 REALIZAR SUS SUEÑOS. Y EL AÑO NUEVO,

 LES TRAIGA ALEGRÍA Y  ÉXITOS.

GRACIAS

 POR  EL CARIÑO QUE  SIEMPRE ME HAN 

BRINDADO

 Y POR COMPARTIR SUS VIDAS, CON MI VIDA.


Eva Margarita Escobar Sierra

viernes, 5 de diciembre de 2014

DERECHOS DE AUTOR






DERECHOS RESERVADOS DE AUTOR:

Ninguna parte de esta obra literaria, puede ser reproducida ni comercializada de manera alguna, ni por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, óptico, de grabación o fotográfico, sin permiso, (autorización), escrito de la autora y menos, sin su firma, o nombre y la fecha exacta, de su primera publicación.

Jesús Antonio
Jesús Antonio de la Madrid
Representante.

Viernes, cinco de diciembre, de dos mil catorce.

5 de diciembre de 2014  

sábado, 22 de noviembre de 2014

HOLA AMIGO EL REENCUENTRO II (POR FIN JUNTOS)

HOLA AMIGO


EL REENCUENTRO II

(POR FIN JUNTOS)



¡Por fin juntos!  ¡Es tanto lo que tenemos que hablar, es tanto lo que tenemos que decirnos!

Es maravilloso tener un amigo tan especial como tú. Gracias por todas las sorpresas que me tenías. Ya sé que mi trabajo te gusto y a mí el tuyo. 

Pero… ¿Te gustará todo lo que te tengo que contar? Ya sé, por tus cartas, que nuevamente, no estás de acuerdo con algo que viví este año.

 No te ha gustado. Me dices, me repites, que, cuando voy a aprender. Que sufro, que  lloro, porque no sigo tus consejos.  Que por ser tan llevada de mi parecer, desde niña, me meto en unos líos que solo tú, los comprendes y me haces comprender. Que mi romanticismo, mi sinceridad, siempre es un arma de doble filo. Que me dejo llevar por mis sentimientos, por mis sueños y que siempre salgo sufriendo, llorando y  corriendo a buscarte.

Pero esta vez, no me regañes. ¿Quieres? ¿Qué puedo decirte? ¿Qué tienes la razón? ¿Que nunca te digo, que la tienes? Ahora, te pido que no me digas nada… Solo… que no me digas nada… Que me escuches, como cuando éramos unos chiquillos.

¿Cuánto hace que nos conocemos? Podemos decir, que "casi"  desde que nacimos…

Estudiamos juntos. Juntos, fuimos niños. Juntos, fuimos adolescentes y juntos trabajamos. Eres como otro hermano, sin serlo, ya que a ellos, no les cuento mis cosas. Ni ellos, me regañan como tú, ni son tan comprensivos como tú.

¡Tú eres tan especial amigo mío!   

Pero creí haber encontrado otro igual o parecido a ti y lo perdí. Me dolió mucho… mucho... Y no estaba contigo, para compartir mi dolor… Este año… ha sido duro muy duro… y no pudimos estar juntos.

 Fue como una nube blanca que me envolvió en invierno. En primavera me hizo soñar y… en primavera… lo perdí.

Fue una tragedia, tal vez, anunciada. Malos entendidos y una gran duda, que quedo en el aire, sin resolver. Y que hasta ahora, no se resuelve, no se aclara y duele mucho… mucho… El no habla ni yo tampoco.

Sí. Tienes la razón. Tengo dos salidas. Pronto haré alguna de las dos. ¡Pero qué bueno, si el, no hubiese interpretado tan mal, lo que paso! Un detalle tan insignificante, tan pequeño,  tan tonto, se volvió un alud de ¡tierra, de nieve o de lodo!  Sí. Tienes toda la razón. ¡Que poco me conoce, para creer que yo, pueda actuar así, como el piensa!

Amigo mío, estoy cansada. Vamos… La tarde está muy fría y quiero que juntos tomemos un café…

Eva  
Viernes 21 de Noviembre de 2014

Derechos de Autor Reservados