Buhardilla

Buhardilla

miércoles, 5 de diciembre de 2012

NOVELA: UNA HISTORIA DE AMOR




NOVELA CORTA





UNA HISTORIA DE AMOR

Capítulo I:

Una tarde de invierno en mi casa, me reuní con unas amigas y compañeras de estudio a  tomarnos unos vinos calientes  y cada una de ellas, comenzó a compartir una historia de su propia vida.  Mariana fue la primera en narrar la suya. Y yo, se las voy a contar: 

“Con su voz cadente y un poco afectada, tal vez por la emoción de sus recuerdos” Comenzó:

Un día cualquiera, lo conocí. Nunca me imaginé que de ese casual encuentro resultaría una historia, no solo de amor, sino, también, algo misteriosa, algo que tiene ver con el destino, con lo que ya está escrito.

Caminábamos en sentido contrario, de pronto, el pié se me voltio y caí en sus brazos. La sorpresa para los dos fue grande y reímos, olvidando el incidente. Se presentó y se ofreció ayudarme. Como me agradó, seguimos juntos.

Al devolverme con él, me di cuenta que era mi vecino, vivía a la vuelta de nuestra casa. Intercambiamos teléfonos, información sobre nuestras familias y quedamos, en volvernos a ver.

Hasta ese momento, jamás nos habíamos visto en ninguna parte. Y ahora, comenzamos a encontrarnos a toda hora y en todas partes. En el club, en la iglesia, en la calle, teníamos amigos en común y nuestras familias se conocían. ¿Dónde estábamos nosotros? ¿Se fijan? Ahí, es donde el destino comienza a jugar. ¡Y como juega!

Bueno, resulta que era un hombre muy conocido, muy asediado por las mujeres, con las que tenía un gran éxito. Él se dejaba amar y a todas, amaba. Esto creían ellas. Para mí tampoco fue indiferente y más, que yo era un chica muy joven y fue mi primer amigo tan grande, (diecisiete años mayor que yo). Cada vez, nos fuimos acercando más y más y nuestra relación, se convirtió en un noviazgo formal y muy bien visto, por nuestras respectivas familias.

Capítulo II

Pero su historial amoroso, siempre era muy molesta para mí. Pero llegué acostumbrarme a ésta situación, que al mismo tiempo me llenaba de satisfacción, al ver que siendo tan chica y apenas una estudiante, estaba con un hombre tan importante que me respetaba y demostraba que me amaba, como a ninguna de ellas.

Un día cualquiera, me llegó con la noticia que había sido nombrado Presidente General de su compañía y debía radicarse en la capital. Fue dura la separación, pero la relación no sufrió daño alguno. Hablábamos por teléfono, el computador (ordenador) se convirtió en nuestro mejor amigo y nos veíamos personalmente, casi todos los fines de semana. Hasta aquí nada raro. ¿Verdad?

Un fin de Semana cualquiera. A fin de año. Terminando mi carrera. Me dijo: "Quiero que nuestras familias estén con nosotros este fin de semana, para comunicarles que nos amamos y deseo casarme contigo. No me contestes ahora nada. Cuando estemos juntos hablaremos" Todo muy lindo. ¿Verdad?

Pues, ésta fue la última vez que supe de él.

Ese fin de semana lo esperé, lo esperó su familia, mi familia. Lo esperaron sus amigos y no llego. Por ningún medio nos pudimos comunicar con él y yo, no insistí más. No era que no lo amara. Lo quería mucho, pero no podía dejar mi carrera tirada en los últimos días de ella.

El estudio, la navidad, todo esto, me entretuvo e hizo que mi desengaño y dolor fueran llevaderos. Además, mi orgullo herido, no me permitía demostrar nada a nadie. No pregunte por él, ni nadie me lo mentó. Cosa que agradecí mucho.

A principio de año, en un diario de la capital, salió un artículo donde se anunciaba su nombramiento como Presidente General de su compañía en Centro América.

Me pareció correcto mandarle una tarjeta para felicitarlo por todos sus logros y así, lo hice, Nada pasó. Luego, un mes después. Otro aviso en el mismo diario, ya no en la página económica, si no, en la social, daban la noticia de su viaje y su recién matrimonio. No mentaban quien era su esposa, nadie de su familia lo sabía y sus amigos tampoco.

Capítulo III

(Ahora tenemos que retrocedes a mi niñez. ¿Por qué? Ya lo sabrán. ¿Recuerdan que te les  dije que el destino jugaba con uno? Pues van a ver como lo hizo conmigo).

Cuando pequeña tuve la oportunidad de ver en mi colegio un libro sobre una linda ciudad, que sin saber por qué, yo describía a las mil maravillas, como si hubiese vivido en ella. Pues, a esa ciudad iría él.

A fines de ese año, viendo mi correo, encontré un lindo mensaje. ¡Nunca nadie me había escrito de esa manera, alabándome tanto y jurándome que nunca había dejado de amarme! Fuera de eso, me pedía perdón confesaba su infidelidad, su infelicidad y su desgracia. Pero no comentaba nada sobre su esposa ni del hijo, que ya, debía  haber nacido. Y según decían,(por qué se supo y fue un escándalo)  fue el motivo real, para su matrimonio precipitado y en secreto. 

Me llegó al alma, pero no respondí. Lo guardé y cada vez que podía, lo volvía a leer. Bueno, pasó el tiempo. Mi vida siguió su curso y dos años después, otro aviso en el diario capitalino, el mismo de siempre, el que me traía, las últimas noticias de ese hombre que marcó mi destino, me estremeció y a todos los que lo conocían, les pasó lo mismo.

 En el, contaban, como había sido acecinado en el despacho de su casa, por un compatriota no conocido.

Su cuerpo fue traído al país. No asistí a sus exequias. Después de ello, no volví a saber nada, ni de nadie, que tuviera que ver con él, directa o indirectamente y nunca se supo, ni supe,  por qué, ni como, sucedió esto.

Años después, viviendo ya en la capital con mi familia. En casa de mi hermana, tuve la oportunidad de conocer a dos señoras, una muy amiga de ella y a su hermana. Una muy contenta en su matrimonio, mientras la otra, no quería saber nada del suyo, pues estaba divorciada. Luego, de unos cuantos tragos y una buena música, esa señora, que se llama Daniela, comenzó a contar toda su historia. ¡Yo no podía creer lo que estaba escuchando!

¡Era mi historia!. Todo lo que yo, ya les he  contado. Más todo aquello, que en su momento, no tuve la oportunidad de conocer.

Capítulo IV

Mariana siguió su relato: (A estas alturas, ninguna de nosotros hablábamos).  Entonces, Daniela siguió su historia: Cuando Fernando llego a la capital, (así se llamaba él) a ocupar su puesto de Presidente de su Compañía, la secretaria que ella y su esposo tenían en su oficina, los dejó y consiguió un puesto en esa multinacional y su jefe, era ¡Fernando!

Ellos lo conocían. Ya que eran de la misma Ciudad. Y estaban en el mismo círculo social. Sabían de su novia, de lo mucho que la quería, de lo que se afanaba para comunicarse con ella y todos los detalles que ya Uds. saben. Cuando lo nombraron para Centro América, todo el círculo de sus amigos supo de sus planes de boda con ella, con su novia. Luego, la sorpresa de todos, cuando se casó, sin decir nada, con otra mujer, con la ¡secretaría! Dejándolos a todos perplejos. Entre ellos, a nosotros.

Nadie volvió a saber nada de él, hasta el día de su muerte.

(Ese día comenzó el calvario de Daniela). Su esposo había salido de viaje. No tenía ni idea para donde. Solo sabía, que era un viaje de negocios, urgente y según él, muy importante.

Días después de la muerte de Fernando, le llegó la noticia, por medio de un comunicado de  la Embajada de nuestro País, en esa República. “Que su esposo, Carlos, era el que había acecinado a Fernando y que estaba detenido por éste delito”.

Viajó, aún sin entender el por qué de lo que había ocurrido y estando allí, se entero que el hijo de Manuela, (así se llamaba la secretaria y luego esposa de Fernando,) era de su esposo y por celos, lo había matado. Ya, quería que ella volviera con él y tener a su hijo cerca y que el niño, supiera, quien era su verdadero papá.

Mariana hizo una pausa y suspiro. Para seguir luego: ¿Se Pueden imaginar mi sorpresa? Daniela,  lloraba, pero no tenía ni idea de que yo fuera esa chica, de la cual su amigo estuvo enamorado. ¿Cómo era que no había caído en cuenta por mi nombre, por mi carrera que era yo? Ninguna de nosotras podíamos hablar. Solo escuchábamos a Mariana.

Capítulo V

Mariana continuo: Estaba conociendo el motivo que Fernando tuvo, para no llegar ese fin de semana que quería hablar con su familia y con mis padres. Ese motivo que nadie, dijo y que yo, no pregunté jamas.

Tal vez... EI quería, a un después de  muerto, que supiera la verdad. Que no me había dejado de amar nunca, que no me había engañado y que todo lo que me decía en su carta, era verdad. Esa carta que parecía que había escrito en el momento en que descubrió la mentira de esa mujer, la cual, lo llevó a su desgracia.

Cuando Daniela me vio llorando, me pidió disculpas, y me dijo: "No creí que mi historia te causara tanta impresión”. Quise contártela, al saber que eres escritora ¿Pero no sabes una cosa? .Me gustaría, algún día, conocer a esa chica que era la novia de Fernando y me contara algún detalle de este episodio, que sin conocemos, nos une y que fue muy duro para las dos.

 Mariana volvió a quedarse callada unos momentos y continúo: Entonces. Le conteste:" Esa chica soy yo".

Ahora, era ella, la sorprendida. No lo podía creer. Mi hermana y su hermana tampoco. ¿Cómo fue posible que siendo ellas amigas por tanto tiempo y buenas amigas, jamás, hubiesen llegado a comentar algo sobre ese episodio tan importante en las vidas de sus respectivas hermanas?

Mariana nos miró y terminó: Daniela lloró un buen rato y yo, con ella. Luego, me contó que Carlos seguía preso en ese País y que se había divorciado de él, por todo ocurrido. 

¿Se imaginan lo que ha hecho el destino, la vida o esa fuerza que nos maneja, con Mariana?

Ahora, esa inquietud, ese por qué, ese no saber qué había pasado, ya había terminado. Terminó para ella. 

Esa carta  hermosa que él le escribiera, ya no la guarda. Después de leerla por última vez, la ha  borrado… Y nosotras, sus amigas, no la conocimos.

De esa mujer que destruyó su   vida y la vida  de tantas personas a su alrededor,  como de su hijo, no se volvió a saber  nada.

¿Quien  puede decir que algún día no podamos encontrarnos y saber su versión de ésta historia? 
 
Mariana volvió ha hablar: ¡Ah! se me olvidada. ¿Recuerdan que les conté, que la Ciudad donde Fernando estaba, la había visto, cuando era una niña, en un libro y la describía como si hubiese vivido en ella? Pues, el edificio donde él vivió y murió, puedo decir, que lo conozco. Con los ojos cerrados puedo moverme dentro y fuera de el  y nunca he estado allí ¿Cómo? No se….

Narración, de un hecho real.


                         Eva


Miércoles 5 de Diciembre de 2012
Derechos de Autor Reservados 





jueves, 29 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


OTRA CARTA DEL LIBRO
“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS” 





(11.04 de mi noche 5.04 de tu amanecer)(XV)

Noviembre 29:

Bueno, estoy de nuevo escribiendo.  Escribiendo sobre ti, sobre nuestro frustrados sueños. Sobre nuestras vidas.

He escrito tanto sobre este tema, que a veces, no sé si volveré a él. Pero, siempre que empiezo, eres tú. Nuestros sentimientos, nuestros pequeños o grandes recuerdos, los que ocupan mis pensamientos y escribo de nuevo.

Nuestros recuerdos, mis recuerdos, son como ese volcán dormido, que despierta y desde entonces, siempre esta amenazante, quieto, pero amenazante, esperando volver a despertar y arrasar con todo lo malo   para volver a calmarse y gozar de esa calma y ser feliz.

Bueno, hoy fue un día muy especial. Un día que al terminar, al llegar la noche, a ha dejado una gran tristeza y la sensación muy suave, de que fui feliz.

Fue un día, de tonalidades suaves. El sol no estaba resplandeciente, simplemente alumbraba y entibiaba, apenas, nuestros cuerpos y nuestras almas.  Los colores de las flores estaban pálidos, la brisa, muy tenue. 

Todo, parecía en cámara lenta; (como lo vemos en una película) y yo, no sabía si hacía parte de este paisaje o era solo una espectadora de mi propia vida.

 ¿Ahora, ya en la noche, me pregunto, que pasaba hoy? ¿Qué paso hoy?  No entiendo. Parece que hubiese entrado en una dimensión diferente, desconocida  que me llevaba a soñar, a confiar, y también, a no esperar nada. No sé si estaba triste o era feliz. Recordaba, simplemente recordaba. 

Vivía y revivía nuestra historia. Pero dime: ¿Existió esa historia? ¿Cuántas veces en la arena de mi playa, la he escrito y se la ha llevado el mar, a veces con sus olas suaves, y otras, en medio de la lluvia, de  truenos y tempestades.  Furioso, al ver que me ayuda a escribirla, para luego, borrarla y  tomar mis, lágrimas, mi llanto como parte de su ser.  ¿Sabes? No entiendo… ¿Me ayudarías a entenderlo?

¿Pero, como? ¿Si hace tanto tiempo que has muerto? Y si estuvieras vivo, dirías lo mismo: “Te amo” Para comprender, yo, luego, que era una mentira, que es una mentira. Tu egoísmo, no te permitió, ser feliz, ni que me hicieras feliz. Ni que juntos, fuéramos felices.

Dios nos unió y tu destruiste esa unión. Dios nos bendigo y tú, no aceptaste su bendición.

No se, si, esto es una queja, para el universo, o solo, una reflexión solitaria. 

No sé. Lo único que sé, es que seguiré viviendo y luchando por olvidarte 

Ya, tampoco sé, si prometerte o  prometerme. Que no vuelvo a escribirte. A escribir a tu recuerdo, a nuestros recuerdos.

Hasta siempre, 

Mar.
Relato de  Eva 

               

martes, 27 de noviembre de 2012

CUENTO: LA CASA ENCANTADA




“Cuento”


LA CASA ENCANTADA


Cuando era una niña, vivía con mis padres en una casa muy linda, muy antigua y aun así, estaba llena de luz. Los patios eran cuadrados, (habías tres), cada uno, tenía una fuente distinta.

 La primera: Era una linda torre morisca, de donde salía el agua que la alimentaba  cayendo en un hermoso pozo alargado lleno de lotos, y rodeada de jardín. Recordando a Granada.

La segunda: Era redonda, la clásica, en el patio central. Tenía muchos peses de colores Un gran ángel la remataba y el chorro de agua, salía de su corona de flores.

La tercera: Era muy distinta. Daba la impresión de un gran pozo de agua, con su balde, su lazo, su enredadera, de campanilla y muchas rosas y jazmines. No era profunda, se podía ver el agua cristalina y el sonido de ella.

La casa estaba encantada: En la sala principal. (Pero ocurría en todas partes de ella). Se podía oír a determinadas horas, el canto dulce y a la vez triste de una niña. Otras veces, se oía la suave música de un piano, o se sentía, una agradable aroma de jazmines. Claro, que en el patio de atrás, habían muchos.

Estos sonidos eran muy suaves, muy tenues, lo mismo que el perfume que se sentía.

Todo esto, no era extraño para nosotros y no, nos producía, miedo o de temor. Era una presencia dulce, no inquietante.

En el estudio, donde todas las noches nos reuníamos; cada uno a preparar sus tareas, o cuando era el día de reunión con los primos. Sentíamos que alguien nos miraba, que estaba a nuestro lado, y también, que se aburría y se iba, sin decir nada.

(En el último patio, nos habían hecho a mi hermana y a mí, una casa de muñecas, donde podíamos jugar con nuestras amigas. Todos los Muebles y utensilios de ella, guardaban proporción con nuestro tamaño, por lo cual, podíamos entrar y salir con facilidad y lo mismo pasaba con los muebles).

Pues era allí donde el ángel, (así llamábamos todos esa presencia, dulce y amigable), más permanecía. La arreglaba, le colocaba flores, cerraba y abría las ventanitas, lo mismo que las puertas y hasta jugaba con las muñecas y con nuestros perros. Era gracioso, como corrían detrás de una pelota que se movía sola y más, todavía, cuando regresaban con ella, hasta el punto de donde había salido y movían su colita, pidiendo empezar de nuevo el juego. Ellos la veían, más nosotros no.

Ese ángel era ¡genial!. Crecía a la par de nosotros. Y le dio por estudiar con todos. Si en nuestras tareas teníamos alguna pregunta o problema sin resolver, la fragancia de los jazmines, nos guiaba para que pudiéramos encontrar la solución. A veces, le gustaba más, leer el periódico con papá o ver la novela de turno con mamá. Otras veces, se retiraba y ya no sentíamos ni su ayuda ni su presencia.

¿Donde dormía? ¿A dónde iba cuando no estaba con nosotros? Pues nos convertimos en detectives, hasta que por fin, encontramos que la casa de las muñecas, era de un todo y por todo su casa. ¿Pero cómo no nos dimos cuenta, si era su lugar preferido?

Llegó el día en que papá y mamá decidieron vender la casa y nos mudamos a un apartamento moderno, pero el angelito, no se fue con nosotros. Todos extrañábamos su presencia, sus cantos, su piano y su suave aroma, pero nada podíamos hacer.

Nuestra casa fue demolida, porque por allí, pasaría una gran avenida.

Y ocurrió algo muy especial: Un día, cualquiera sentimos su presencia, su aroma. En nuestra nueva casa. Fue una sensación extraña, sabíamos que nunca más volveríamos a saber de ella. Fue su despedida.

Uno de mis hermanos se graduó de Ingeniero y su tesis fue sobre la construcción de las casas antiguas de nuestra Ciudad. Al hacer las investigaciones para ella, encontró la historia de nuestra casa y supimos que los primeros dueños, la familia que la construyó, habían tenido una niña que nació muerta; la mamá muy triste, en vez de regalar todo lo que tenía preparado para su nacimiento, lo había enterrado en el último patio y jamás volvieron a tener hijos.

Hablamos con el Ingeniero encargado de la demolición y le preguntamos si habían encontrado algo en ese lugar y nos dijo que sí.

Al retirar las fuentes, que el municipio, colocaría en un parque, encontraron un baúl lleno de juguetes, ropa de niña, muñecas y un lindo ángel de porcelana, que en la base llevaba el nombre de Ángela Rafaela. Además, de un relicario, que tenía adentro dos retratos, hombre y mujer y un pequeñito mechón de pelo. Todo estaba en manos del museo local.

Allí nos dirigimos: Hablamos con el Director del Museo, vimos las cosas que pertenecieron a los padres de Ángela Rafaela y le contamos todo lo que habíamos vivimos con ella. Él nos pidió que escribiéramos la historia de nuestra experiencia. Y así lo hicimos.

 Cuando nos encontrarnos de nuevo con el Director, nos contó que desde el día que nosotros habíamos ido, se escuchaban las canciones tristes, el sonido del piano y la inquietud de todos los juguetes.

El, estaba creando, en el Museo, un lugar especial para exhibir todo aquello y contar su historia. Además, había mandado hacer una réplica exacta del relicario y del ángel, porque nos daría de recuerdo, el original, tanto del uno, como del otro. Ya que quería que  tuviéramos algo físico de esa compañerita de nuestra niñez.

Llegamos felices a nuestro apartamento y fue lindo volver a sentir la fragancia de jazmines a nuestro alrededor y lo mejor, cuando estábamos en peligro, nos avisaba, pero ya no nos ayudaba con nuestros trabajos. Pero si, le gustaba escribir conmigo. (Le encantaba el computador (ordenador). 

Estaba muy a gusto con lo que les estoy contando de ella.

 Pero un día, todo se acabó y ninguno, la volvimos a sentir.

 Pero, si sigue protegiéndonos. Aún ahora, que estamos mayores. Todos, sabemos de qué Ángela Rafaela, está a nuestro lado cuidándonos.

Bueno, otra dulce historia para una tarde fría de invierno. 

Eva

Martes 27 de Noviembre de 2012.
Derechos de Autor Reservados



sábado, 24 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁ"




OTRA CARTA DEL LIBRO
 "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"





 UN MES DESPUÉS DE TU MUERTE.

(De tu Partida)

(1.45 DE MI AMANECER 7.45 DE TU MAÑANA) (XIV)

Noviembre 25
Mi sueño se perdió. Ha sido nuestro amor tan frágil, como un barquito de papel con el que un niño juega en la pila del parque. SE HUNDIÓ. Se hizo otro, para que el niño siguiera jugando y de nuevo, se HUNDIÓ. Se ha perdido. 

Una y otra vez me concientizaba, de que lo nuestro, siempre terminaría así. En nada. Cuando nuestro barquito navegaba, ya no en una pila de parque, sino a la orilla del mar, se estrellaba. Las olas se lo llevaban y moría, entre los arrecifes de coral.

Le contaba (le cuento) a Dios de mis sueños, de mis fracasos, de mi soledad y del gran vació que tu amor iba dejando (ha dejado) en mí. Y solo me decía (me dice): Confía…Confía…

 Señor. Tú, eres el dueño de nuestro destino. Tú, eres el dueño de mi loco corazón. Tú conoces mi dolor, mi tristeza, y conoces de mi soledad. Esta soledad que duele Que se convierte,  en un dolor que asfixia que mata. Y entonces… Me mira,  y me repite: Confía… Y confiaba y sigo confiando…   

Pero me da miedo seguir, amándote. Y tengo  miedo, de amar de nuevo. Pero… ¿No sabes? Cierro los ojos, y encontro,  esa mano amiga, leal, de un compañero, que aprieta la mía   y me dice, con su voz suave: “Tu puedes, yo estoy aquí, no estás sola. Puedes olvidar y volver a soñar. Olvida. Da gracias a Dios que conociste el amor. El dolor, que un mal amor, nos da  y déjalo partir, salir de tu vida y se feliz. Soy tu amigo y no te reprocho nada. Solo estoy aquí, a tu lado. Cuenta siempre…Siempre…Conmigo. No estás sola…Aquí estoy”.  
  
Me sereno. Y mi corazón, comienza de nuevo a latir con esperanza, con fe, y con el convencimiento de que puedo olvidarte. Que aprenderé de nuevo, confiada, a amar.

 Dicen: “Que todo tiene un por qué y un para que” y le pregunto a  Dios ¿Para qué te conocí? Y no me responde… Entonces, guardo mis sentimientos en lo más recóndito de mi corazón y me doy cuenta que solo son míos, que nadie, ni siquiera tú, me los puedes quitar, robar, que solo son míos.  Solo míos. Únicamente míos ¡Y viví y viviré!

Estoy sola. Completamente sola. Lo comprendo. Lo experimento cada día. Pero tengo a Dios y  la amistad de un buen amigo. Un maravilloso amigo.

 Mi amor por ti, fue, y será, la fuerza que me hará vivir y ser feliz. Tu recuerdo y el dolor vivido por tu muerte, por tu partida, no me hará daño. No dejaré que me hagan daño. 

 No estarás en mi vida para. gozar de este amor, de mi amor. Ni yo, podré brindártelo. No lo mataste.  Dios me lo dio y tú…. Moriste sin saber lo feliz que pudiste ser. Y ahora, no lo sabrás.

 DOY GRACIAS A DIOS POR TI, pero de la mano de mi amigo, te olvidaré poquito a poco y curaré todas mis heridas.

Hoy… No te escribiré más, 

Mar   


martes, 20 de noviembre de 2012

LEYENDA GUAJIRA



LEYENDA  GUAJIRA

“UN SOL DIVIDIDO EN DOS”

Cuando MAR nació,  tenía  ya, tres madrinas y un padrino. 

Una de las madrinas, le regaló un lindo crucifijo con el deseo de que siembre el Señor, la acogiera en sus brazos extendidos, cada vez que ella lo necesitara.

La otra, le regalo una perla pura de las profundidades del mar de mil colores, para que siempre se  refugiara en él, (En el mar) cuando estuviese triste.Y así lo hace. 

El padrino, le regaló su primer libro. Un diario, para que en el, escribiera su vida. Desde ese instante hasta el último.  Con el deseo, de que plasmara  en el, sus alegrías, sus sueños, sus logros y también, sus desengaños.

Y la última madrina, le regaló un Talismán de una legendaria etnia Guajira. Un sol de oro puro, dividido en dos.  Con el deseo de que cuando llegara el amor, el amor verdadero, solo éste. Ella le regalara una de las dos mitades. La que daba a su lado izquierdo. Al lado de su corazón. Esto, los uniría para siempre, en este mundo y en la eternidad. De lo contrario. Si no encontraba ese amor, lo llevara al cuello, para que la protegiera.

 Se ha escrito mucho sobre esta leyenda, novelas, libros, comentarios, todos distintos y hermosos, pero fuera de la realidad. Diferentes a la verdadera leyenda. Se populariza por épocas, se pone de moda en todos los materiales y nadie sabe  su significado: Les voy a contar de manera concisa y apegada a las investigaciones hechas la realidad. Y luego, les diré algo de lo  que ha pasado, con MAR y su talismán.

Bueno, cuenta la leyenda que al norte de Colombia (En lo que hoy, es el Departamento de la Guajira.) Cuando llegaron los conquistadores, existía allí, un pueblo muy rico. Mandado por un soberano que manejaba los destinos de toda su región. No eran guerreros como los caribe. Era un pueblo  pacífico.

Cuando los caribe se enfrentaron con los invasores, la guerra fue sangrienta y cruel.

En una de estas batallas, quedo herido uno de los conquistadores y fue encontrado casi muerto por la hija de este soberano, a la orilla del mar.(Dado por muerto, ya que los caribe, no  dejaban a ninguno de sus enemigos con vida) A escondida de su padre y con la ayuda de una de sus sirvientas, lo llevaron al caserío donde lo cuidaron,  hasta que se  alivió de todas sus heridas.

Era poco lo que podían hablar. Ninguno de los dos sabía el idioma del otro, pero el roce de sus manos, sus miradas y sus sonrisas, hicieron que se enamoraran. Pero el, decidió que tenía que volver a los suyos y en agradecimiento, le dio a la princesa guajira una, flor roja de un cactus de esa desértica región.(Muy poco común) Ella, cogió el medallón que llevaba en su cuello, (Un sol entero de oro puro) lo partió en dos y la parte izquierda, la que quedaba cerca de su corazón se la colgó al cuello al él. Y la promesa que se hicieron fue: 

“Que cuando se volvieran a unir las dos mitades del sol, jamás se volverían a separar” Fue, un matrimonio de dos almas. Una linda despedida y el comienzo de una espera eterna.

 Aun ahora, en el desierto norte de la guajira, se ve la flor roja  del cactus que nunca florece. Pero que desde entonces, en el mes de Junio, en la temporada más seca, árida y caliente del año, le brota una flor.  ( No debe de ser así, es muy raro.)

 La princesa no se casó y la mitad del sol, que siempre llevaba en su cuello, nunca se encontró, porque al morir, su cuerpo fue lanzado al mar y con ella, su "media mitad del sol".

Años después, se encontraron los restos de un hombre, de un invasor, en la parte más remota del cabo y en su esquelético cuello relucía. La otra “mitad del sol”.

Se dice, que días después de este hallazgo, cuando se iban a sepultar los restos de él. Llego una ola inmensa, lo abrazó y se lo llevo mar adentro. Y con el, se fue la otra "mitad de sol".

Desde entonces, en noches de luna, siempre en junio, se les ve, a la princesa y a el,  caminar juntos en la playa, y en sus pechos relucen las dos “mitades del sol”, que se encontraron. Que se juntaron de nuevo, para no separarse jamás.

Como pueden ver,  la leyenda es muy linda y como antes les dije: Se ha escrito mucho sobre ella. Y por temporadas, se pone de moda. Siendo el regalo preferido de las parejas de enamorados.

Bueno, les prometí, contarles sobre el talismán de MAR. Ella lo lleva puesto siempre.

No  ha encontrado su  gran amor, su amor eterno.

 Una vez, creyó que su sueño era realidad, pero se equivocó y por ello, es natural ver las dos mitades del sol  en su cuello.

Bueno amigos, ya les conté una linda historia, para una fría y solitaria tarde de invierno. Hasta pronto. 

Eva
Miércoles 21 de Noviembre (2.35 de la madrugada) de 2012


Derechos de Autor Reservados   



jueves, 15 de noviembre de 2012

HOLA AMIGO II






HOLA AMIGO  II


Hola mi amigo: ¿No sabes? No sé cómo escribir. La otra vez te contaba que no encontraba la palabra adecuada para expresar lo feliz que me sentía. ¿Lo recuerdas? Ahora ni quiero escucharte. Solo te escribo para decirte que estoy triste. Ya sé, cuando vengas, como siempre corriendo hasta mí, me dirás, una y otra vez. “Te lo dije… Te lo dije. Pero tú nunca me haces caso”.

No te estoy pidiendo que  me remplaces y hagas mi trabajo. Es que no quiero ni verte. Sé que te  pondrás furioso conmigo y solo ahora, te puedo decir que tenías, que tiene, toda la razón y esto, me pone más triste. Me pone, ¡ furiosa!

Me rindo. He sido juguete del destino. Y como, cuando jugamos ajedrez. Siempre pierdo. Y estoy cansada  amigo, muy cansada y quiero que esta sea la última partida. No quiero luchar más. 

Tú sabes cómo lo amé. Tú sabes que lo extraño. Que no lo idealicé. Pero aun así,  era mi sueño. Como si alguien superior  a nosotros mismo, lo hubiese esculpido en mi alma desde niña. Pero ahora el desencanto es total. El, ¡quien lo creyera! destruyo mi sueño mostrando el lado oscuro de su personalidad y quizás, gozando de su proeza de machista empedernido y me mostró que era, igual a aquellas estatuas con pies de  barro. ¿Las recuerdas? De las cuales, escribimos juntos ese artículo a cuatro manos.
      
 No entiendo, porque tenía que sucederme esto. Tú bien lo sabes, que yo no quería, amar, ni ser amada, que mi felicidad era mía, y no dependía de que alguien me quisiera o yo quisiera. ¿Recuerda nuestras discusiones, las que siempre terminamos riéndonos? Hoy ni siquiera quiero discutir contigo.

Sí, soy rebelde como tú me dices. Si soy tal vez, soberbia, quizás, orgullosa. Si, en esto sí, tienes la razón. Soy muy orgullosa.

Pero aún así,  busco la felicidad de los demás y mi propia felicidad y esa luz es la que reflejo en mi vida. Esto es lo que tú  dices siempre, porque eres mi amigo. ¡Que buen amigo eres!

Ahora, estoy sufriendo como una condenada. ¿Qué he hecho? Nada... Solo cometer errores.

No voy a escribir más hoy, estoy muy triste, demasiado triste y no quiero saber que pasará. Esta notita la encontraras en tu escritorio y mañana hablamos. ¿No te parece?

Hasta mañana querido amigo y no termines el trabajo por los dos.

Tú amiga,  

Eva  


Jueves, 15 de Noviembre de 2012


jueves, 8 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DESPUÉS DE LA ÚLTIMA




OTRA CARTA, DESPUÉS DE LA ÚLTIMA 
DEL LIBRO
 "CARTAS QUE NO LEERÁS"




SEGUNDA CARTA DESPUÉS DE LA ÚLTIMA (XIII)


(11.55 DE MI NOCHE 5.55 DE TU MAÑANA



Noviembre 8:
Estaré muy pronto, en el mismo lugar y en el mismo momento de mi pasado en que te cree, donde te encontré, donde mi imaginación te dio vida y donde comencé a amarte. 

No sé qué puedo decirte o decirme. Solo sé que estoy triste, muy triste. Que llegó el momento, como otros momentos, (Que hemos vivido) que tengo que dejarte partir sin decir nada.  Nada… Solo puedo dejarte ir y ver como avanzas por el camino que ya si, y para siempre, te aleja de mí, definitivamente.

Ya tu imagen, tu figura, tu voz, el amor que dijiste tenerme y mi amor, ya se han perdido en el ocaso de mi vida. La oscuridad de la noche empieza y con ella, llega el olvido. Tu muerte fue prematura. Nuestra relación fue casi siempre, por no decir siempre llena de escollos. Todos, creados o inventados por los dos.   Nos trajo,  más lágrimas que risas. Fue triste… Pero infinito.

Y mi sueño de niña, de adolescente  de mujer, de ahora. Se quedó en eso. En un sueño. Solo un sueño que en este momento, como a ti, lo sepulto, lo termino…

No te idealicé… Cuando te invente, cuando te soñé. Te cree, con muchas  cualidades, pero también, con muchos defectos. Exacto a mí, pero muy diferente. Y cuando llegaste, cuando te conocí, cuando vi que eras real, fui feliz y le dí gracias a Dios y a Él, te entregué. Pero no fue posible. No fui feliz.

 Dios, no lo permitió.  Ahora, ya estoy dispuesta a no sufrir más y te dejo salir de mi pensamiento, de mi vida, y de mis recuerdos.

Creo que ya comienza la curación de mi alma y con ella, llegará poco a poco la tranquilidad y la felicidad que deseo.

Estoy tranquila y te digo adiós.
Mar