Buhardilla

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

RECUERDOS DE FAMILIA


“RECUERDOS DE FAMILIA” 





CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE
ELADIO ESCOBAR ESCOBAR

*MAYO 29 DE. 1896  + ENERO 19 DE 1978

SANTAFÉ DE BOGOTÁ, D.C.

“MAYO 29 DE 1996”
“ENCUENTRO FAMILIAR”


Eladio Escobar Escobar nació en el hogar formado por EL Doctor  César Octavio Escobar García de la Madrid y su prima hermana Eloísa Escobar D’ Tore Martínez de Requejo. El 29 de mayo de 1896 en la Hacienda de sus padres “El Silencio” en Amaga  (Antioquia). Todos sus estudios los efectuó en Medellín y viajo por el mundo buscando acentuar y afianzar sus conocimientos.

   Se casó el 24 de febrero de 1924 en Medellín, en la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores (Parroquia de Robledo) con Eva Sierra Ochoa y tuvieron cuatro hijos, que son: César Octavio, Elena, Francisco y Eva Margarita. Su descendencia actual es de quince nietos, veintiséis bisnietos y cuatro tataranietos.

   Fue un hombre de muchas facetas en su carácter y en su vida. Como humano, tenía grandes cualidades y también, defectos, pero siempre su gran corazón dominaba su temperamento y él mismo, sin hacer alarde sus grandes virtudes morales, corregía sus errores. Su mundo interior, era profundo. De grandes tristezas, grandes alegrías y un desprecio total a la vanidad del mundo. Se sentía orgulloso de ser quien era y en el camino de su vida gozó de la opulencia y compartió sus bienes con todo aquél que lo necesitaba. Supo también, de las privaciones, de la angustia, de la lucha diaria.

   Era solitario, dulce, romántico y soñador. Fuerte, valiente, pero sabía del perdón y del olvido. No creía en la adulación y dudaba de la sinceridad de la gente. De gran inteligencia, pero nunca hizo alarde de ella, menospreciando tal vez, una virtud dada por Dios, al que él adoraba y en que él, sólo creía.

 Falleció en Bogotá el 19 de Enero de 1978.

  Su esposa, nuestra madre, lo amo, lo adoro, hasta el momento de reunirse con él  para siempre y creo. Estoy segura… Lo sigue amando en la eternidad.  

   Cada uno de sus hijos tiene un recuerdo distinto de él, porque a cada uno le tocó compartir una época diferente de la vida de su padre. Pero creo que todos estamos de acuerdo en lo bueno que fue como esposo, padre, hijo, hermano y como ciudadano ejemplar. Siempre honesto, honrado, responsable, dispuesto a ayudar a los demás. Siempre… Brindando, dando, algo de sí mismo.

   No fue perfecto, pero no es el momento de resaltar sus defectos. Todos nosotros tenemos mucho de él, para bien o para mal. Cada hijo es el reflejo de sus enseñanzas y llevamos en nuestros corazones, un recuerdo grato y amoroso, que ha marcado nuestras vidas.

   Y el vació, que aún hoy, sentimos de su ausencia y la usencia también, de nuestra madre, que pronto partió para estar con él, como ella decía: Para siempre…

    Depende de nosotros rendirle un homenaje interior y personal en sus cien años. Resaltando las virtudes que de él heredamos y luchando por ser mejores, sin escudarnos, ni disculparnos, en los defectos recibidos. Sintámonos orgullosos de ser su descendencia y no doblemos la rodilla ni bajemos la cabeza, en ninguna situación en la que estemos o nos encontremos...

Su hija,
                
                    Eva
             Eva Margarita Escobar Sierra
                   Periodista







UN RECUERDO DE MIS PADRES 




A MI ADORADA ESPOSA


¿Cómo no he de quererte?

¿Si donde quiera que vaya

Marchas siempre conmigo?


¿Cómo no he de quererte?

¿Si en tu entraña fecunda

Anidaron mis hijos? 


¿Si en tus pechos tatuados

Están tu alma y la mía.

La virtud, siempre tuya
,
Y de mí, sus desvíos?


¿Cómo no he de quererte?

¡Si eres toda mi vida!

¿Si donde quiera que vaya,

Marchas siempre conmigo?



¿Si siempre, a mi lado,

Cicatrizas mi herida?

¿Cómo no he de quererte?

¡Si eres, toda mi vida!


Eladio Escobar Escobar, 
                                                                
                                                                     
                                                            Medellín, Diciembre 4 de 1974.






(Autorretrato)




De Eladio Escobar Escobar


Soy un pobre vencido con el pecho rasgado.
Soy errante viajero que el desierto cruzó;
El desierto del mundo. El desierto ignorado
En el cual la esperanza postrimera quedó.
Amé mucho y tan sólo recibí decepciones.
Quise al mundo y el mundo, me negó hasta el amor
Llevo el alma cual cendal en jirones,
Llevo el alma marchita como pálida flor.
Ha estampado su beso en mi frente el destino.
Al dolor me ha vendido cual a Cristo el Traidor.
Sólo abrojos ostenta mi escarpado camino,
Sólo espinas encuentro en su duro rigor.
En lo grande del mundo yo cifré mi conquista
Pero sólo miseria y vanidad encontré.
Quise al mundo y el mundo me volvió pesimista.
Vagué en pos de esperanzas y hasta el llanto partió.
Soy el búho que busca en el ciprés su nido.
Soy águila que busca las cimas del peñón;
Me gustan los bohemios. Las tumbas y el olvido.
Me gusta lo que viene del triste corazón.
A veces. Pensativo en noches de desvelo
Mirando de los astros el pálido fulgor.
Busco en  la luna el místico consuelo
Que alivia los tormentos de mi tenaz dolor.
Me gustan las tinieblas porque su negro manto
Oculta las caricias. El llanto y el pesar;
Entre sus negros pliegues esconde el triste llanto
Que me hace el desengaño, a veces derramar.
 Pero odio los placeres que envidian los humanos
Profeso un odio acerbo para esta humanidad;
Me gustan los misterios. Me gustan los arcanos
Pero odio lo que el sabio llamó la vanidad.
¡Mundanos! Yo no quiero que en mi desierta fosa
Con tus mentidos duelos llegues a profanar;
Vosotros por la espina dais la fragante rosa
Y porque el mundo os vea llegáis hasta llorar.
No quiero que mi frente ante otra se sonroje
Pidiéndole una gracia. Buscando algún favor.
No quiero que a mi rostro alguna vez se arroje
La escupa del desprecio. Robándome el honor.
Qué Importa que los hombree me digan que soy loco.
Qué Importa que me digan que austero me volví;
El desprecio del mundo me importa a mí tan poco
Desde que la esperanza dejar yo, resolví.
No tengo en esta vida sino mi madre amada
Que llora cuando lloro. Que gime al yo gemir;
A ella está mi vida por siempre aprisionada
Porque ella solamente sufre con mí sufrir.
Tú solamente. ¡Oh! esposa idolatrada.  Acércate a mi fosa
Y rezan tus plegarias. Coloca alguna flor.
Porque la flor que pone la esposa
Y la madre, temblorosas,
No es flor de los vergeles. Sino flor de su amor.

Eladio Escobar Escobar.  
                                                                                           
                                                                              Medellín, Mayo 29 de 1944. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

DIALOGO CON DIOS



"CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"
AMIGOS:


        




Amigos…Hoy, les dejo conocer un “Diálogo con Dios.”
 En mi  Libro, “Cartas que Nunca Leerás”,
Encontrarás un sin número de ellos.
Ya de el, no conocerán más, por ahora.
Gracias por las felicitaciones que me han hecho llegar.
Su Autora:
Eva Margarita   
CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"   


"DIALOGO CON DIOS"

Señor: 
 Estoy frente de la inmensidad del mar. Y POR FIN HOY…PUEDO LLORAR...

LLORAR SU MUERTE...

Señor… No se que es lo que quieres de mi. Estoy dispuesta ha ser tu voluntad, pero no entiendo tus designios. Solo se que lo amo, el por qué, el para qué, no lo se.  No quiero renunciar a el, porque  se ha convertido en mi razón de vivir.
¡Pero, esta muerto, lo se y no puedo aceptarlo!

 Sin el, los colores perdieron su tonalidad. Sin el, las flores perdieron su perfume y  la brisa de esta tarde, pierde su encanto.  No esta. Se ha ido y ya nunca más estará a mi lado. ¡Ha muerto!

Señor... ¿Que puedo ofrecerte para que lo traigas de nuevo a la vida? Nada… Nada… Cuando hiciste que nuestros destinos se cruzaran, era feliz, no había sombras en mi vida y luego… Señor. Mi vida se  convirtió en un caos. He tenido muchos momentos tristes.  Y Tu, si has estado conmigo. Pero el… No.

 Nunca…Cuando mi alma lo necesitaba, estuvo realmente a mi lado.  Siempre me falto  su presencia. Y  hoy, lo necesito y todo mi ser lo extraña y no esta conmigo. Y aun así…  Lo sigo amando.

 Señor… ¿Por qué dejaste que lo conociera? ¿Por qué dejaste que nuestras vidas se cruzaran?  ¿Por qué permitiste que mi sueño de niña, de mujer se hiciera realidad? ¿Por qué permitiste que lo amara... Si moría?
Ahora… Solo escribo… Hablo contigo y lloro…

Quise verlo, mirarlo solamente. Y lo conseguí. (Tu y yo estuvimos juntos)… Y, te lo entregue.   Señor…No se que puedo  ofrecerte...  Para que todo vuelva a ser, como era. Que el pasado hermoso, fuese presente y volver a soñar,  amar y volver a soñar. Pero el no me amo. Tu…. Que todo lo puedes… No hiciste   que me amara.

Señor… Ya en el principio del ocaso de mi vida, has traído éste amor, a mi. Ahora… Te  pido, te digo,  que tengas piedad  y que esta pesadilla termine.

¡Señor… No quiero sufrir, quiero ser feliz, quiero vivir!. ¿Pero como? ¿Si el es mi todo?  Es ese amor inocente de la niñez, es ese amor romántico de la adolescencia, es ese amor tierno  de la edad adulta, es ese amor sereno de la madures y el suave amor que llega con el otoño de  la vida. Ese es mi amor. La unión de todos, en uno.

 Nunca pensé, que éste amor, del que dicen, del que escriben, que es el único, el primero, el último, el verdadero, llegara a mi, y en vez de felicidad, me trajera, tristeza, llanto, dolor. Pero, aun así, te doy gracias Señor, por habérmelo dejado sentir. Pero no quisiste que lo viviera y acepto tu voluntad.  

SEÑOR…. BENDÍCELO,  BENDICE MI AMOR Y BENDÍCEME.
  DAME FUERZAS, PARA SEGUIR MI CAMINO SOLA.Y ACEPTAR QUE HA 
MUERTO... 

 Me dirás que soy cobarde, pero solamente he querido ser feliz y el, era mi felicidad. 
Señor… Estoy muy triste hoy... 
Pero en tu regazo y de tu mano, estaré  tranquila...

Ya estoy de regreso. Señor… Dispuesta a compartir mi soledad contigo... 
                                 Mar

Miércoles, 5 de septiembre de 2012
Derechos de Autor Reservados 

lunes, 3 de septiembre de 2012

OTRA CARTA DE MI LIBRO




OTRA CARTA DE MI LIBRO





(6.10 DE MI TARDE 12.10 DE TU AMANECER) (IX) 


2 de marzo
Estoy lejos de ti y de mi entorno.  Estoy ante la inmensidad del mar. No  quiero que nada me traiga tu recuerdo. Y aquí estoy escribiendo tu nombre en la arena de esta playa, que nunca conocerás y también, escribo nuestra pequeña gran historia de amor en ella. Para que el mar la aleje de mí y así, aprender a olvidarte y vivir de nuevo.

Ya, hoy, me siento más tranquila. Se que mi amor,  no volverá a revivir y el amor, en ti, nunca floreció. ¡QUE LÁSTIMA! Lo teníamos todo para ser felices. Mi amor, era tan grande, que había bastado para los dos. Pero la muerte llegó sin decir nada, cuando menos lo esperaba, cuando yo creía que todo estaba bien, desapareciste.  No lo se… Tú, eras así. Evadías con tus silencios, los compromisos, de cualquier índole, y así, fue tu muerte.  Una evasión al amor, la felicidad. Una mentira. Igual, a las que inventabas para sentirte amado por mí para alimentar tu ego, que era, tan gigante como el Goliat de la Biblia.  ¿Por qué?

Bueno, Ya este episodio, doloroso, comienza su camino al pasado. Y pronto, comenzara a ser parte de un recuerdo. No puedo negarte, ni negarme, que fuera  feliz. ¡Tanto!… Que era como estar dentro de un remolino formado por la naturaleza entera. Era como vivir en  ese  mundo mágico inventado por mí, para los dos. Era un sueño, que se convirtió en realidad por  poco tiempo. (Pero solo para mí).  Fue vivir de nuevo, el amor, la ilusión. Fue volver a sentir la alegría de saber que era parte de otro ser, de otra vida. Eras mi sueño, que veía convertido en realidad.

Pero todo fue un juego para ti. Que solo, ahora comprendo y en el que yo, jugué sin darme cuenta y perdí…       

Por ello, aunque he sufrido en la construcción de mi tranquilidad y para  alcanzar de nuevo, mi serenidad, mi paz interior, no puedo decirte más, que GRACIAS.

El solo hecho  de sentir y compartir mi amor contigo, cundo me hacías creer que me amabas en la misma forma.  (Cuando ya, tuve la certeza, de tu mentira y me mentía a mi misma, guardado la esperanza de que me amaras, en igual forma, en que te amaba yo). ¡Pobre ilusa! Solo ese hecho,  me daba fuerzas para seguir luchando por mis sueños. Todos mis problemas eran pequeños, porque era tanta mi felicidad, que todo era fácil. Todo tenía solución, Todo era hermoso, todo era lindo. GRACIAS POR ESA MAGIA QUE LE DISTE A MI VIDA. GRACIAS POR ESAS GOTITAS DE FELICIDAD. GRACIAS.

Mi orgullo, quedo sepultado. Te perdoné una y otra vez.  Dejé todo en tus manos, deje que tú decidieras, sobre nuestras vidas, nuestro destino y nuestra felicidad. Y lo hiciste, lo destruiste todo. Y, ahora, solo  quedan cenizas. En vez de un bello jardín, en nuestro futuro, tuvimos un paisaje desértico y árido. Se que estabas solo y yo, lo estaba también. Y ahora,   seguiré,  sola. Hubiese sido lindo que tu soledad y mi soledad, fueran una, que tu sombra y mi sombra fuera una, que tus sueños y mis sueños fueran uno, que tu felicidad y mi felicidad, fueran una. Pero no lo quisiste.

Respete y acate tu voluntad, tu libertad, tu autonomía y espero, que algún día, podamos hablar de todo esto, con una sonrisa en los labios. Sin dolor, sin ofendernos, sin lastimarnos.  En ese mundo paralelo donde estas. Donde te encuentras…
Mar
Lunes, 3 de Septiembre de 2012

Derechos de Autor Reservados



domingo, 2 de septiembre de 2012

EL OSITO DE FELPA



"Cuento"

EL OSITO DE FELPA

Soy un osito de felpa. ¿Te extraña? Si, lo soy. Adquirí esta manía de pensar, cuando por primera vez, sentí sobre mí, las manitas de mi dueña. ¡Que niña preciosa era y es!

Mi chiquita. Ya tiene quince años  y ninguno de los dos, sabemos que nos depara el destino. Y hoy, no sé, presiento algo muy malo. Todos en la casa están inquietos. La servidumbre, la nana y la bruja esa, que es la secretaria del papá de  mi niña y que no me quiere ni un poquito, tampoco quiere a diana o a pepe. Las mascotas de ni niña.

 Mi chiquita esta conmigo. Ha llegado Josefina y le comunica al papá de mi niña.  Que es urgente ir a la oficina. Es Domingo y a todos nos extraña. La mamá de Andrea, que venía, hacía unos días, preocupada. Así la notaba yo. Quiso ir con el. Pero no… Se fue al Oratorio y allí se quedo mientras mi niña y yo estudiábamos para nuestro primer examen en la U.   Papá se demoraba mucho en regresar.  (Yo, siempre le digo papá y mamá a los padres de mi niña. Soy un osito muy particular) Mamá, tampoco salía de su oración y nosotros nos fuimos al salón de la tele.

      Días después,  papá nos comunicó a todos, que estábamos en la ruina, que la compañía había quebrado, y que todo lo arreglaría para que ninguno de los empleados de la casa, perdiera nada y que para nosotros, solo quedaría la casa y la quinta de vacaciones y uno de los autos.  Entonces, paso lo que tubo que pasar. Papá, enfermó, mamá estaba muy triste y mi niña, solo lloraba y cuando estaba sola,  me apretaba en sus brazos  y me decía ¿Sabes osito?  (Cuando no decía mi nombre, me asustaba, porque sabía que estaba de mal genio) “Tu y mis viejos, son los  únicos que me  dan fuerzas para seguir. Pero tu y yo, saldremos adelante y haremos que la gente que nos ha herido y nos ha arruinado, paguen por todo lo que nos han hecho”.

 Toda la servidumbre se marchó. Menos la nana. 
 No hablaba con nadie. Se pasaba las horas a mi lado, pero ni me miraba. Yo no sabía que hacer. Me sentía aprisionado en mi pequeño cuerpo y quería que Dios obrara un milagro. Y éste llegó, con Carmela, la nana, ¡Era  imposible que ella dejara a la mi niña sola, si la había criado y había estado a su lado desde día en que nació!.  En compañía de mamá. Y yo, con ellas, le dimos ánimo e hicimos que volviera a sonreír.  Papá mejoro y todo entro en un proceso de aparente tranquilidad.

 Seguimos estudiando, ya no en la U. más elegante e importante de nuestro país, (pero si, en otra que era buena  y a mi niña y a mi, que nos sentíamos extraños al principio, nos fue gustando más que la primera). No teníamos los mismos amigos. Unos se habían alejado de nosotros, y otros aunque seguían a nuestro lado, ya no nos visitaban con la frecuencia de antes, o, no  venían, de paseo a la quinta de recreo. Nos fuimos sintiendo un poquito “solos”  ¿Porque no se tenía el dinero de antes?

 ¡Y entonces, comenzó nuestra transformación!. La de la niña y la mía. ¡Claro esta!  Hicimos nuevos amigos, que resultaron ser mejores que los primeros. Más alegres, más joviales y mucho más cariñosos.

   Estudiábamos en la tarde. En la mañana, estábamos en la oficina de papá, (mi niña me llevaba todos los días) mamá se veía hermosa, como secretaria privada de papá  y yo, desde mi puesto en el están de los libros, inspeccionaba todo.   
         
 Una tarde, que no fuimos a la oficina, vi, que en los ojos de mi niña, ya no habían lágrimas, ¡había llorado tanto! No por ella, por sus padres y por los desengaños que había recibido de todos, los que decían que la querían. Brillaban sus ojos con esa  luz de triunfo, que había perdido y que ahora, ¡que felicidad!, yo volvía a ver en ellos.

  Rápidamente sacó los vestidos de su armario. Cuando encontró el que deseaba, se lo puso y mirándose al espejo, sonrío. Me  tomó en sus brazos y me dijo: Tú irás conmigo, hoy comenzaremos a recuperar lo que nos han quitado”. 

Y nos fuimos en el auto. ¿A dónde?
 (Dirán Uds. Los que leen mis memorias… “Que mi chiquita era muy inmadura, para estar a toda hora con un osito de felpa en sus manos, siendo ya, una mujer.” Pero se equivocan…  ¿En tonses? Yo me las arreglaba para andar con ella en todas partes. No era como pepe y diana, que se tenían que quedar en casa, ¡nada de eso!. Yo estaba donde ella estaba).

Así comenzaron nuestras andadas.
Nos fuimos. Abel, el conductor de “nuestro” auto. También, estaba siempre al pié de mi niña y sin pensarlo,  nos llevo donde ella le indicó.

Llegamos a una pequeña casa, muy lejos de la nuestra.  Limpia, pero pobre. Todos los regalos que llevábamos le  gustaron mucho a la Señora  y después, de esperar un rato, llego Martín. ¿Quien es Martín? ¡Nada más y nada menos, que el presidente del sindicato de pordioseros de la Ciudad!. (Todos le deben pagarle a el, una especie de impuesto para tener derecho a un puesto fijo, en la plaza principal.         
 Los pordioseros están muy bien organizados. Para entrar a la organización, se tienen que llenar muchos requisitos).

 El viejo Pedro, le ayudó en todo a mi chica, para conocer a Martín. El puesto de él, era a la entrada del Edificio donde estaban ubicadas las oficinas de papá.     Por lo cual, conocía a mi niña desde que estaba pequeñita y la quería mucho. El era el secretario del sindicato. ¿Cómo les parece?

En ese momento yo, estaba como Uds. ¡Sin entender nada. Nada!
 Mi chiquita, converso muy largo con Martín y tan lejos de mi. Que no escuche nada y mi mi niña, no me contó tampoco, nada…Y yo, quería saber. ¿Pero que podía hacer? Nada. Nada. 

Paso el tiempo…Mi chiquita, cambió mucho en este laxo. Era ya, toda una mujercita hermosa y yo, me sentía cada día más viejo y más, estando sometido a ese odioso baño de los domingos.  

  Nadie había descubierto nuestra amistad con Martín y Pedro.
Un lunes, mi chiquita se levantó temprano y se puso lindísima. Yo estaba feliz, pues salir con semejante “churro” era muy alentador y más,  sabiendo que era mi dueña. Estaba muy orgulloso. Pero, luego me sentí muy triste, pues me dijo: “Tu, hoy, te quedas acá, cuando regrese, te contaré todo”. Si hubiese sido humano, creo que había acabado con las uñas. No hice más que soñar, que caminaba, que  era humano. Camine de un lado para el otro.  La angustia me invadía  y las horas se me hicieron eternas. Por fin llegó. Me abrazó y me dijo: “Estuve con un Abogado, le conté lo que nos ha pasado y está dispuesto a darnos su ayuda para recuperar todo  lo que nos pertenece. Por ahora, no le diré nada a papá. ¿Sabes? Volveremos hacer ricos y Josefina y los socios de papá, pagarán todo lo que nos han hecho. ¡No podía creer lo que oía!. ¿Qué había hecho mi niña para conseguirlo?   

Toda esa semana estuve abandonado y me sentía muy celoso, el tal Abogado ese. Era joven y muy bien  plantado y todos los días, se encerraba con mi chiquita, en el estudio a revolver papeles.

Pasaron los días y volvimos a nuestro puesto en la oficina de papa.  Los ojos de  mi niña brillaban más y sus abrazos, eran más tiernos. Nos fue muy bien. Pedro nos seguía ayudando. ¿En que?... Yo, seguía sin saber que papel desempeñaba el viejo Pedro y Martín, el presidente. (Jamás, mi chiquita me comento esto. Y yo, ¡pobre de mi! ¿Como se lo preguntaba? No tenía forma.    

Cuando regresábamos a casa, ya no era a descansar. Mamá, papá, Abel, Carmela y mi niña, todos tenían algo que hacer, (Ya mi chiquita, le había contado a papá lo que iba a pasar. ¿Yo? seguía perdido en mi ignorancia y en mi desesperación).

 ¡Pero que podía hacer? ¿Díganme? Se encerraban en el estudio  y pasaban las horas y las horas y lo mejor. Siempre estaban con ellos, el abogadito que me caía muy mal, por que se le veía que se estaba muriendo por mi chiquita. ¿Que se estaba creyendo ese?

 Y lo más sorprendente. ¡No me van a creer!. Siempre llegaban muy limpios y acicalados, Martín y el viejo Pedro.

¿Que estaba pasando en casa, en mi casa y yo no sabía? ¿Qué se traían entre manos, sin contar conmigo? Pero nada me habían dicho y nada dijeron y yo, me moría de la curiosidad, pero si sabía, que algo grande se acercaba. Y llegó el día.

(Pero antes. Escuchen lo que paso: Y yo… ¡Pobre de mi!… Nada sabía y me estaba muriendo de la curiosidad y también de la rabia. ¿Como era que me tenían tan olvidado, tan marginado en mi propia casa y como permitía, esto mi chiquita? 

¡Estaba aterrado! ¿Se acercaba para mi el final de mis días? Y más, todavía. Más... El abogadito, el muy….¡Descarado!… Llego con una linda osita. De felpa muy blanquita, con unos ojazos… Como los de mi chiquita. ¡Quede bobo! Pero reaccione y la ¡odieeeee!…)

Me salí de la historia, para contar mi propia historia. ¿Pero… No se enfaden conmigo. ¿Al fin y al cabo no es  mi biografía?  

 Los sirvientes que se habían marchado, volvieron. El viejo Pedro se convirtió en el jardinero. Martín, se fue a vivir a la quinta de recreo con su esposa.

 Fin, de la  Primera Parte
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Amigos: En próximos días les entregaré la segunda parte de esta historia. ¿Hoy? me voy …. Puede…Puede... Que les cuente, quien se esconde dentro del osito...

Domingo, 2 de Septiembre de 2012
                                                                                            
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Segunda Parte y Última

La hora cero se acercaba. Mi chica estaba feliz; se compró un vestido muy lindo y me dio un gran baño, no me chocó, yo también, estaba contento. El joven Abogado llegó. La casa estaba hermosa. Pedro y todos los demás sirvientes, parecían soldaditos de plomo, impecables y muy serios y mi niña y yo, listos en el estudio.

 Unos señores que nunca había visto, llegaron y se acomodaron en sillas tan altas que se los tragaban, como a mi y otros, se acomodaron detrás de las gruesas cortinas. Todo me parecía muy extraño, pero la curiosidad me tenía alerta, no quería  perderme nada de lo que estaba sucediendo.

Mi niña, me colocó encima del escritorio y ella se sentó en la silla que pertenecía a su padre. El Abogado estaba de pie a su lado. Al momento, entró Pedro y avisó la llegada de Josefina y de los socios de las distintas empresas de su padre. Aquella chiquilla se iba a salir con las suya.                                                       

Al entrar, ninguno la reconoció. Y ella, sin vacilar, los mandó a sentar alrededor de la gran mesa. Todos sacaron papeles de sus portafolios y se dispusieron a rendirle cuentas a la mayor accionista de todas las compañías que cada uno de ellos representaba. Cuando los escuchó, fue al escritorio y sacó unos documentos amarillentos por el tiempo. Todos, se preguntaban entre sí, quien era ella. Mi chica no habló. El abogado se limitó a leer cada uno de los documentos. La persona aludida, se turbaba y se movía nerviosamente en su silla. Al terminar, Josefina dijo: 

“No es del caso hablar de transacciones hechas por el antiguo dueño de estas compañías. “Yo fui su secretaria y se todo los relacionado con ellas y no hay un solo documento que pueda anular dichas negociaciones”. Esta muy equivocada Señora, contestó el abogado.  Estos simples papeles demuestran muy claramente que todos Uds. robaron y se apoderaron de las compañías mencionadas y por medio  de amenazas, obligaron a su legítimo dueño, a firmar papeles, que legalmente no tienen valor.

Todos se levantaron de la mesa. Vociferaban y entre gritos y gritos, se culpaban unos a otros,  confesando poco a poco todo lo que habían hecho, los trucos a los cuales habían recurrido. Odiaban y envidiaban a su antiguo jefe y consiguieron lo que querían. Arruinarlo. ¿Más, quien podía comprobarlo? En ese momento los Señores que estaban sentados en las sillas altas, y detrás de las cortinas, salieron y fueron poniendo las esposas a todos. Todos quedaron detenidos.

 Mi niña dijo: Ellos, son mis padres y señaló a la puerta, por donde entraban en ese momento.  Yo, hoy, les he devuelto, lo que Uds. les quitaron y Uds. han vuelto a ser lo que siempre fueron…Parásitos, sanguijuelas malditas. 

Me cogió del escritorio y salió como una reina. Yo quedé admirado y aturdido a la vez. ¡Esa era mi niña! Estaba muy feliz. 

Pedro y Martín, habían sido unos maravillosos espías y por ellos, y su trabajo detectivesco, se había podido recuperar todo.

 Hora… Ya podía dormir tranquilo mis últimos años.... Tengo mucho sueño...    

El Osito de Felpa....


Eva 
Jueves, 13 de septiembre de 2012
                                                                                                                                                          Derechos de Autor Reservados 





sábado, 1 de septiembre de 2012

LA SOLEDAD


  "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


"Reflexión”

LA SOLEDAD


Todo el mundo habla de la soledad, todo el mundo cree que el estar rodeado de gente es el remedio para ella, sin pensar que la soledad es parte de  nosotros mismos.

Desde el mismo instante en que comienza el proceso de la procreación. Desde ese instante; nuestra única compañía es ella. Y comienza la lucha. Se comienza el proceso de la muerte y aun así, creemos que nuestra madre, comprende la soledad de nuestra existencia,  en esa oscura paz de su vientre.  Y allí, envueltos en su calor, en su amor. Estamos solos.

Vemos por primera vez la luz y creemos que todo aquello, que nos rodea, nos acompaña. Y COMENZAMOS A MENTIRNOS. ¡No estamos solos! ¡No estamos solos! Nos repetimos.

Pasan los años y todas aquellas cosas que la vida nos da; los amigos, el colegio la universidad, el trabajo el amor; todo aquello de lo que nos rodeamos, buscando llenar nuestra soledad, nuestro vacío interior; creemos que nos acompañan y hacen parte de nosotros, de nuestra esencia y cuando llega el ocaso, y los hemos visto terminar su siclo, o los hemos perdido, nos llenamos de nostalgia, de miedo y sufrimos.

Porque nos da miedo enfrentamos a nosotros mismos y no recordamos que somos seres únicos y totalmente solos y no comprendemos, que la única compañía que tenemos, es la de ella. Para terminar lo que comenzó muriendo, y que nadie puede compartir con nosotros.

Pero nos resistimos. Buscamos siempre muletillas que alivien nuestro vacío interior.
¡QUE TONTOS SOMOS! No pensamos que la soledad, que es parte de nuestra materia, de nuestro ser, de nuestra esencia, que no podemos, aunque queramos, compartirla con alguien; es la única que nos puede dar paz, tranquilidad y serenidad, para ser libres y poder terminar el ciclo de evolución que comenzó en el momento de nuestra gestación.

¡Cuántos sufrimientos nos evitaríamos, si tuviéramos, esta realidad presente! Si comprendiéramos, que somos un átomo de un universo infinito, siempre cambiante y que esa pequeña célula, que todos somos, se va consumiendo en el fuego de la inmensidad oscura del Cosmo al que pertenecemos. Y, donde solo Dios, es eterno.
                             
Mar





                                                                                                                                                                   Derechos de Autor Reservados


Sábado 1 de Septiembre de 2012