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jueves, 29 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


OTRA CARTA DEL LIBRO
“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS” 





(11.04 de mi noche 5.04 de tu amanecer)(XV)

Noviembre 29:

Bueno, estoy de nuevo escribiendo.  Escribiendo sobre ti, sobre nuestro frustrados sueños. Sobre nuestras vidas.

He escrito tanto sobre este tema, que a veces, no sé si volveré a él. Pero, siempre que empiezo, eres tú. Nuestros sentimientos, nuestros pequeños o grandes recuerdos, los que ocupan mis pensamientos y escribo de nuevo.

Nuestros recuerdos, mis recuerdos, son como ese volcán dormido, que despierta y desde entonces, siempre esta amenazante, quieto, pero amenazante, esperando volver a despertar y arrasar con todo lo malo   para volver a calmarse y gozar de esa calma y ser feliz.

Bueno, hoy fue un día muy especial. Un día que al terminar, al llegar la noche, a ha dejado una gran tristeza y la sensación muy suave, de que fui feliz.

Fue un día, de tonalidades suaves. El sol no estaba resplandeciente, simplemente alumbraba y entibiaba, apenas, nuestros cuerpos y nuestras almas.  Los colores de las flores estaban pálidos, la brisa, muy tenue. 

Todo, parecía en cámara lenta; (como lo vemos en una película) y yo, no sabía si hacía parte de este paisaje o era solo una espectadora de mi propia vida.

 ¿Ahora, ya en la noche, me pregunto, que pasaba hoy? ¿Qué paso hoy?  No entiendo. Parece que hubiese entrado en una dimensión diferente, desconocida  que me llevaba a soñar, a confiar, y también, a no esperar nada. No sé si estaba triste o era feliz. Recordaba, simplemente recordaba. 

Vivía y revivía nuestra historia. Pero dime: ¿Existió esa historia? ¿Cuántas veces en la arena de mi playa, la he escrito y se la ha llevado el mar, a veces con sus olas suaves, y otras, en medio de la lluvia, de  truenos y tempestades.  Furioso, al ver que me ayuda a escribirla, para luego, borrarla y  tomar mis, lágrimas, mi llanto como parte de su ser.  ¿Sabes? No entiendo… ¿Me ayudarías a entenderlo?

¿Pero, como? ¿Si hace tanto tiempo que has muerto? Y si estuvieras vivo, dirías lo mismo: “Te amo” Para comprender, yo, luego, que era una mentira, que es una mentira. Tu egoísmo, no te permitió, ser feliz, ni que me hicieras feliz. Ni que juntos, fuéramos felices.

Dios nos unió y tu destruiste esa unión. Dios nos bendigo y tú, no aceptaste su bendición.

No se, si, esto es una queja, para el universo, o solo, una reflexión solitaria. 

No sé. Lo único que sé, es que seguiré viviendo y luchando por olvidarte 

Ya, tampoco sé, si prometerte o  prometerme. Que no vuelvo a escribirte. A escribir a tu recuerdo, a nuestros recuerdos.

Hasta siempre, 

Mar.
Relato de  Eva 

               

martes, 27 de noviembre de 2012

CUENTO: LA CASA ENCANTADA




“Cuento”


LA CASA ENCANTADA


Cuando era una niña, vivía con mis padres en una casa muy linda, muy antigua y aun así, estaba llena de luz. Los patios eran cuadrados, (habías tres), cada uno, tenía una fuente distinta.

 La primera: Era una linda torre morisca, de donde salía el agua que la alimentaba  cayendo en un hermoso pozo alargado lleno de lotos, y rodeada de jardín. Recordando a Granada.

La segunda: Era redonda, la clásica, en el patio central. Tenía muchos peses de colores Un gran ángel la remataba y el chorro de agua, salía de su corona de flores.

La tercera: Era muy distinta. Daba la impresión de un gran pozo de agua, con su balde, su lazo, su enredadera, de campanilla y muchas rosas y jazmines. No era profunda, se podía ver el agua cristalina y el sonido de ella.

La casa estaba encantada: En la sala principal. (Pero ocurría en todas partes de ella). Se podía oír a determinadas horas, el canto dulce y a la vez triste de una niña. Otras veces, se oía la suave música de un piano, o se sentía, una agradable aroma de jazmines. Claro, que en el patio de atrás, habían muchos.

Estos sonidos eran muy suaves, muy tenues, lo mismo que el perfume que se sentía.

Todo esto, no era extraño para nosotros y no, nos producía, miedo o de temor. Era una presencia dulce, no inquietante.

En el estudio, donde todas las noches nos reuníamos; cada uno a preparar sus tareas, o cuando era el día de reunión con los primos. Sentíamos que alguien nos miraba, que estaba a nuestro lado, y también, que se aburría y se iba, sin decir nada.

(En el último patio, nos habían hecho a mi hermana y a mí, una casa de muñecas, donde podíamos jugar con nuestras amigas. Todos los Muebles y utensilios de ella, guardaban proporción con nuestro tamaño, por lo cual, podíamos entrar y salir con facilidad y lo mismo pasaba con los muebles).

Pues era allí donde el ángel, (así llamábamos todos esa presencia, dulce y amigable), más permanecía. La arreglaba, le colocaba flores, cerraba y abría las ventanitas, lo mismo que las puertas y hasta jugaba con las muñecas y con nuestros perros. Era gracioso, como corrían detrás de una pelota que se movía sola y más, todavía, cuando regresaban con ella, hasta el punto de donde había salido y movían su colita, pidiendo empezar de nuevo el juego. Ellos la veían, más nosotros no.

Ese ángel era ¡genial!. Crecía a la par de nosotros. Y le dio por estudiar con todos. Si en nuestras tareas teníamos alguna pregunta o problema sin resolver, la fragancia de los jazmines, nos guiaba para que pudiéramos encontrar la solución. A veces, le gustaba más, leer el periódico con papá o ver la novela de turno con mamá. Otras veces, se retiraba y ya no sentíamos ni su ayuda ni su presencia.

¿Donde dormía? ¿A dónde iba cuando no estaba con nosotros? Pues nos convertimos en detectives, hasta que por fin, encontramos que la casa de las muñecas, era de un todo y por todo su casa. ¿Pero cómo no nos dimos cuenta, si era su lugar preferido?

Llegó el día en que papá y mamá decidieron vender la casa y nos mudamos a un apartamento moderno, pero el angelito, no se fue con nosotros. Todos extrañábamos su presencia, sus cantos, su piano y su suave aroma, pero nada podíamos hacer.

Nuestra casa fue demolida, porque por allí, pasaría una gran avenida.

Y ocurrió algo muy especial: Un día, cualquiera sentimos su presencia, su aroma. En nuestra nueva casa. Fue una sensación extraña, sabíamos que nunca más volveríamos a saber de ella. Fue su despedida.

Uno de mis hermanos se graduó de Ingeniero y su tesis fue sobre la construcción de las casas antiguas de nuestra Ciudad. Al hacer las investigaciones para ella, encontró la historia de nuestra casa y supimos que los primeros dueños, la familia que la construyó, habían tenido una niña que nació muerta; la mamá muy triste, en vez de regalar todo lo que tenía preparado para su nacimiento, lo había enterrado en el último patio y jamás volvieron a tener hijos.

Hablamos con el Ingeniero encargado de la demolición y le preguntamos si habían encontrado algo en ese lugar y nos dijo que sí.

Al retirar las fuentes, que el municipio, colocaría en un parque, encontraron un baúl lleno de juguetes, ropa de niña, muñecas y un lindo ángel de porcelana, que en la base llevaba el nombre de Ángela Rafaela. Además, de un relicario, que tenía adentro dos retratos, hombre y mujer y un pequeñito mechón de pelo. Todo estaba en manos del museo local.

Allí nos dirigimos: Hablamos con el Director del Museo, vimos las cosas que pertenecieron a los padres de Ángela Rafaela y le contamos todo lo que habíamos vivimos con ella. Él nos pidió que escribiéramos la historia de nuestra experiencia. Y así lo hicimos.

 Cuando nos encontrarnos de nuevo con el Director, nos contó que desde el día que nosotros habíamos ido, se escuchaban las canciones tristes, el sonido del piano y la inquietud de todos los juguetes.

El, estaba creando, en el Museo, un lugar especial para exhibir todo aquello y contar su historia. Además, había mandado hacer una réplica exacta del relicario y del ángel, porque nos daría de recuerdo, el original, tanto del uno, como del otro. Ya que quería que  tuviéramos algo físico de esa compañerita de nuestra niñez.

Llegamos felices a nuestro apartamento y fue lindo volver a sentir la fragancia de jazmines a nuestro alrededor y lo mejor, cuando estábamos en peligro, nos avisaba, pero ya no nos ayudaba con nuestros trabajos. Pero si, le gustaba escribir conmigo. (Le encantaba el computador (ordenador). 

Estaba muy a gusto con lo que les estoy contando de ella.

 Pero un día, todo se acabó y ninguno, la volvimos a sentir.

 Pero, si sigue protegiéndonos. Aún ahora, que estamos mayores. Todos, sabemos de qué Ángela Rafaela, está a nuestro lado cuidándonos.

Bueno, otra dulce historia para una tarde fría de invierno. 

Eva

Martes 27 de Noviembre de 2012.
Derechos de Autor Reservados



sábado, 24 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁ"




OTRA CARTA DEL LIBRO
 "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"





 UN MES DESPUÉS DE TU MUERTE.

(De tu Partida)

(1.45 DE MI AMANECER 7.45 DE TU MAÑANA) (XIV)

Noviembre 25
Mi sueño se perdió. Ha sido nuestro amor tan frágil, como un barquito de papel con el que un niño juega en la pila del parque. SE HUNDIÓ. Se hizo otro, para que el niño siguiera jugando y de nuevo, se HUNDIÓ. Se ha perdido. 

Una y otra vez me concientizaba, de que lo nuestro, siempre terminaría así. En nada. Cuando nuestro barquito navegaba, ya no en una pila de parque, sino a la orilla del mar, se estrellaba. Las olas se lo llevaban y moría, entre los arrecifes de coral.

Le contaba (le cuento) a Dios de mis sueños, de mis fracasos, de mi soledad y del gran vació que tu amor iba dejando (ha dejado) en mí. Y solo me decía (me dice): Confía…Confía…

 Señor. Tú, eres el dueño de nuestro destino. Tú, eres el dueño de mi loco corazón. Tú conoces mi dolor, mi tristeza, y conoces de mi soledad. Esta soledad que duele Que se convierte,  en un dolor que asfixia que mata. Y entonces… Me mira,  y me repite: Confía… Y confiaba y sigo confiando…   

Pero me da miedo seguir, amándote. Y tengo  miedo, de amar de nuevo. Pero… ¿No sabes? Cierro los ojos, y encontro,  esa mano amiga, leal, de un compañero, que aprieta la mía   y me dice, con su voz suave: “Tu puedes, yo estoy aquí, no estás sola. Puedes olvidar y volver a soñar. Olvida. Da gracias a Dios que conociste el amor. El dolor, que un mal amor, nos da  y déjalo partir, salir de tu vida y se feliz. Soy tu amigo y no te reprocho nada. Solo estoy aquí, a tu lado. Cuenta siempre…Siempre…Conmigo. No estás sola…Aquí estoy”.  
  
Me sereno. Y mi corazón, comienza de nuevo a latir con esperanza, con fe, y con el convencimiento de que puedo olvidarte. Que aprenderé de nuevo, confiada, a amar.

 Dicen: “Que todo tiene un por qué y un para que” y le pregunto a  Dios ¿Para qué te conocí? Y no me responde… Entonces, guardo mis sentimientos en lo más recóndito de mi corazón y me doy cuenta que solo son míos, que nadie, ni siquiera tú, me los puedes quitar, robar, que solo son míos.  Solo míos. Únicamente míos ¡Y viví y viviré!

Estoy sola. Completamente sola. Lo comprendo. Lo experimento cada día. Pero tengo a Dios y  la amistad de un buen amigo. Un maravilloso amigo.

 Mi amor por ti, fue, y será, la fuerza que me hará vivir y ser feliz. Tu recuerdo y el dolor vivido por tu muerte, por tu partida, no me hará daño. No dejaré que me hagan daño. 

 No estarás en mi vida para. gozar de este amor, de mi amor. Ni yo, podré brindártelo. No lo mataste.  Dios me lo dio y tú…. Moriste sin saber lo feliz que pudiste ser. Y ahora, no lo sabrás.

 DOY GRACIAS A DIOS POR TI, pero de la mano de mi amigo, te olvidaré poquito a poco y curaré todas mis heridas.

Hoy… No te escribiré más, 

Mar   


martes, 20 de noviembre de 2012

LEYENDA GUAJIRA



LEYENDA  GUAJIRA

“UN SOL DIVIDIDO EN DOS”

Cuando MAR nació,  tenía  ya, tres madrinas y un padrino. 

Una de las madrinas, le regaló un lindo crucifijo con el deseo de que siembre el Señor, la acogiera en sus brazos extendidos, cada vez que ella lo necesitara.

La otra, le regalo una perla pura de las profundidades del mar de mil colores, para que siempre se  refugiara en él, (En el mar) cuando estuviese triste.Y así lo hace. 

El padrino, le regaló su primer libro. Un diario, para que en el, escribiera su vida. Desde ese instante hasta el último.  Con el deseo, de que plasmara  en el, sus alegrías, sus sueños, sus logros y también, sus desengaños.

Y la última madrina, le regaló un Talismán de una legendaria etnia Guajira. Un sol de oro puro, dividido en dos.  Con el deseo de que cuando llegara el amor, el amor verdadero, solo éste. Ella le regalara una de las dos mitades. La que daba a su lado izquierdo. Al lado de su corazón. Esto, los uniría para siempre, en este mundo y en la eternidad. De lo contrario. Si no encontraba ese amor, lo llevara al cuello, para que la protegiera.

 Se ha escrito mucho sobre esta leyenda, novelas, libros, comentarios, todos distintos y hermosos, pero fuera de la realidad. Diferentes a la verdadera leyenda. Se populariza por épocas, se pone de moda en todos los materiales y nadie sabe  su significado: Les voy a contar de manera concisa y apegada a las investigaciones hechas la realidad. Y luego, les diré algo de lo  que ha pasado, con MAR y su talismán.

Bueno, cuenta la leyenda que al norte de Colombia (En lo que hoy, es el Departamento de la Guajira.) Cuando llegaron los conquistadores, existía allí, un pueblo muy rico. Mandado por un soberano que manejaba los destinos de toda su región. No eran guerreros como los caribe. Era un pueblo  pacífico.

Cuando los caribe se enfrentaron con los invasores, la guerra fue sangrienta y cruel.

En una de estas batallas, quedo herido uno de los conquistadores y fue encontrado casi muerto por la hija de este soberano, a la orilla del mar.(Dado por muerto, ya que los caribe, no  dejaban a ninguno de sus enemigos con vida) A escondida de su padre y con la ayuda de una de sus sirvientas, lo llevaron al caserío donde lo cuidaron,  hasta que se  alivió de todas sus heridas.

Era poco lo que podían hablar. Ninguno de los dos sabía el idioma del otro, pero el roce de sus manos, sus miradas y sus sonrisas, hicieron que se enamoraran. Pero el, decidió que tenía que volver a los suyos y en agradecimiento, le dio a la princesa guajira una, flor roja de un cactus de esa desértica región.(Muy poco común) Ella, cogió el medallón que llevaba en su cuello, (Un sol entero de oro puro) lo partió en dos y la parte izquierda, la que quedaba cerca de su corazón se la colgó al cuello al él. Y la promesa que se hicieron fue: 

“Que cuando se volvieran a unir las dos mitades del sol, jamás se volverían a separar” Fue, un matrimonio de dos almas. Una linda despedida y el comienzo de una espera eterna.

 Aun ahora, en el desierto norte de la guajira, se ve la flor roja  del cactus que nunca florece. Pero que desde entonces, en el mes de Junio, en la temporada más seca, árida y caliente del año, le brota una flor.  ( No debe de ser así, es muy raro.)

 La princesa no se casó y la mitad del sol, que siempre llevaba en su cuello, nunca se encontró, porque al morir, su cuerpo fue lanzado al mar y con ella, su "media mitad del sol".

Años después, se encontraron los restos de un hombre, de un invasor, en la parte más remota del cabo y en su esquelético cuello relucía. La otra “mitad del sol”.

Se dice, que días después de este hallazgo, cuando se iban a sepultar los restos de él. Llego una ola inmensa, lo abrazó y se lo llevo mar adentro. Y con el, se fue la otra "mitad de sol".

Desde entonces, en noches de luna, siempre en junio, se les ve, a la princesa y a el,  caminar juntos en la playa, y en sus pechos relucen las dos “mitades del sol”, que se encontraron. Que se juntaron de nuevo, para no separarse jamás.

Como pueden ver,  la leyenda es muy linda y como antes les dije: Se ha escrito mucho sobre ella. Y por temporadas, se pone de moda. Siendo el regalo preferido de las parejas de enamorados.

Bueno, les prometí, contarles sobre el talismán de MAR. Ella lo lleva puesto siempre.

No  ha encontrado su  gran amor, su amor eterno.

 Una vez, creyó que su sueño era realidad, pero se equivocó y por ello, es natural ver las dos mitades del sol  en su cuello.

Bueno amigos, ya les conté una linda historia, para una fría y solitaria tarde de invierno. Hasta pronto. 

Eva
Miércoles 21 de Noviembre (2.35 de la madrugada) de 2012


Derechos de Autor Reservados   



jueves, 15 de noviembre de 2012

HOLA AMIGO II






HOLA AMIGO  II


Hola mi amigo: ¿No sabes? No sé cómo escribir. La otra vez te contaba que no encontraba la palabra adecuada para expresar lo feliz que me sentía. ¿Lo recuerdas? Ahora ni quiero escucharte. Solo te escribo para decirte que estoy triste. Ya sé, cuando vengas, como siempre corriendo hasta mí, me dirás, una y otra vez. “Te lo dije… Te lo dije. Pero tú nunca me haces caso”.

No te estoy pidiendo que  me remplaces y hagas mi trabajo. Es que no quiero ni verte. Sé que te  pondrás furioso conmigo y solo ahora, te puedo decir que tenías, que tiene, toda la razón y esto, me pone más triste. Me pone, ¡ furiosa!

Me rindo. He sido juguete del destino. Y como, cuando jugamos ajedrez. Siempre pierdo. Y estoy cansada  amigo, muy cansada y quiero que esta sea la última partida. No quiero luchar más. 

Tú sabes cómo lo amé. Tú sabes que lo extraño. Que no lo idealicé. Pero aun así,  era mi sueño. Como si alguien superior  a nosotros mismo, lo hubiese esculpido en mi alma desde niña. Pero ahora el desencanto es total. El, ¡quien lo creyera! destruyo mi sueño mostrando el lado oscuro de su personalidad y quizás, gozando de su proeza de machista empedernido y me mostró que era, igual a aquellas estatuas con pies de  barro. ¿Las recuerdas? De las cuales, escribimos juntos ese artículo a cuatro manos.
      
 No entiendo, porque tenía que sucederme esto. Tú bien lo sabes, que yo no quería, amar, ni ser amada, que mi felicidad era mía, y no dependía de que alguien me quisiera o yo quisiera. ¿Recuerda nuestras discusiones, las que siempre terminamos riéndonos? Hoy ni siquiera quiero discutir contigo.

Sí, soy rebelde como tú me dices. Si soy tal vez, soberbia, quizás, orgullosa. Si, en esto sí, tienes la razón. Soy muy orgullosa.

Pero aún así,  busco la felicidad de los demás y mi propia felicidad y esa luz es la que reflejo en mi vida. Esto es lo que tú  dices siempre, porque eres mi amigo. ¡Que buen amigo eres!

Ahora, estoy sufriendo como una condenada. ¿Qué he hecho? Nada... Solo cometer errores.

No voy a escribir más hoy, estoy muy triste, demasiado triste y no quiero saber que pasará. Esta notita la encontraras en tu escritorio y mañana hablamos. ¿No te parece?

Hasta mañana querido amigo y no termines el trabajo por los dos.

Tú amiga,  

Eva  


Jueves, 15 de Noviembre de 2012


jueves, 8 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DESPUÉS DE LA ÚLTIMA




OTRA CARTA, DESPUÉS DE LA ÚLTIMA 
DEL LIBRO
 "CARTAS QUE NO LEERÁS"




SEGUNDA CARTA DESPUÉS DE LA ÚLTIMA (XIII)


(11.55 DE MI NOCHE 5.55 DE TU MAÑANA



Noviembre 8:
Estaré muy pronto, en el mismo lugar y en el mismo momento de mi pasado en que te cree, donde te encontré, donde mi imaginación te dio vida y donde comencé a amarte. 

No sé qué puedo decirte o decirme. Solo sé que estoy triste, muy triste. Que llegó el momento, como otros momentos, (Que hemos vivido) que tengo que dejarte partir sin decir nada.  Nada… Solo puedo dejarte ir y ver como avanzas por el camino que ya si, y para siempre, te aleja de mí, definitivamente.

Ya tu imagen, tu figura, tu voz, el amor que dijiste tenerme y mi amor, ya se han perdido en el ocaso de mi vida. La oscuridad de la noche empieza y con ella, llega el olvido. Tu muerte fue prematura. Nuestra relación fue casi siempre, por no decir siempre llena de escollos. Todos, creados o inventados por los dos.   Nos trajo,  más lágrimas que risas. Fue triste… Pero infinito.

Y mi sueño de niña, de adolescente  de mujer, de ahora. Se quedó en eso. En un sueño. Solo un sueño que en este momento, como a ti, lo sepulto, lo termino…

No te idealicé… Cuando te invente, cuando te soñé. Te cree, con muchas  cualidades, pero también, con muchos defectos. Exacto a mí, pero muy diferente. Y cuando llegaste, cuando te conocí, cuando vi que eras real, fui feliz y le dí gracias a Dios y a Él, te entregué. Pero no fue posible. No fui feliz.

 Dios, no lo permitió.  Ahora, ya estoy dispuesta a no sufrir más y te dejo salir de mi pensamiento, de mi vida, y de mis recuerdos.

Creo que ya comienza la curación de mi alma y con ella, llegará poco a poco la tranquilidad y la felicidad que deseo.

Estoy tranquila y te digo adiós.
Mar

     
      

domingo, 4 de noviembre de 2012

OTRA CARTA DEL LIBRO "CARTAS QUE NUNCA LEERÁS"


OTRA CARTA DEL LIBRO
“CARTAS QUE NUNCA LEERÁS”
Y QUE YA HABÍA DADO POR TERMINADO






(PRIMERA CARTA DESPUÉS DE LA ÚLTIMA) (XII)


(1.44 DE MI AMANECER 7.44 DE TU MAÑANA)

   

Noviembre 3.
Hoy me siento extraña. Si, es verdad, estoy extraña. Creí que no lo notarían. He luchado todo el día por estar bien, pero no lo he conseguido. He tenido un día, raro, caótico, no por hermoso, sino, por todo lo contrario. Me siento perdida, suspendida en los recuerdos. Un día como hoy moriste. Fue en  un día como hoy que lloré al perderte, al  perderlo todo. Tu amor, tu cariño, mi sueño y también, ese día, dejaste de existir. Sabía que todo era fácil para ti. Pero fue muy duro para mi. 
No me encuentro a mí misma. He  hablado muchas veces, con Dios, hoy. He deseado verte y solo mirarte; como alguna vez lo hice, simplemente mirarte, he llorado, y estoy triste. No quería que lo supieran, que se notara en mi voz, pero sean dado cuenta.

Si en tu mundo, hay recuerdos. Puede que en tu mente encuentres los  que te hagan vivir estos momentos. De que  un día como hoy, acabó todo entre nosotros y también moriste. Tus verdades, tus mentiras, tu amor, tu desamor, tu juego, o no juego. Se terminó, se terminaron  y quedarán sepultados para siempre.

  Mi  amor…se fue contigo y esta realidad que ya conozco, me lastima, me sigue lastimando. Ha sido un proceso de más de un año y esta angustia sigue.

Ya no hay esperanza, ya no oiré tu voz, tus labios se callaron, para siempre. Esta realidad, la quería ignorar. Solo hoy comprendí, que es imposible que vuelvas a la vida.

 Ahora, estoy un poco más tranquila. He hablado conmigo misma. Con inteligencia, con cariño, sin castigarme por algo que no tengo la culpa  y he entendido, que te perdí, que ante la muerte, nada se puede hacer .

Mi amor por ti, llegó, como llega un ladrón, y se robó  mi corazón. ¿Por qué?. Le pregunto a Dios, y no responde, Le he pregunto a la vida, muchas veces, y la vida, sonríe. Le pregunto al destino, y no lo sabe... (El mismo juego de siempre, nadie me explica nada) Me han robado mi tranquilidad, mi paz, que era lo más parecido a la felicidad, que yo tenía. Las han entregado a otras manos, tus manos. A otros sentimientos, tus sentimientos, que no supieron que  hacer con ellas. Y ahora, sigo sin entender, el por qué, me toca dar solución a una situación de angustia que no conocía y  no deseaba  conocer, y que no quiero seguir viviendo.

Espera…Me dice la razón.... Todo sanara y el rio volverá a su cauce. Espera... Espera… Me dice, el corazón. Espera  Espera.... Me dice la vida.... Espera…¿Esperar qué?


Mientras tanto... Debo conformarme con dulces gotitas de cariño, que agradezco, Que deseo. Que me hacen creer, que soy amada y cuando recuerdo, que solo es eso, gotitas de cariño, me hacen sentir como una limosnera, implorando un poquito de amor y nos las quiero .Nunca he pedido a nadie nada y menos amor. Por ello, no quería que hoy nadie notara que estaba o estoy extraña. Triste muy triste. 


Mar