Buhardilla

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sábado, 10 de mayo de 2014



EL VIAJES
Capítulo 2

Manuela y los suyos, estuvieron de acuerdo y regresaron a su Ciudad. Lo ocurrido los llenaba de inquietud, pero los conceptos de los médicos era que en Manuela, no había nada anormal. Que los sueños, era lo llamado  en Psiquiatría: “Un sueño premonitorio”  o “percepción extrasensorial”.

 Pero lo raro era, que nada ni nadie, diera cuenta del artista y la aparición casual, de  la rosa roja que llegaba a ella, no con regularidad, pero si, una que otra vez y de manera, casi siempre inesperada.

Así paso  un año. Una que otra vez, volvía a soñar con su “artista” con Arturo. Cuando lo recordaba, buscaba su cara en todo hombre que veía. 

Estaba enterada de todas las noticias sobre los diferentes pintores y técnicas, y entonces, le pareció que lo mejor era aprender ella también a pintar y empezó tomar clases en el Palacio de las Artes de su Ciudad. 

Tampoco allí, encontró algo sobre su pintor.

Un día, cualquiera al salir de clase, vio un cartel donde invitaban a la inauguración de la exposición que se llevaría a cabo allí mismo, con artistas premiados en diferentes bienales y  concursos. Entre ellos, estaban varios de la ciudad donde había estado en el crucero y en la lista, vio el nombre: “El Pintor - Arturo”. El gran Pintor Arturo, que expondría fuera de su Ciudad por primera vez el cuadro de “LA DESCONOCIDA” con el que había ganado ya varios premios, por su técnica y la expresión tan real de la modelo, pero que nunca, en los dos años de haberlo pintado, lo había expuesto en ninguna parte, salvo en el Palacio de las Artes de su Ciudad.  

Todos los bosquejos que llevaba en las manos cayeron al suelo y al agacharse a recogerlos, estaban con una rosa roja. Muy asustada cogió sus papeles y salió de allí.

No pudo manejar su coche, y le pidió a un compañero, que encontró que la llevara a casa.

Esa noche le comento a sus padres, a  su médico  y  amigos y trazo un plan curioso, gracioso y muy detectivesco y comenzaría a llevarlo a cabo el día siguiente. Estaba muy nerviosa pero muy decidida. 

Se levantó temprano, ya que no había dormido bien. En los pocos momentos, que pudo dormir, siempre venía a su mente el rostro, dulce del artista, envuelto en una nebulosa, que no se  lo dejaba apreciar bien. 

Se fue directamente a la sala de belleza. Se hizo un nuevo corte, se cambió el color del cabello. Doro su piel y por último, se colocó lentes de contacto de un color diferente al suyo. (Nadie la podía reconocer, nadie de nuevo, le diría que ella, era la modelo del cuadro)

Ese tarde, cuando llegó a clase, ninguno la conoció. Eso era lo que ella quería. Cuando llego a casa, todos se sorprendieron y rieron. Ellos también, contaron sus planes. Ya tenían las invitaciones (era para poca gente y muy exclusiva) para el cóctel gala,  sus vestido, sus cámaras fotográficas, camufladas,  (ya que no eran permitidas) sus libretitas muy elegantes y finas para la pedida de autógrafos, y la pregunta adecuada para la rueda de prensa abierta.

La exposición era en dos días. Sus amigos, su médico, y familiares, tampoco habían perdido el tiempo ese día. Se prepararon bien.  Manuela, no hacía parte de este plan. Se limitaría a ir, acompañada de un amigo y nada más. 

Estaría en todo, pero  no haría parte activa de nada. Bregaría a pasar desapercibida para todo el mundo.  (Eso creía ella).

Su vestido era precioso. De un suave tono azul plomo, que según la luz, cambiaba de uno al otro y le hacía juego con su cabellera roja y sus ojos, casi del mismo color del vestido, más su piel dorada. Iba a verse muy bien, pero no era la Manuela que todos conocían y menos, que guardara algún parecido con la modelo del cuadro.  
  
Llego el día, llego la hora y Manuela, que todo el día había estado con los nervios, en su máxima expresión, estaba reposada y hasta callada. Salió, con su amigo Andrés con el cual, hacía una linda pareja. Todos los demás, ya habían salido y seguro, ya todos estaban en sus puestos. (Para todos ellos, era una gran y maravillosa aventura, tomada muy en serio)

Cuando Manuela y Andrés llegaron, ya iba a comenzar la rueda de prensa, pero, algo la estaba demorando, el Maestro Arturo, estaba algo retrasado.  ¡Por fin llegó! Manuela, estaba fría y  sentía, que se desmallaba. Todos sus “investigadores” la miraron y comprendieron que era él. ¡Que era el del sueño de su amiga! Y las  preguntas de sus amigos comenzaron: ¿Quién es la modelo?  ¿Por qué la llama la desconocida?

Sus respuestas fueron gentilmente contestadas y ceñidas, relativamente,  a la verdad que ellos conocían. “La modelo  es una chica soñada por mí y por ello, la pinte y por ello, es desconocida” ¿Alguna vez la ha buscado o casualmente, se han cruzado y se ha dado cuenta que es su modelo soñada? “Si… Pero no la vi, ni ella me vio” ¿Si la viera, la reconocería?

 (Todas estas preguntas no fueron hechas, una seguida de la otra) Estaban tan bien preparados, que parecían Periodistas de verdad, aunque todo el mundo podía preguntar.  Era una entrevista abierta para los medios y el público en general.

La respuesta a esta última pregunta hecha, por uno de los conocidos de Manuela, dejó a todo el mundo callado y en silencio. Para luego, retumbar en el salón, el sonido de los aplausos, que todos los presentes le brindaban de pie.

La respuesta fue sencilla y adornada con una encantadora sonrisa: “Si la reconocería, pero no podría verla porque soy ciego” 

Con esta respuesta, ninguno otro pregunto nada y todo el mundo se organizó para pedirle un autógrafo o simplemente felicitarlo.

Manuela estaba clavada en su asiento y no hablaba, estaba igual de muda como en sus sueños. El medico amigo de la familia, estaba al pié de ella y la atendía. Por fin pudo pararse y de la mano de Andrés salió al jardín y allí, con la brisa, se repuso  del impacto tan grande que acababa de sufrir.

Alguien se arrimó a la pareja y les dijo: ¡No se queden sin el autógrafo! ¡Ese hombre es una maravilla! Manuela y Andrés se miraron y se dirigieron al salón, no podían ser ellos los únicos que no lo hicieran. Los demás, se habrían dado cuenta de ello  y se interpretaría mal. 

Ya estaba terminando, cuando Manuela llego al frente de él  y le dijo: Por favor Maestro, ¿Me firma su retrato y mi libreta? Él tomó, las dos cosas a la vez, como si pudiera ver perfectamente, hizo una pausa y escribió: Para Manuela, mi modelo, con amor. Lo mismo hizo con la pequeña y linda libreta y se la entrego. Pareció por un instante, que la miraba, le sonrió y le dijo gracias. Ella le contesto: A Ud. maestro.

Pero era que no había visto, lo que él había escrito.

Al retirarse, con su amigo Andrés,  lo leyó y se desmayó.  Cuando volvió en sí, estaba en los brazos de Arturo,  rodeada de todos los suyos y de todos los invitados. 

Eva

Sábado 10 de Mayo de 2014
Derechos de Autor Reservados                                                    

  

lunes, 5 de mayo de 2014

EL VIAJE (CUENTO DE FICCIÓN)




EL VIAJE

Capítulo 1

Manuela dormía. Su sueño era plácido y nunca se imaginó que lo que soñaba, se estaba convirtiendo en una realidad. Luego, con el tiempo, podría entender algo, de lo que esta noche mágica le iba a regalar.

Tenía la costumbre de  soñar despierta, y también, cuando dormía. Soñaba que la amaban. Que un hombre maravillo la esperaba ¿Donde?  No lo sabía. Pero esta noche lo iba descubrir. ¿Cómo? Ya lo verán. ¡De una manera maravillosa!

Manuela se quedó dormida y en su sueño, profundo. (El llamado Fase REMcomenzó su viaje.

Luego lo describiría de la siguiente manera: Estaba sola, abrió el ventanal de su habitación. En vez de ver el jardín, se vio a sí misma en una gran ciudad que no conocía. Llego a una plaza inmensa y se sentó en un banco al pie de una hermosa fuente moderna, que hacía parte de un edifico tan futurista  como ella  y con el cual, hacía un juego perfecto. La gente entraba y salí de allí. Era como un museo, o una biblioteca o un gran teatro. De pronto a su lado, paso alguien, un hombre joven apuesto, simpático que la saludó como si la hubiese conocido, en algún otro lugar o allí mismo. Se sentó  a su lado y comenzó a pintarla.

Pintura que le hacía, pintura que le entregaba, (eran bosquejos). Manuela no hablaba. Según ella, no le salía ninguna palabra de su boca aunque hacía esfuerzos para modular algún sonido. Pero no. Su esfuerzo era mucho, pero de su garganta no salía ningún sonido. El, si le hablaba. Ella, lo escuchaba.  Pero solo se limitaba a decirle que colocara su cara así o que la moviera para otro lado, pero nada más. (Solo instrucciones de un pintor para una modelo) Ella nunca había sido modelo, nunca había posado para un artista,  y no tenía ningún retrato de ella, ni de nadie de su casa, pintado con plumilla.

Despertó. No entendía nada. A la noche siguiente, el mismo sueño. La escena se repitió. Pero algo distinto pasó. Él, le tomo  la mano, la levanto y la invito a dar un paseo. Ella, como la primera vez, no podía hablar. Pero se levantó y camino con él.

Esta vez, como la primera, despertó sobresaltada, pero vio que en su mesita, había una rosa roja, igual a la que él le dio, en el parque.

Muy asustada, sudorosa se asomó a su ventana y vio el mismo panorama de siempre su jardín, su bosque.

Así pasaron varios días, y el sueño se había vuelto recurrente, siempre con pequeñas variaciones.  En general, se podía decir, que igual. En el mismo lugar,  la misma hora y la total mudes de ella.  

Estaba tan asustada que buscó ayuda profesional. Se sometió a todos los exámenes que el Médico dijo. Pero siempre pasaba lo mismo.

En uno de esos sueños, o viajes, él le mostró su retrato ya terminado y le dio un beso. Y como siempre, Manuela despertó sobresaltada, nerviosa. Ya dormía acompañada, con luces prendidas, ventana cerrada, y con el remedio que le habían  formulado.

Esa noche no pudo dormir más. Así llego la mañana.  Ese día estuvo relativamente tranquila y esa noche durmió bien.

No volvió a soñar con ese episodio de su vida. Lo recordaba, buscaba, en todas partes, una foto que le mostrara la fuente, el edificio, la plaza. Fue a los museos de su ciudad, conoció a la mayoría de los pintores que pintaban con plumilla, carboncillo o lápiz. Pero no había ninguno, ni medianamente parecido.

Así paso el tiempo, una que otra noche, volvía en sueños, a ese mismo lugar, pero ya no encontraba al pintor y como cosa curiosa, una que otra vez, encontraba una rosa roja en cualquier parte de su casa, de su oficina, o en la calle o también, alguien se la regalaba, sin ningún motivo.

Luego de un largo tiempo, salió de viaje con su familia.  Era un crucero. Y llegaron a una ciudad,  costera, famosa por su casco antiguo y también por la parte moderna y su cultura artística. Allí pasarían cinco días y podían ir a dormir al barco o a un  hotel.

Se fueron a un hotel. Muy elegante. (Cinco estrella) Al día, siguiente, sus padres y compañeros de viaje, salieron temprano y Manuela se quedó hasta tarde durmiendo. Luego, bajo al comedor, allí, noto algo raro que le llamó la atención. La gente la miraba.

 Luego de desayunar, se fue  a ver las tiendas que dentro de las instalaciones del hotel había.

Se dio cuenta que había una galería de arte y que el día anterior se había abierto una exposición de retratos, pintados en carboncillo, lápiz y plumilla.  Esto le llamó mucho la atención pues recordó su sueño y vio el horario en que se abría al público. No quería perdérsela.

Siguió el recorrido por las tiendas, entro a una a comprar algo que le llamó la atención, un vestido muy bonito y que como cosa rara, le recordaba, también, el vestido que en su sueño llevaba. (Recordemos que este sueño fue recurrente en ella) por lo cual, los recuerdos eran muy claros.

Se compró el vestido y subió a su habitación. Se vistió con él y se preparó, para estar lista e ir, a la exposición.

Sus familiares y compañeros de viaje, llegaron.

Bajaron todos al  jardín para cambiar, ideas, ver las fotos y planear, lo que harían en la tarde. Pero volvió a ocurrir lo mismo que en la mañana, cuando estaba en el comedor. Había gente que la miraba con curiosidad. Le llamó la atención, pero le restó importancia.

A las tres de la tarde entro a la galería: llevaba en sus manos, la guía con el nombre de cada retrato y el nombre del pintor. Ninguno era conocido por ella.

Paso al primer salón, luego al segundo y por último el de los galardonados y más famosos.

Allí, en esa sala la gente la miraba y susurraban entre sí. Esto, para Manuela, fue incomodo, ya que no sabía el por qué lo hacían y pensaba en su vestido, en su peinado, se sentía incomoda, insegura.  Hasta que un chico le preguntó: ¿Es Ud.  la modelo del pintor ganador?   No supo que contestar y más, que todos la miraron al tiempo. El chico la tomo de la mano y la llevo a la esquina del salón que daba, precisamente, al pie de un gran ventanal desde donde se veía un jardín de rosas.

Todos los habían seguido. Estaban ahí, con ella y ella, estaba pálida. No decía palabra. Solo miraba, era el retrato que en sueños, ella vio que un joven sentado a su lado, le hizo.

No dijo nada. ¡No podía hablar! Salió de allí y busca a sus padres y a sus amigos de viaje y les contó lo sucedido. Todos bajaron y entraron a la Sala de Exposición, a verlo. Quedaron sorprendidos. Ellos tampoco lo entendían. Decidieron indagar. Pero poco o nada consiguieron. Nadie lo conocía. En la guía solo decía: Roberto. Nada más. Y ganador de esta bienal de pintura.

Fueron a la oficina, hablaron con el Gerente, el Administrador y ellos, los enviaron al Palacio de Arte, allí debían saber algo, ya que  la exposición era de estudiantes de allí. Y allá se fueron. Pero para Manuela no había terminado las sorpresas. Era el edificio que ella conocía bien en sueños, vio la fuente, vio el parque, y hasta vio el banco donde estuvo sentada los días que duró la pintura. (Que duro, como modelo, en sueños) Vio las rosas, las alamedas por donde camino en compañía del joven desconocido. ¡Estaba aterrada!

Entraron todos: Ella, sus padres y  cinco compañeros de viaje. Preguntaron aquí, allí y solo le decían que se llamaba Roberto  y que no era estudiante, que se había inscrito a última hora y que era el ganador de una fortuna por su técnica y por la perfección de la expresión que había captado en su modelo. Pero luego, se quedaban mirando a Manuela y le decían: ¿Es Ud. la modelo? Ella solo decía: No… No… Es la primera vez que estoy en esta Ciudad y no conozco a nadie. Pero me gustaría conocer al artista y también a la modelo que se parece tanto a mí.

Los  empleados y artistas, del Palacio de  las Artes, fueron rodeándola y solo decían: ¡Imposible! No existen dos personas que sean exactas. Tiene que ser Ud.

Estaba aterrada y salió de allí, corriendo. Llego al Hotel y se comunicó con su  médico. Le contó todo y el tampoco entendía nada. "Viajo mañana, llego a tiempo, antes que el barco zarpe"  

Mientras tanto, todos se convirtieron en detectives. Indagaban aquí, allí y nada encontraban.

El premio se entregaría al termino de ocho días, después, de inaugurada la Exposición y solo, iban tres días y el crucero zarpaba en tres días. No había manera de conocer al pintor desconocido, llamado Roberto.

Por fin, llego el médico, lo pusieron al tanto de todo y también, al tanto de todo, estaba los pasajero y la tripulación del crucero. Felices de una aventura no esperada ni planeada, todos decían que había que esperar, a la entrega de los premios, otros, se convirtieron en detectives privados y todos abandonaron el barco y fueron a hospedarse al hotel. Ninguno quería perderse nada. Manuela, parecía una reina, con su corte detrás.

La pobre chica y sus padres, estaban asustados, perplejos. El médico no encontraba nada raro, pero tampoco natural. Y las preguntas eran muchas. Pero no había respuesta. Además, en el comedor, o en el bar, o en su habitación, encontraba  una rosa roja y decidieron regresar y dejar el  crucero y no esperar más.
Eva  

Lunes, 5 de mayo de 2014
Derechos de Autor Reservados
                                
                          
             
                   


sábado, 19 de abril de 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (GABO)



GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (GABO)

El hombre de las letras, más grande de Colombia y  del mundo, en el siglo xx. Ha entrado hacer parte de la historia.

Nos dejó su legado y marcho a la gloria de Dios Padre. Llevando consigo, toda su obra literaria, para entregársela en sus manos.

Nosotros, los Periodistas, día a día, debemos aprender algo de él, porque su vida, es un ejemplo a seguir.
Eva Margarita Escobar Sierra

Periodista

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN




 FELICES PASCUAS DE 

RESURRECCIÓN

Para todos aquellos que están cerca o lejos de mí, pero dentro de mi corazón, muchas felicidades en  estas Pascuas  Floridas.

Para todos, sorpresas, alegrías, éxitos y logros.

Son mis deseos.

Eva Margarita


Sábado, 19 de abril de 2014 

domingo, 30 de marzo de 2014

A MI SOBRINA ANA MARÍA ESCOBAR ALVAREZ



A mi sobrina Ana María Escobar Alvarez

Hoy, despido otra personita, otro, ser querido.  Mi sobrina: Desde siempre fuimos amigas, desde siempre, por lejos que estuviéramos, la una de la otra, estábamos juntas.

Era una muñeca,  semejante a la mía. Por ello, llevaba su nombre. “Ana maría”

¡Era tan semejante mí! Independiente, altiva, dulce, tierna, mimosa, alegre, sabia reía, con sus logros y llorar con sus tristezas. ¡Y éramos tan distintas!  ¡Tan diferentes!

Su vida privada era su vida privada. No preguntaba, ni le gustaba que le preguntaran sobre la suya. 

Se hacía amar de todos los que la trataban, dejando siempre, una huella perdurable en sus vidas. 

Ahora, con todo mi amor te despido y te dejo partir, guardando el recuerdo de la última vez que te vi. Guardando el recuerdo de tu abrazo y repitiendo la bendición, que ese día me pediste. Cosa que nunca hacías, ya que, más que tía y sobrina, éramos amigas.

Hasta siempre Anita… Ya trascendiste, al mundo de los inmortales. Ya estas con Dios y con todos nuestros  seres queridos, que te esperaban, para darte la bienvenida. 

Hasta siempre, chiquita. Hasta siempre… 
Eva Margarita Escobar Sierra. 
30 de Marzo de 2014. 


sábado, 1 de marzo de 2014

"LA CASA VERDE" (Leyenda Urbana)



"LA CASA VERDE"



Leyenda Urbana

Fin

Los chismes corrían de boca en boca, de corrillo en corrillo, de bar en bar. Se había convertido esta familia, en la comidilla de todos.

Pero una noche: Los vecinos vieron y escucharon algo que les  llamo la atención. El Dr. llego tarde, no en su coche. Se notaba ebrio. Al entrar en la casa, todas las luces se prendieron. El piano, se escuchó por mucho rato y luego, todo fue  silencio y oscuridad.

Al día siguiente, la “casa verde” tuvo un movimiento extraño. La mujeres del servicio salieron de allí, con sus maletas (eran dos). Los chicos, que como siempre, salían temprano, para su universidad, el mayor y para el colegio, el chico, no se vieron. Y Raquel tampoco estuvo disponible, para nadie. El teléfono sonaba, según relataron, en su momento, los vecinos. Las ventanas no se abrieron, ni nadie salió al jardín. 

Luego de unos días, si hubo mucho movimiento. Se vieron a los gendarmes de la guardia, (entraban, salían, tomaban fotos, medidas) Los coches policiales, eran dueños, del espacio.

Los vecinos, no perdían detalle (claro está, desde sus ventanas, entre abiertas y sus cortinas  a medio correr)

Hasta que les  toco, a ellos convertirse en protagonistas de una historia fantástica.

¿Dónde estaba el Dr.? ¿Lo habían visto? ¿Que habían escuchado?

Según decían los hijos y Raquel: Los ladrones habían entrado a la casa, los habían robado y Juan se había ido con ellos,  voluntariamente.

Era algo completamente irreal,  las horas la fecha, los acontecimientos, cambiaba según la persona, (vecino) o la localización de su respectiva casa, según su fantasía y también, su simpatía o sentimientos.  

Todo era incierto. Y  así, aparece en los archivos de la policía local.

Bueno, retomemos la historia en el día siguiente, a los acontecimientos. Ya sabemos que las mujeres del servicio doméstico se marcharon temprano. La familia no salió, ni se dejó ver. Tampoco atendieron al teléfono y no se llamó a la policía. ¿Por qué?

Pasado unos días, si dieron aviso a la policía  y se dejaron ver, tanto los chicos, como Raquel.

¿Que vio la policía? Nada. La casa perfecta. Pero les llamo la atención que el jardín de atrás estaba totalmente destrozado y que la casita del perro, estaba completamente sucia. Pero el  perro, como las mujeres del servicio, había desaparecido.

Al pasar de los días y después de las primeras investigaciones, todos los miembros de la familia fueron detenidos.

Comenzaron, entonces, las excavaciones en el jardín y encontraron partes del perro descuartizado y con él, unos cuchillos grandes.

 Hubo muchas excavaciones en distintas parte de la casa y siempre, se encontraba lo mismo, partes del perro y nada más. (¿Por qué se hicieron esas excavaciones? ¿Esto es parte de la leyenda o de la realidad?)

Así pasaron los meses, los años...

Distintos investigadores se hicieron cargo de este caso y  lo único claro que quedo, fue que el Dr. entro en la casa, pero nunca salió. Que las mujeres del servicio doméstico salieron, pero jamás se encontraron. Que los vecinos, todos, oyeron, el piano y vieron las luces en toda la casa  y luego, se apagaron. Quedando la casa como siempre, tranquila.

Así terminó el caso.

Los hijos por ser menores salieron de su reclusión  y fueron enviados con sus abuelos y Raquel murió, muchos años después, en una cárcel muy lejos de esta ciudad. 

Y así, la historia, se convirtió en leyenda. Que, día a día, se enriquece de anécdotas. ¿Reales o falsas? En todo caso, todos los que vivieron esa época o sus descendientes, son los que descubren este enigma y lo resuelven. 

Quedando siempre en lo mismo...

 ¡En nada!  

Eva

Sábado 1 de Marzo de 2014

Derechos de Autor Reservados   


   
            
    
        


lunes, 24 de febrero de 2014

LA CASA VERDE (Leyenda Urbana)






"LA CASA VERDE"

Leyenda Urbana


Cuando pequeña, todos los días pasaba, al regreso del colegio, por el parque.  Y desde el coche, podía ver la “casa verde” 

La casa verde, era símbolo de miedo, de misterio.

Grande, siempre cerrada y abandonada. Su pintura, deteriorada, por las machas, del agua lluvia que en invierno la mojaba.  

Nadie hablaba de los habitantes de ella. Dicha casa, se había convertido, en algo perteneciente al paisaje de nuestro barrio y a las leyendas de ciudad.

Todo el mundo conocía la historia, pero también, todo el mundo la contaba distinto.

A mí llego así:

  A principio de siglo xx a mi ciudad, llego una joven, linda, de una familia muy refinada y aristocrática de una ciudad intermedia de mi país. No era de la capital, pero en su región, la posición social que ocupaban si era de mucho abolengo. Y en  las esferas sociales de mi ciudad fueron muy bien acogidos.

Luego, la chica esta, que le vamos a dar el nombre de Raquel, se enamoró de un joven muy bien plantado, un chico de color hijo de la lavandera de su casa. 

Era inteligente, estudioso, de grandes aspiraciones y que correspondió al interés y al amor que ella le brindaba. Fue un cariño sincero, el romance fue de novela.(Según cuentan) Los padres de Raquel se oponían a la locura de su única hija, pero a ella nada de esto le importaba.

Así pasaron los días y también, los años y el chico de color, se hizo médico. Lo llamaremos Juan. Pero también, en esa misma época, llego un primo de Raquel y de manera rápida y sin importarle a los padres, lo que pensara su hija o sintiera, arreglaron el matrimonio que fue todo un acontecimiento social  a mediados del siglo.

Raquel y su esposo se fueron de la ciudad y nadie volvió a saber de ellos. Sus padres, solo decían que estaban y bien y felices. 

Luego de unos años, Raquel volvió a la ciudad, a la “casa verde” su esposo había muerto y allí comenzó  la leyenda.

Juan y ella, volvieron a encontrarse y continuaron con su  tórrido romance, que se convirtió, en escándalo.

Los padres de ella,  viejos, vencidos, se marcharon y ella quedo en la “casa verde” con su amante.

Tenemos que recordar, la sociedad  cerrada y puritana de esa época. Por lo cual, socialmente fueron rechazados.  En todos los círculos. Entonces, decidieron casarse. No por ello, fueron aceptados. Pero según cuentan, parecían felices.

Tuvieron dos hijos. La historia de sus padres, fue quedando en el olvido y más, en esa época de transición, de cambios, de influencias de otras culturas.

Pero resulta, que pocas personas sabían la realidad de esta familia, que había desafiado todos los convencionalismos sociales y religiosos de la época. Parecía, que a los hijos, todo esto no los afectaba en nada, en su desarrollo socio-cultura.

Pero los chismes de criadas corrían. “Que Don Juan le pego a doña Raquel” Que ella se defendió, que el chiquito de los hijos se enfrentó a puños con el papá, que el mayor, amenazó al Señor” Pero a ciencia cierta, nadie sabía nada en concreto. 

Eva

Febrero 24 de 2014
Derechos de Autor Reservados