Buhardilla

Buhardilla
Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de junio de 2017

UN CUENTO, QUE ES UNA HISTORIA


UN CUENTO, QUE ES UNA HISTORIA
El anciano se quedó dormido mientras miraba el horizonte.
 En su inconsciencia, retrocedió en el tiempo. En su sueño, se encontró con su amor, con su único amor. ¡Eran tan jóvenes! ¡Tan soñadores y tan llenos de ilusiones!
-----------------------------------0----------------------------------------
Llego el momento y viajaron… donde nunca viajarían. A su isla.
-----------------------------------0----------------------------------------
El conoció a su amor (Como siempre la llama).
A los diez y ocho años. Un amigo en común, los presento casualmente, como casualmente, ocurren todas las cosas transcendentales de la vida.
Desde entonces, los dos quedaron atrapados en esa maravillosa trampa, que es el amor. No por ser unos adolescentes, no. Es, que el amor es así… llega y arrasa con todo. Dejando huellas que pueden perdurar  para siempre.
Comenzo el romance. Se terminó el estudio y soñaron con hacer realidad sus ilusiones, de estar juntos, de tener un lindo matrimonio,  de vivir su amor, de ser libres, en una época dura, por los perjuicios socioeconómicos y  familiares. Donde en pleno siglo XX y en una cruel sociedad conservadora, los matrimonios, casi todos, eran planeados por  los  padres. 
Ellos no tenían ese problema. Sus respectivas familias, eran de verdad, muy buenos amigos. Socios de y posición social igual y con la misma solvencia económica.   ¡Todo era perfecto!
Pero algo pasó:
En sus sueños, en su inconsciencia, después de tantos años, no entendía que ocurrió. Ahora, estaba dormido. Pero su sueño, dejó de ser plácido y una lágrima corrió por sus mejillas.
Estando despierto, su comportamiento es distinto: Suspira, mira al horizonte, sonríe y calla. Jamás cuenta su historia y nunca la escribirá. Siendo un escritor.
 Somos muy pocos los que la conocemos y somos también, muy pocos, los que la comprendemos. Pero jamás, podremos escribir detalladamente sobre ella, Debemos respetar, su soledad, su dolor y su amor.
Es una historia del siglo XX, que nada tiene de diferente, a la 

de Romeo y Julieta, ya que cuenta, con la misma crueldad  

de los Montesco y los Capuleto
-------------------------------------0------------------------------------------
Fue dura, la vida para ellos. Llena de mentiras, calumnias, persecución. Las dos familia, cada cual a su manera, destruían, a estos dos jóvenes que nada malo y menos, incorrecto, habían hecho.
Él estuvo preso, pero le dieron permiso cuando ella, salió del país,   de acompañarla y de despedirse, en el aeropuerto. En la escalinata del avión. Allí él, le puso una argolla con tres esmeraldas, en su mano derecha y le dio un beso y nunca más, se volvieron a encontrar. El, lleva en su mano una argolla igual. En la de ella, está el nombre  de Él y en la de Él, está el nombre ella. 
Eva
Jueves 8 de junio de 2017
Derechos de Autor Reservados de R.C.

        

lunes, 8 de agosto de 2016

ROBERT Y JENNY


ROBERT Y JENNY
 - ¡Mira, que me caigo!
 - ¡Ni lo digas!
 - ¿Qué hago yo, si te ocurre algo?  ¡No sé, culpa tuya será! Yo te dije que no camináramos por acá. Además, que no te subieras allí.
- ¡Está bien! ¡Está bien!
Intentaré bajar. Pero mira, que bella margarita he cortado y es para ti.  
Desde mi balcón yo escuchaba este tierno diálogo, pero nada veía. ¿Estaba soñando?
La noche era clara, cálida, pero nadie estaba a mí alrededor. 
El dialogo continuo:
- ¡Que te caes!
- Tranquila mujer,  que nada pasara. Solo quiero coger otra margarita. Siente su perfume, su fragancia es suave, tierna y quiero regalártela.  
- ¡Que me asustas!
Una risa suave, como sus voces, se escuchó y esto, si me lleno de temor. Cerré el balcón,  me refugie en la cama y abrace mi almohada. Con mi música de siempre, intente serenarme.
Pero cual sería mi sorpresa al seguir escuchando ese dulce diálogo de alguien que yo no veía.
- ¡Te lo dije!  ¡Te has caído!
¿Ahora qué hago para subir hasta allí?
-Nada, yo bajo Las margaritas no se estropearon.
- ¡No subas! He descubierto algo muy lindo y voy a mirar.
- ¡Que te bajes!
- ¡Que te calles!
Yo, entretanto, estaba quieta muy quiete y muy, pero muy, asustada.
Alcé la almohada y lo que vi, fue algo precioso.
Entonces, comprendí, que estaba dormida y que estaba soñando ya que no era posible estar despierta.
La puerta de vidrio del balcón estaba medio abierta y por ella entraban y salían dos lindas margarita. ¿Pero cómo se movían solas? Yo estaba dormida. Estaba soñando.
Una linda figurita  acababa de entrar al balcón y llamaba, a alguien.
-¿Dónde estás? Las margaritas se detuvieron y otra pequeña figurita apareció:
- Aquí estoy. Mira todo lo que he descubierto. Ni tú ni yo habíamos visto esto antes.
En ese instante, ellos sorprendidos y yo más, me vieron. Ellos quedaron mudos y quietos y yo, también.
Me observaban y yo a ellos, se movieron suavemente retrocediendo y en un movimiento rápido los agarre a los dos. Tenía que convencerme si estaba soñando, si estaba con un ataque (pequeño de locura), o que era verdad lo que ocurría, en esa noche clara de verano.
Gritaron patalearon, pero a la cama fueron a parar. Se quedaron quietitos y solo me miraban. Por fin se decidieron y con sus pequeñas manitas, comenzaron a tocar mi cara. No me moví, para que no se asustaran y después de su inspección, se recostaron en mi almohada, resignados.
 Era mi turno: Los acaricié con mi dedo índice, les dio cosquillas y se rieron.
Y así comenzó, la amistad de Robert y de Jenny conmigo. Los dos pequeños gnomos enamorados, aventureros y felices, que noche tras noche (siempre y cuando no lloviera) se robaban las margaritas de mi jardín.
Ahora, todavía me visitan y una de sus hijas, lleva mi nombre.   
Eva                
   Lunes 8 de agosto de 2016
Derechos de Autor Reservados

viernes, 17 de julio de 2015

MI VIAJE Capítulo III

MI VIAJE 


Capítulo III

Ya al día siguiente de mi llegada, en la oficina hablaba con un compañero, que como a mí, nos gusta los temas  paranormales.

En ese intercambio de sucesos, le comente de mi sueño y que en realidad no tenía nada que ver con mi presente y aunque, involucraba a una persona muy querida por mí, que ya había muerto y nunca tuvo la oportunidad de viajar. Y aunque pintaba, no era tampoco, un pintor  de renombre, al momento de su muerte. Además, le describí la ciudad que había visto en sueños y todos los grandes y pequeños detalles de mi viaje astral.

Manuel, que así se llama mi compañero y es argentino, se paró sin decir palabra y me dejo con mi historia empezada y todo el trabajo por hacer.

Toda esa tarde Manuel se desapareció y al terminar la jornada laboral todos nos fuimos a caminar y a gozar del clima primaveral que empezaba a convertirse en un hermoso y placido verano.

Manuel no apareció por el Hotel. Ninguno nos preocupamos, ya que él tenía esa costumbre o manía, decían algunos del grupo, de desaparecer, con cámara,  grabadora y solo.

Al amanecer, más o menos tres o tres y media, tocaron a la puerta de mi habitación y era Manuel con una carpeta grandísima, de escritos y fotos.

Se sentó en la cama y todo lo esparció por ella: fotos, artículos, planos, grabaciones y comenzó a mostrarme a leerme, a explicarme. Yo no entendía nada. Tomando las películas las expuso y hablaba y hablaba y yo, comencé a entender todo. Era una linda ciudad que estaban terminando, era una obra de arte toda ella y allí, estaba la galería que yo había visto en sueños, la plazoleta,  las fuentes, sus grandes centros comerciales y también, su soledad.

Me mostró las fotos de la gran galería. Sus salas eran enormes iguales a como yo las había visto, pero los cuadros estaban todos cubiertos, por lienzos  que los protegían. Pronto abrirían las puertas al público y si estábamos todavía trabajando allí, podíamos desplazarnos y conocer la ciudad y la galería y además, ver las obras de arte que iban hacer exhibidas. Todo esto me lo explicaba Manuel y nos dieron las seis de la mañana.

En el desayuno hablaba y exponía sus ideas al grupo, para que fuera factible nuestro viaje y así escribir sobre su tema preferido: "los fenómenos paranormales" Quería demostrar la teoría, según él, que todo ya estaba vivido en la mente humana antes de que se viviera físicamente. 

Mi viaje, exclusivamente de trabajo, se convertía poco a poco en una aventura colectiva. Me preguntaba mentalmente si a Fernando le gustaría todo aquello. Si lo volvería a ver como en  el sueño, en la gran plaza de la galería, si los cuadros eran sus obras. ¡La curiosidad me mataba! Pedía que en sueños me diera una respuesta de rechazo o de aprobación, pero no, el sueño del avión, no se repitió.

Y llego el día. El viaje fue aprobado y todos nosotros, los reporteros gráficos de Latinoamerica, fuimos invitados a la inauguración de la galería de arte. De la ciudad más hermosa y moderna del mundo, DUBAI.

En el aeropuerto, ninguno del grupo podíamos hablar. Todos estábamos ocupados con nuestras cámaras, filmando, fotografiando aquí y allí y corriendo llegamos al hotel.

Era todo tan admirablemente hermoso, que hablar, habría sido una falta de respeto. Fotos y  más fotos, película tras película y así corriendo, llegamos a nuestras habitaciones nos cambiamos y salimos con nuestras credenciales y sin cámaras ni filmadoras para la maravillosa obra de arte a la cual nosotros estábamos invitados. (Con credenciales de periodistas y sin forma de hacer una verdadera crónica. ¡Ni siquiera una libreta! ¡Nada!

Bueno… llegamos. Describir tanta belleza y majestuosidad, es imposible, por lo cual, seguiré con mi relato: mi sueño, convertido en aventura por Manuel.

Al entrar después, del gran salón y hecho todos los brindis y demás ceremonias, pasamos a la sala principal: Cada país y cada continente, tenía un artista con su obra. Al llegar a mi continente a mi país. Quede muda. Cada cuadro cada lienzo, me era conocido me era familiar. Manuel estaba a mi lado. Me miraba, nada decía. Solo me observaba y tenía mi mano, que apretaba la suya. ¿Dónde estaba el maestro realizador de ella? No estaba, lo busque con la mirada por todo el salón. No estaba.  Los cuadros solo tenían una F. Solo una F. No había fecha. Solo un número 1-2-3 etc. 

Callada y de la mano de Manuel  salimos al jardín lleno de fuentes luminosas en medio de una tarde suavemente cálida, pero a la fuerza del maravilloso invento de enfriamiento ambiental.  

Manuel me preguntaba y me preguntaba y yo… pobre de mí, no sabía ni que responder. ¿Como explicarle a él, lo que había visto, experimentado y menos, lo que pensaba de este hecho? 

¡Era lo mismo que había visto en mi sueño a más de 20.000 pies de altura, sobre el océano atlántico!  

Eva       


Viernes 17 de Julio de 2015
Continuará          

Drechos de Autor Reservados


                         

miércoles, 4 de marzo de 2015

EL SUEÑO (Cuento)


ADELITA Y SU SUEÑO 
Cuento 

Los sueños de Adelita, eran los mismos de siempre. Desde que nació, quería volar.

A su mamá le costaba trabajo, desde ese instante, impedírselo. ¿Pero que podía hacer con Adelita?  Primero le protegió con almohadones, luego… se inventó lo que pudo para que Adelita no fuera a sufrir  ningún percance y así, hasta que tuvo que conseguir una gran jaula, grande, bonita, confortable, para tenerla segura. 

Pasaron los años y Adelita fue creciendo y día a día, era más hermosa. Todos la admiraban, la querían. Inteligente, aprendía rápido y era muy dulce. Pero seguía con la misma idea: volar. 

A veces, se escapaba al jardín y para todos era una tragedia. Adelita, subía y bajaba, como un avión, a veces tropezaba, caía y se levantaba para retomar su "vuelo" hasta que por fin, caía en manos de alguno de la casa y era devuelta a su jaula.

¡Pobre Adelita, lloraba y lloraba. No tenía consuelo!

Los mejores especialistas, la veían. Todos los tratamientos los experimentaban en ella. Pero nada, Adelita seguía soñando en ser libre y volar. Por algo había nacido con esa idea.

Cuando Adelita ya era una adolescente, desde su cautiverio, ve  a alguien muy guapo y  se enamora de él.   Su primer amor, su gran amor y ella, sin poder volar, solo suspiraba.

Hasta que un día, ese alguien apareció en su casa y entro a su refugio  forzado.

Todos los días iba a estar  con ella. Caminaban, se sentaban, suspiraban y así,  se  fue olvidando de su deseo de volar.

Todos en casa estaban felices. Los especialistas que la habían tratado, no lo podían creer. 

Así pasaron los días, los meses y para el invierno de ese año, Adelita se casó con su galán. ¡El milagro se había realizado! Adelita, ya no volaba más.

Pasaron los meses y Adelita tuvo gemelos, tan hermosos como ella y como su amado galán.

En casa de mamá todo era felicidad. Los "gatitos", no nacieron con la idea de volar.  

Eva 

                  
Miércoles 4 de febrero de 2015


Derechos de Autor Reservados 

miércoles, 2 de julio de 2014

EL ESTUDIANTE






EL ESTUDIANTE

Narración hecha por un amigo
Convertida en un cuento posible, pero no real


El sol brillaba con todo su esplendor. Los edificios de la universidad, se mostraban a mis ojos majestosos y mis sueños comenzaban a convertirse en hermosa realidad, por fin había llegado allí. Este era el principio, el primer peldaño para escalar la cumbre.

¡Cuantos sufrimientos y privaciones había tenido en el transcurso de mi niñez y juventud soñando con este día, ya estaba allí, mi carrera se iniciaba y con ella,  todas mis angustias quedaban atrás!

Esto pensaba, cuando de pronto sin saber como ni porqué, me ví rodeado de otros chicos. Todos me pedían una opinión, me hacían  preguntas: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu partido? ¿Estas de acuerdo con las normas de la universidad? ¿Estarás con nosotros?

Una pregunta tras otra, me aturdían, no sabía que responder, ni por donde escapar de ese círculo que cada momento se iba cerrando a mi alrededor. No pensaba, tenía miedo.

Cerré los ojos y contesté: Estoy con Uds. Sus ideales son los míos; y vine aquí para prepararme y luchar contra los que nos oprimen y  explotan. Oía mi voz y no podía creer que fuera yo el que hablaba. ¿Porque había dicho esto? ¿Por cobardía? ¿O también, era  un inconforme, un rebelde anónimo, que, hasta ahora comenzaba a saberlo? 

 Llegué a ser parte del partido. Mi religión, mis ideales, mi familia, mis sueños, quedaron atrás. Las doctrinas de los grandes jefes extranjeros era lo único que me importaba y todos mis conocimientos sobre sus pensamientos, me llevaron a viajar por  el mundo y a adoctrinar a muchos jóvenes que como yo, llegaron a la universidad con otros ideales pero que por mi, cogieron otros rumbos distintos.

 Como puedes ver, era el líder y todos obedecían mis órdenes y yo, obedecía las que me daban mis jefes extranjeros.

Un día, cuando había convocado a una asamblea, entre los estudiantes vi  a una chica, pálida y delgada; en sus ojos se notaba una gran tristeza. Su mirada se cruzó con la mía por un instante y mi corazón latió con fuerza. Supe que necesitaba verla de nuevo y talvez con ella, reencontrar mi vida perdida.

Al salir, la esperé: Le pregunte: ¿Quién eres? No te había visto antes. Ella sonrió y me dijo: Que importa, soy tu camarada…Compañero. Pienso, estudio y actúo como tu. Todo mi cuerpo se estremeció de un solo golpe. Y entonces, comprendí,  que no estaba luchando por una patria libre y justa, por el respeto de los derechos individuales de cada persona, por su dignidad. Todo lo contrario, había perdido ese norte que creí encontrar, después  de superado el miedo de la intimidación de mis compañeros, el primer día.  ¿Lo recuerdas? Lo que estaba haciendo, sin querer, era destruir a esa chica como me estaba destruyendo yo. Pues su admiración por mi, no estaba basada en la verdadera libertad, sino, en una mentira colectiva que todo lo manchaba y destruía.
Caminé a su lado, no hablamos, sin buscarlo, nuestras manos se encontraron y por mucho rato, seguimos así. ¿Qué  pensaría ella? ¿Estaría como yo, recordando lo que un día fuimos, soñamos y vivimos? Llegamos a la residencia estudiantil y ella dijo, indicándome la puerta… ¿sigues?.... No, conteste rápido. Quiero verte mañana, pero no aquí y por favor ayúdame. ¿Yo a ti? ¿En que puedo ayudar a nuestro líder? A encontrarme de nuevo a mi mismo. Y ella, con coquetería y desparpajo se rió y dijo: Quiero vivir así, sin ataduras que me unan a alguien. Comprendí muy bien lo que me quería decir, lo que insinuaba, pero yo, no deseaba aprovecharme de ella, de su juventud, de su falta de experiencia. No. Le conteste firme. No.

Como en un día lejano, mi voz resonó en mis oídos y me desconocí. Recodé a ese chico-hombre que llegó a esa universidad con una alforja llena de sueños, de ilusiones y que en ese momento, no se porqué, quería volver hacer el mismo. Quise llorar, la dejé, y me perdí en la noche.

Tenía que luchar, tenía que salvarme y salvarla a ella, a esa chica, que con una mirada había hecho despertar en mí, el hombre que pensé llegaría a ser un día

¿Como desandar el camino de error y de terror que hasta  entonces fue mi vida? No sabía como. Estaba en una encrucijada. Toda la noche caminé, corrí. La desilusión, la angustia y los remordimientos, golpeaban mi cabeza. Pero por fin llegué a mi cuarto, estaba solo, rodeado de libros, armas, drogas y afiches de mujeres que ni siquiera conocía. Todo lo vi distinto, me dio asco, de todo aquello que fue motivo de placer y de delirios de grandeza y poder y como un loco, comencé a destruirlo todo.

Dormí muy poco. La mañana estaba luminosa y limpia. Fui a la residencia de las chicas y esperé con ilusión que ella apareciera. Fue inútil, no la ví, indague y nadie supo darme razón de ella, pues ni siquiera sabía su nombre. ¿Dónde estaba? Desanimado y cabizbajo, seguí mi camino, me sentía débil, la droga, me hacía falta, no podía controlar los nervios. Arrastrando los pies, convertido en un guiñapo humano, llegué a la clase de anatomía.

La voz del profesor me sacó de mi letargo, al decirnos que nos tocaba práctica en el anfiteatro, miré mis manos, temblaban. ¿Cómo iba a manejar el bisturí? Hice un esfuerzo y salí con los demás. Un grupo, entre ellos yo, fuimos escogidos para observar y ayudar al profesor en el reconocimiento del cuerpo de una chica que había muerto la noche anterior,  al tirarse de un cuarto piso bajo los efectos de la droga. Pronto recogerían su cuerpo y el profesor quería que todos viéramos los motivos de su muerte.

Como un ente, me vestí y entre al quirófano, todo estaba listo, en la mesa se encontraba un cuerpo de mujer tapado con una sábana blanca.

El profesor daba principio a la clase. Al descubrir la cara del cadáver perdí las pocas fuerzas que me quedaban: Y grite… Es ella… Dios  mío… Es ella…

¿Por qué? Yo la mate y caí al suelo sin sentido.

Ahora… Que he pasado tantos meses entre la vida y la muerte y tengo la oportunidad de compartir contigo toda esta experiencia. Solo puedo decirte que lo escribas, que digas, que fue un ángel que llegó a mi vida en el preciso momento en que tocaba fondo. Que sus ojos tristes serán mi guía y redención, me lo he jurado y se lo debo a ella.

He sabido que nadie reclamó su cuerpo, que nadie fue su amigo, que siempre estuvo sola y que estudiaba Filosofía. Ella me dio su vida para que yo, recobrara la mía.

En una mirada, me hizo conocer el amor. Este gran sentimiento, que hace que conozcamos y  comprendamos a Dios. (Fines del siglo XX)
Eva
Miércoles, 2 de julio 2014

Derechos de Autor Reservados