Buhardilla

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sábado, 6 de enero de 2018

48 HORAS. NO MÁS




48 HORAS. NO MÁS

Capítulo IV

Bueno, miremos a la quinta de recreo de esta familia.
Estaban de vacaciones: Diciembre. Todo era alegría. La familia reunida y el dolor en asecho.
Síntoma: Dolor de cabeza, mucho dolor de cabeza de la pequeña, nada más, después de un día de juegos.
Cuatro médicos a su lado y su mamá, que siempre le tenía su manita blanca pequeñita. Una rosa, que se habría en manos de su madre.
Sus hermanos desde lejos, miraban, nada más. Mientras su padre corría, por salvarla.
La niña  dormía. Si a este estado de inconsciencia, se le puede 

llamar así.

 Pero  a su lado,  había alguien: un angel, que le leía cuentos, 

libros de aventuras, comics.

 Su afán, era no dejarla entrar en coma profundo y también ella, lo 

logró.

   El tifus, enfermedad tropical y en ese entonces, incurable, se 

había apoderado de ella y solo, en ese país en guerra, se 

encontraba esa pequeña esperanza.

Era una droga acabada de descubrir. Guardada como secreto de estado y hasta cierto punto, sin experimentar, pero, esa, era la única esperanza y tras ella, fueron, su padre y el médico.
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Bien, el continente estaba al frente, allí los dejamos.
Llegaron  a la costera Ciudad, a su Patria. De allí corrieron al aeropuerto y volaron a la gran Ciudad. A su Ciudad.
¡Pero si el bote corrió, el avión no se quedó atrás y menos el auto!
Llegaron y llegaron a tiempo: Los médicos estaban listos, todo estaba dispuesto,  todos vestidos de un blanco absoluto.
Tomaron la neverita donde traían la vacuna y en menos de cinco minutos, ya la niña la había recibido.
En esa noche de luna llena y de estrellas vivió la niña y sus padres también lo hicieron.
Eva

Sábado 6 de Enero de 2018
Relato Real. Derechos de Autor Reservado R.C.  
 


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