Buhardilla

Buhardilla

lunes, 30 de junio de 2014

MI VERDAD SOBRE LOS HIPPIE





MI VERDAD SOBRE LOS HIPPIE


(Era Febrero de mil novecientos sesenta y cinco) Estamos a  principio de semana y hemos aceptado una invitación original: “Ir a una comuna Hippie”. Como estudiantes,  esta  invitación era la oportunidad para realizar un reportaje genial y más, que ellos, muy organizados, nos dejarían pasar unas horas en su campamento; pero no podíamos llevar cámaras, ni grabadoras, ni siquiera una libreta con su respectivo lápiz. 

 Este nuevo movimiento social (Esta “tribu urbana”, se puede calificar, como uno de los primeros movimientos juveniles, rebeldes y roqueros, que degeneraron en la droga) Da lástima, ya que sus sueños de paz y libertad era lindo.

Vamos en blue-jeans, chaqueta de gamuza, mocasines y gorros de lana, por consejo de nuestros anfitriones y llevamos el vino tinto recomendado por ellos. Mas una risa nerviosa que no nos dejaba ni hablar. Nuestro grupo, estaba conformado por un profesor y cinco estudiantes (tres mujeres, dos hombres y el profe)  Llegaron por nosotros en dos pequeños coches donde nos acomodaron. Al jefe, lo llamaban simplemente, jefe y a su compañera, Flor de Loto. Gracias a Dios no estaban usando ninguna sustancia en ese momento y se portaron con gentileza y hasta, con elegancia.

 Cogimos una carretera que nos llevó a un pueblo cercano. Es una carretera con muchas curvas y siempre en subida. El paisaje es hermoso, pero esa tarde estaba fría y nublada. La llovizna fina, empañaba los vidrios y dejaba que el agua entrara por la estropeada capota del auto.

 Llevábamos más o menos una hora, por una linda carretera cuando llegamos a una bifurcación y tomamos una carretera estrecha y destapada, pero muy hermosa llena de árboles a lado y lado y el paisaje  es mucho más hermoso que el anterior, ya que es un valle, completamente sembrado de matas de lavanda.

¡El jefe corría! A la izquierda de la carretera, se ve una linda y pequeña capilla antigua y hacia ese lado, nos dirigimos.

 La carretera se convierte en un pequeño camino. ¡Que hermoso llano se nos presenta a nuestra vista! ¡Es lindo que exista a ésta altura, un paisaje tan hermoso y solo a una hora y media del centro de la ciudad!

No hemos hablado  en todo el trayecto. El Jefe y  Flor de Loto, se notan nerviosos y nosotros, no sabemos como portarnos y menos, como iniciar un conversación normal con ellos. Por fin llegamos. El frío es terrible.

 Nos esperaban ocho parejas más.

 Los vestidos, son vistosos y  muy lindos, parecidos a las mantas guajiras, del norte de nuestro país.  Algunos de ellos, llevan ruanas largas de pura lana, cintas en la frente, grandes collares con el escudo de la paz y muchos dijes.

Las chicas y los chicos son unos verdaderos niños, delgados, pálidos, de ojos tristes, algunos y otros más alegres, Da lástima que jóvenes como uno, se pierdan por ideas equivocadas.

Una chica que espera bebé, se ve mal. Es fuerte el impacto. Pensé, que nada de lo que viera me iba s impresionar, pero  no, es duro.

(Ahora, que han pasado los años, me sigue impresionando ver y comprender, como las personas, en especial la gente joven, se pierde en ideas equivocadas)

El saludo es original. Colocan su mano derecha en el codo de nuestro brazo derecho y uno debe  hacer lo mismo y dicen: “Paz y amor.”

(Es un estilo de vida, que quiero conocer y escribir sobre él. Además, son merecedores de mi respeto y consideración, porque ellos la escogieron)

Después del original saludo, vamos a las tiendas donde viven: Me recuerda, a los pueblos nómadas del desierto o a los gitanos trotamundos de Europa y también a nuestras tribus indígenas, de la amazona con sus malocas.  

En la tienda más grande, forman un círculo alrededor de una gran fogata donde parece, que es una cocina comunal. En este momento, hierve café que nos ofrecen. Luis y yo, nos miramos y luego miramos a Flor de Liz, quien contesta por nosotros, solo toman vino, respiramos tranquilos, y ellos se rieron.

Sus carcajadas son burlonas pero alegres y mi temor se va disipando. Nos sentamos en unos cojines muy bellos. En cuero entretejido, hechos por ellos. Unos  se retiran a sus tiendas, otros, cantan baladas y otros, se sientan a nuestro lado. Algunos tienen la mirada perdida, como si estuvieran mirando al infinito o miraran  su interior… Sus recuerdos, sus vivencias y también, sus experiencias. Ninguno nos mira.

 Hablan de si mismos, para si mismos, nos están ignorando, pero se nota que quieren hablar y talvez, compartir con alguien, sus vidas.

Nos cuenta, que han viajado por todo el país y por fuera de el, que son nómadas, que se han convertido en una tribu, que viven en comunión con la naturaleza, con la vida, que para ellos es esencial y primordial el amor y compartir conocimientos y todo lo material que cada uno tiene. O sea que no hay propiedad individual, todo es de todos y para todos.

La mayoría viven en el campamento, otros, se reúnen, con ellos, los fines de semana,  para viajar o para pasar pequeñas temporadas y compartir sus problemas, sus alegrías y  sus logros. Por lo que puedo observar, hay representantes de todas las clases sociales y algunos extranjeros. Todos tienen funciones específicas.

Hay una tienda, la más grande, que es el taller, el punto de reunión, donde cada uno va fabricando sus artesanías, es como una colonia de artesanos, de artistas, de grandes creativos, pero para ellos, esto, no es lo importante, pues, aunque es lo que les da para el diario vivir, no es su prioridad.

Veo algunos haciendo yoga, les pregunto si la practican como religión y me dicen que no, que conocen algunas posturas especiales para meditar pero nada más. Aquí cada cual, tiene libertad para escoger su Dios y llegar a Él.

Le pregunto a Flor de Lis, por qué él es el jefe, por qué  tienen nombres de flores y no usan sus propios nombres, como se conocieron, para poder formar ésta especie de clan. Me mira con cierta ironía y me contesta con nostalgia: “Tenemos algo en común, la soledad, el amor al arte, el deseo de ser justos, de que todos nos  aceptemos como somos y respetemos a todos los seres vivos del universo. En la calle nos fuimos conociendo y comenzamos a compartir nuestras experiencias, nuestros fracasos, nuestra soledad y angustia. Entonces, nos reunimos para formar, sin darnos cuenta, una pequeña comunidad diferente a la sociedad de donde veníamos y donde, por nuestras ideas de libertad, de amor y paz,  somos mirados como bichos raros.

El jefe que fue el que contesto nuestras preguntas siguió… Soy el jefe,  porque ellos, todos, lo han querido así. Pero yo no soy el que mando, u ordeno, no, ellos, de común acuerdo, presentan sus programas de vida y yo, solo me limito a corregir, a mejorar o a quitar aquello que creo, que nos puede hacer mal a todos o algunos de nosotros. Llevamos nombres de flores, porque amamos la naturaleza y queremos olvidar de donde vinimos y quienes quisieron que fuéramos.

 Le hago la pregunta de rigor. Las drogas. El se ríe. Flor de Loto, nos sirve un trago de vino, calientito y nos contesta con otra pregunta: ¿”Creen Uds. que si estuviésemos  perdidos en la droga podríamos crear tantas cosa bellas”?

 En esos momentos escuchamos la melodiosa voz de una chica, que con su guitarra, entona una linda canción y comprendemos, que tiene toda la razón….Hay dolor en la melodía, hay un eco de rebeldía, pero todavía hay esperanza y amor. Vuelvo a preguntar sobre las drogas. Y ya en forma más seria, un poco confidencial, me responde: “Si la utilizamos” Por ella nos conocimos, por ella estamos unidos y también por ella, hemos tenido mucho dolor. Pero, nos ha hecho madurar, luchar y ahora, casi puedo decirles, que hemos aprendido a no dejarnos destruir por ella. Todos, o casi todos, somos universitarios. Todos tenemos el sueño de ser libres, de no luchar en la guerra, en que hemos vivido siempre. Con la desigualdad de clases, con la corrupción. Queremos, simplemente, ser felices y encontrar esa Paz de la que siempre oímos hablar, pero que nunca hemos conocido. Y ahora, puedo decirles, que nada de esto hemos logrado, tal vez, lo más parecido a nuestro  ideal, es ésta pequeña comunidad donde ahora estamos viviendo y que cada día luchamos por mejorar  para encontrar el norte de nuestras vidas, que en el camino, hemos perdido”

Es poco lo que hablan. Cada uno vive en su mundo. Solo en caso de emergencia, se auxilian mutuamente. Cada cual, es independiente, pero comparten, en medio de su independencia. Su amor, sus conocimientos, sus sentimientos, su comida, la hierba, (es la única que usan) sus experiencias, sus sueños, sus tristezas y también, sus pequeños o grandes alegrías y logros

Le pregunté a un chico, llamado “Capullo”, sobre su compañera, y si era verdad que las parejas se podían cambiar cuando lo desearan. Me miro y dijo: “No. Aquí cada hombre tiene su mujer y cada mujer tiene a su hombre, todos respetamos ese amor que nos ha unido, y solo, cuando se presentan problemas que no se pueden remediar, entonces, si, nos separamos, pues, lo que buscamos, es vivir felices y para esto, se necesita, amor, respeto y mucha comprensión. Esa es la gran diferencia entre Uds. y nosotros. Nosotros, estamos aprendiendo a vivir en paz y en armonía con Dios, con el universo, con la naturaleza, con la vida.” A semejante respuesta, solo me quedé callada y me perdí en mis propios pensamientos y comprendí, que tenía toda la razón.

Nosotros, aunque creemos amar, no sabemos darlo, no nos entregamos, no buscamos comprender, no entendemos la libertad que debe existir en el amor, la confianza, la ternura, el respeto, ese aprender a mirar, a descubrir a nuestra pareja. El amor para nosotros, es algo distinto. Es el querer recibir todo y no dar nada a cambio. Este chico tenía toda la razón: ¡Qué diferente éramos y que diferente manera teníamos de afrontar la vida y nuestros sentimientos!

No vimos ninguna escena erótica o censurable. Sus manifestaciones de amor, eran suaves, tiernas, con un hermoso toque romántico, algo que se veía y se sentía en ese ambiente, era como un sentimiento de relajación y de dulzura.

Seguí observando la conducta de todos: Unos pintaban, otros bordaban, otros tallaban en madera, otros, manejaban la cerámica con destreza. Algunos leían o escribían, mientras otros sencillamente, dormían, todos al son de hermosas melodías, melancólicas y un poco tristes.

Volvimos a nuestros cojines. El frío, calaba hasta los huesos. La lluvia .arreciaba y por primera vez, el campo me pareció triste. Nos tomamos otro trago de vino caliente y deseé, estar en casa.

No quería estar más allí.  Tanto talento perdido, tanta juventud desperdiciada, desde mi mediocre punto de vista, me conmovía y no alcanzaba a entender porqué ellos mismos, se querían excluir,  poco a poco,  de la vida, como si  se estuvieran castigándose por algo.

Pedí que regresáramos. Me complacieron. Todos salieron a despedirnos. Tomaron nuestros brazos  brazo y repitieron: “Paz y Amor” Mis compañeros y el profesor, estaban desconcertados como yo, nos sentimos solos y subimos  al coche y partimos.

La tarde caía, no hablamos. Cada uno de nosotros estábamos sumidos en nuestros propios pensamientos.

Dos  horas compartiendo con ellos (fuera del viaje) y todo un  archivo de recuerdos, que siempre vivirán en mí, dejando una huella indeleble en mi alma.

Una experiencia más en mi vida, que la comunico, para llegar al corazón de aquellos que creen que la libertad, es hundirse en las drogas, y experimentar toda clase de sensaciones nuevas e irreales que no dejan que la paz interior, esa paz que pregonan y dicen vivir, la vivan realmente y se convierten, en seres marginados, de una sociedad corrupta, que ellos quieren mejorar y cambiar. ¡Qué ironía! ¡Se destruyen así mismos, buscando lo mejor para el mundo en que viven!

No hay que buscar la libertad a fuera de nosotros mismos. Aceptémonos, como somos, demos, a los que nos rodean, lo bueno que tenemos y aprendamos amar.  Demos a los demás todo lo positivo que tengamos y luchemos por aprender de todos, lo bueno que nos puedan dar. Esa fue la lección que aprendí en esta visita hecha a la comunidad Hippie del año de mil novecientos sesenta y cinco, cuando era yo, todavía una estudiante.

Ahora, este movimiento se acabó y si algo queda en los sueños de algún joven es rechazada, ya que ahora las Tribus de Ciudad, tienen otros intereses distintos al amor, la paz y la felicidad. 

 Siempre los recordaré. Han pasado los años y los sueños de ellos no han tenido eco en nuestra sociedad que sigue siendo igual. Esta visita, fue la clase de humanidades más bella recibida en mi vida. Seguimos soñando con la libertad, con la paz, con la igualdad y hasta ahora, no se ha  conseguido nada.

¡Los valores no existen!  Aprendamos a amarnos  y amar. 

Eva
Lunes 30 de Julio de 2014
Derechos de Autor Reservados





sábado, 7 de junio de 2014

EL VIAJE Capítulo 4 (El final)




EL VIAJE

Capítulo 4 (El final)

Como lo había pensado y planeado, el médico,  se reunió con sus colegas y comenzaron la “charla” sobre lo ocurrido,  con Manuela y Arturo, especialmente, sobre las “rosas”  ¿Cómo aparecían?  ¿Cómo llegaban a las manos de Manuela?

Todos tenían opiniones diferentes desde el punto de vista médico-científico, pero como psiquiatras y psicólogos, se enfrascaron en la posibilidad de los fenómenos paranormales.

Algo conocido y estudiado por ellos, pero, no divulgado. Ya que les daba temor ser rechazados por una parte de la sociedad, (que por no conocerlo, lo rechazaban. Y otro,  que les fascinaba este tema, pero que abiertamente, no lo reconocían) y así, llegaron al tema de la teleportacion psíquica. Era la única, forma de explicarlos. Este fenómeno mental, es diferente a la telepatía.  A un que, van muy unidos. El uno: hace que en equis lugar, aparezca algo físico, que no solo se ve, sino que también, se puede palpar y es real. La otra, comunica algo: Un mensaje. Puede  mostrar algo, que luego desaparece.

En estas divagaciones, este grupo médico pasó un buen rato y llegaron a la conclusión, que tenían que conocer y hablar con Arturo y Manuela y someterlos a varias pruebas, no podían, por ningún motivo perder esta oportunidad.

Mientras tanto esta parejita, en compañía de los padres de Manuela y la amabilidad “curiosa”  de todos los amigos, guiaban a Arturo, para sus citas con los oftalmólogos escogidos y la preparación para su operación.

Así paso el tiempo y llegó el gran día de la operación, la cual, fue todo un éxito. La recuperación, la pasaría en el Hotel con sus compañeros de viaje y sus representantes. Pero la familia de Manuela no lo permitió y se lo llevaron a su casa, donde estuvo rodeado de todas las atenciones posibles y su respectiva enfermera, que estaría pendiente de él, las veinticuatro horas del día. Manuela, también estuvo a su lado y se fueron acercando espiritualmente y en todo; sus gustos, sus lecturas, la naturaleza, el campo, las artes, todo los identificaba. ¡MANUELA SE ESTABA ENAMORANDO! No quería reconocerlo, pero se estaba enamorando. Arturo era tierno, cariñoso, pero nada le decía sobre sus sentimientos. 

Pasaron los días. La recuperación fue rápida. El gran día llegó. 

Manuela, estaba muy ansiosa, y en todo este proceso, estuvo muy callada. ¿Qué podía decirle? Nada. Solo esperar y nada más.

Él, cuando le quitaron las vendas, se negaba, abrir los ojos. Barias veces el Doctor le dio la orden de que los abriera y el, solo le apretaba las manos a Manuela.

Por fin hizo caso, y poco a poco se fue acostumbró a la semipenumbra del consultorio y por sus mejillas corrieron una lágrimas de felicidad, al poder mirar a Manuela por primera vez.

Luego, le colocaron unas gafas oscura, especiales y fueron poco a poco, iluminando el consultorio, primero con luz artificial y luego, todo volvió a quedar a oscuras para comenzar a dejar que la luz de la tarde invadiera el ambiente, muy despacito. Arturo no soltaba las manos de Manuela y ninguno de los dos, pronunciaba palabra. El silencio era total. Solo se escuchaba la voz del galeno y la respiración de todos, (enfermeras médicos y la de ellos dos) Todo salió bien. Y por fin, todos hablaron, rieron y se abrazaron. ¡La operación había sido todo un  éxito! 

¡Arturo, podía ver! 

Arturo, acabo de pasar su recuperación en la casa de Manuela. Estaba rodeado del cariño y del afecto de  todos.

Manuela y Arturo, siempre estaban juntos y se veían felices. ¡Estaban enamorados!

Jaime, el médico, estaba detrás de ellos, quería que se sometieran a todas las pruebas que él y sus colegas habían preparado. Querían descubrir cuál de los dos, era dueño de esta capacidad psíquica, o si era los dos y como se producía o la producían.

Ellos huían de este examen y solo reían de Jaime y su curiosidad.

Arturo hizo un nuevo retrato de Manuela, Otra exposición, que fue todo un éxito. Y llego el momento del regreso de Arturo. Tenía que regresar.

Entonces, se habló de un compromiso, y de un próximo viaje de la familia de Manuela, a conocer la familia de Arturo.

Para todos, la vida volvió a su cotidianidad. Arturo, en su País, en su Ciudad, Manuela, siguió sus estudios de pintura, sus amigos perdieron interés en la pareja. Su familia comenzó a preparar su viaje para el verano. Manuela y Arturo se comunicaban a diario y sus planes futuros, cada vez eran más firmes. ¡Estaba felizmente enamorado!

El médico, Jaime, ¿lo recuerdan?  Era el único inquieto, con sus compañeros psiquiatras y psicólogos y vivían pendientes, de Manuela y Arturo. Esto divertía a la enamorada parejita, que cada vez que podían, le hacían saber de sus comunicaciones “telepáticas” y nuevas apariciones de las rosas, (claro está, que Arturo, ya las mandaba por medio de una floristería) pero se ponían de acuerdo, para hacerle bromas, cuando el médico, iba de visita a la casa de Manuela. 

Recordemos, que Jaime, se había prometido, primero, no dejarse enloquecer de estos chicos y  segundo, investigar más sobre este fenómeno. 

Que a la larga lo tenía fascinado a él y a sus compañeros y estaba empeñado a conseguirlo. Pero, esto es tema para otro cuento. Luego se los contaré. ¿Eh?

Eva

Sábado, 7 de junio de 2014.
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Derechos de Autor Reservados
   



sábado, 24 de mayo de 2014

EL VIAJE Capítulo 3



EL VIAJE

Capítulo 3  



Manuela cerró de nuevo, los ojos. Esto le parecía un sueño, una pesadilla. No entendía nada.

Se repuso un poco y en compañía, de sus padres y amigos se retiró de allí. No vio a Arturo.

Luego supo lo que paso. Todos los invitados, al desmayarse, se preguntaban, quien era ella, para que el  maestro, hubiese corrido a tomarla en sus brazos. ¿Cómo era que sin ver,  pudo guiarse hasta dónde estaba?

Entonces, se dieron cuenta que era la modelo del cuadro y todos se abalanzaron sobre ella, para pedirle autógrafos y fotos.

Al estar desmallada, lo que necesitaba era aire. El maestro, consciente de ello,  los retiro de allí. Por eso, no la vio al salir con sus padres.  

Ya en casa y muy confundida, se preguntaba. ¿Cómo la descubrieron? ¿Cómo supo el, que ella, era ella? La mamá, le dijo: “Acabo de darme cuenta el por qué, él te reconoció. Si su sueño fue tan real como el tuyo, (que tuvo que ser tan real, como para pintar el cuadro) sintió tu perfume, ya que siempre usas el mismo y nunca lo cambias" ¿Y hoy? No lo cambiaste. ¡Todo lo cambiaste, menos el perfume!  

El médico  y todos los que allí estaban, no sabían que decir. Un detalle, que se puede calificar de pequeño, fue la clave para que el, la descubriera. Pero había otro interrogante flotando en el ambiente. ¿Cómo la pinto, aunque fuese en un sueño tan especial, siendo ciego?

El médico se despidió y dijo: Voy hablar con él, es la única manera, de saber detalles de su sueño. No se puede negar, por ningún motivo. Ya que tengo que velar por la salud mental de Manuela y de todos nosotros.

Y como lo dijo, lo hizo. Llegó al Hotel donde se hospedaba  Arturo y subió hasta su  alcoba y allí, de manera más reservada y más íntima, escucho la manera como había, el soñado y como se había desarrollado dicho sueño.

El médico de Manuela, Jaime, era su nombre (que dicho sea,  no lo había dado.) Le contó, con lujo de detalles, el sueño de ella.

El sueño de Arturo, (ya conocemos el de Manuela) fue así, según lo contó a Jaime, (el Médico): “Él se encontraba en el Palacio de  Artes de su Ciudad, salió de allí, vio en la plazoleta, sentada en el banco, frente a la gran fuente a Manuela, (en sueños, él podía ver perfectamente)se sentó a su lado y comenzó, a ser los bocetos de su retrato, ella tampoco hablaba, el solo le decía que mirara acá o allá.  Ella, lo obedecía y él le entregaba lo que iba pintando, luego, camino con ella de la mano” Como podemos darnos cuenta, todo fue igual. Luego, no se volvieron a encontrar y desde entonces, solo recordaba de ella, su perfume y nada más.

Cuando expuso en la galería del Gran Hotel  de su Ciudad, todos los que asistieron a la inauguración, le hablaban de su modelo, pero él, nunca se encontró con ella. Todos le comentaban que era igual  y que estaba hospedada allí, que había llegado en un crucero. La buscó pero lo que averiguo no le dio pista ninguna para encontrarla y desde entonces, llamo a su obra, LA DESCONOCIDA.

De su modelo, solo recordaba su perfume, su fragancia y nada más.

Y desde entonces, la buscaba y desde entonces, buscaba recuperar la visión y por ello había viajado, a esta Ciudad, (allí se encontraba uno de los mejores Oftalmólogos, del mundo) Él no sabía, que la podía encontrar allí.
Para él fue una gran sorpresa, al darle el autógrafo, sintió su fragancia y se arriesgó a coloca su nombre.

Jaime le preguntó: ¿Ud. como sabía su nombre si en el sueños dice, que ella no hablo y ella, dice lo mismo? El contesto: Porque en el Hotel estaba su nombre y el de sus padres en el registro y me lo dieron, pero no me proporcionaron ninguna otra información.  

El Doctor, estaba cada vez más sorprendido y luego de un buen rato de estar callado, le dijo: ¿Quiere ir conmigo a verla? Creo que a los dos, si hablan, les  haría bien.

Así lo hicieron. Se reunieron todos en la sala de la casa  y hablaron sobre el tema central: El sueño.

Luego, sobre la vida de cada cual y más tarde, se retiraron todos y los dejaron solos para que ellos dos pudieran hablar e intercambiar recuerdos de todo lo que habían vivido, sin vivirlo, o lo que habían soñado, sin soñarlo. 

Se sentaron en el gran sofá frente  la chimenea y allí, cada uno fue recordando todos los detalles, hasta los más pequeños de su aventura y Manuela ya tranquila y relajada, (pero todavía incrédula, de lo que vivía) comenzó a contarle de los cambios que había hecho para que nadie la reconociera como la modelo del cuadro y se rieron juntos.  Ella, le exageraba y el, cada vez que paraba de reírse, le decía: Todo lo cambiaste menos el perfume y volvían a reír y de pronto, se quedaban callados mirándose y Arturo le decía: Te veo al mirarte, exactamente igual a día en que hice tu retrato. Ella, solo callaba, como en el sueño, pero ahora, lo sentía más cercano. Pero aun así, sentía miedo.

La velada termino, el medico llevo a Arturo de regreso al Hotel y volvió al lado de Manuela.

La encontró más tranquila, más serena y esa noche durmió bien sin sobresaltos.

Había un detalle, todavía, sin resolver: ¿Cómo llegaban las rosas? Lo tendría que hablar con los dos y averiguarlo. ¡Arturo y Manuela, lo iban a enloquecer! ¡Pero que lo averiguaba, lo averiguaba!

Al día siguiente, más sereno, se comunicó con otros psiquiatras colegas y quedaron de verse esa tarde, para ponerlos al tanto de todo lo ocurrido.  
 
Eva
Sábado, 24 de mayo de 2014
Derechos de autor reservados

  


  
 


sábado, 10 de mayo de 2014



EL VIAJES
Capítulo 2

Manuela y los suyos, estuvieron de acuerdo y regresaron a su Ciudad. Lo ocurrido los llenaba de inquietud, pero los conceptos de los médicos era que en Manuela, no había nada anormal. Que los sueños, era lo llamado  en Psiquiatría: “Un sueño premonitorio”  o “percepción extrasensorial”.

 Pero lo raro era, que nada ni nadie, diera cuenta del artista y la aparición casual, de  la rosa roja que llegaba a ella, no con regularidad, pero si, una que otra vez y de manera, casi siempre inesperada.

Así paso  un año. Una que otra vez, volvía a soñar con su “artista” con Arturo. Cuando lo recordaba, buscaba su cara en todo hombre que veía. 

Estaba enterada de todas las noticias sobre los diferentes pintores y técnicas, y entonces, le pareció que lo mejor era aprender ella también a pintar y empezó tomar clases en el Palacio de las Artes de su Ciudad. 

Tampoco allí, encontró algo sobre su pintor.

Un día, cualquiera al salir de clase, vio un cartel donde invitaban a la inauguración de la exposición que se llevaría a cabo allí mismo, con artistas premiados en diferentes bienales y  concursos. Entre ellos, estaban varios de la ciudad donde había estado en el crucero y en la lista, vio el nombre: “El Pintor - Arturo”. El gran Pintor Arturo, que expondría fuera de su Ciudad por primera vez el cuadro de “LA DESCONOCIDA” con el que había ganado ya varios premios, por su técnica y la expresión tan real de la modelo, pero que nunca, en los dos años de haberlo pintado, lo había expuesto en ninguna parte, salvo en el Palacio de las Artes de su Ciudad.  

Todos los bosquejos que llevaba en las manos cayeron al suelo y al agacharse a recogerlos, estaban con una rosa roja. Muy asustada cogió sus papeles y salió de allí.

No pudo manejar su coche, y le pidió a un compañero, que encontró que la llevara a casa.

Esa noche le comento a sus padres, a  su médico  y  amigos y trazo un plan curioso, gracioso y muy detectivesco y comenzaría a llevarlo a cabo el día siguiente. Estaba muy nerviosa pero muy decidida. 

Se levantó temprano, ya que no había dormido bien. En los pocos momentos, que pudo dormir, siempre venía a su mente el rostro, dulce del artista, envuelto en una nebulosa, que no se  lo dejaba apreciar bien. 

Se fue directamente a la sala de belleza. Se hizo un nuevo corte, se cambió el color del cabello. Doro su piel y por último, se colocó lentes de contacto de un color diferente al suyo. (Nadie la podía reconocer, nadie de nuevo, le diría que ella, era la modelo del cuadro)

Ese tarde, cuando llegó a clase, ninguno la conoció. Eso era lo que ella quería. Cuando llego a casa, todos se sorprendieron y rieron. Ellos también, contaron sus planes. Ya tenían las invitaciones (era para poca gente y muy exclusiva) para el cóctel gala,  sus vestido, sus cámaras fotográficas, camufladas,  (ya que no eran permitidas) sus libretitas muy elegantes y finas para la pedida de autógrafos, y la pregunta adecuada para la rueda de prensa abierta.

La exposición era en dos días. Sus amigos, su médico, y familiares, tampoco habían perdido el tiempo ese día. Se prepararon bien.  Manuela, no hacía parte de este plan. Se limitaría a ir, acompañada de un amigo y nada más. 

Estaría en todo, pero  no haría parte activa de nada. Bregaría a pasar desapercibida para todo el mundo.  (Eso creía ella).

Su vestido era precioso. De un suave tono azul plomo, que según la luz, cambiaba de uno al otro y le hacía juego con su cabellera roja y sus ojos, casi del mismo color del vestido, más su piel dorada. Iba a verse muy bien, pero no era la Manuela que todos conocían y menos, que guardara algún parecido con la modelo del cuadro.  
  
Llego el día, llego la hora y Manuela, que todo el día había estado con los nervios, en su máxima expresión, estaba reposada y hasta callada. Salió, con su amigo Andrés con el cual, hacía una linda pareja. Todos los demás, ya habían salido y seguro, ya todos estaban en sus puestos. (Para todos ellos, era una gran y maravillosa aventura, tomada muy en serio)

Cuando Manuela y Andrés llegaron, ya iba a comenzar la rueda de prensa, pero, algo la estaba demorando, el Maestro Arturo, estaba algo retrasado.  ¡Por fin llegó! Manuela, estaba fría y  sentía, que se desmallaba. Todos sus “investigadores” la miraron y comprendieron que era él. ¡Que era el del sueño de su amiga! Y las  preguntas de sus amigos comenzaron: ¿Quién es la modelo?  ¿Por qué la llama la desconocida?

Sus respuestas fueron gentilmente contestadas y ceñidas, relativamente,  a la verdad que ellos conocían. “La modelo  es una chica soñada por mí y por ello, la pinte y por ello, es desconocida” ¿Alguna vez la ha buscado o casualmente, se han cruzado y se ha dado cuenta que es su modelo soñada? “Si… Pero no la vi, ni ella me vio” ¿Si la viera, la reconocería?

 (Todas estas preguntas no fueron hechas, una seguida de la otra) Estaban tan bien preparados, que parecían Periodistas de verdad, aunque todo el mundo podía preguntar.  Era una entrevista abierta para los medios y el público en general.

La respuesta a esta última pregunta hecha, por uno de los conocidos de Manuela, dejó a todo el mundo callado y en silencio. Para luego, retumbar en el salón, el sonido de los aplausos, que todos los presentes le brindaban de pie.

La respuesta fue sencilla y adornada con una encantadora sonrisa: “Si la reconocería, pero no podría verla porque soy ciego” 

Con esta respuesta, ninguno otro pregunto nada y todo el mundo se organizó para pedirle un autógrafo o simplemente felicitarlo.

Manuela estaba clavada en su asiento y no hablaba, estaba igual de muda como en sus sueños. El medico amigo de la familia, estaba al pié de ella y la atendía. Por fin pudo pararse y de la mano de Andrés salió al jardín y allí, con la brisa, se repuso  del impacto tan grande que acababa de sufrir.

Alguien se arrimó a la pareja y les dijo: ¡No se queden sin el autógrafo! ¡Ese hombre es una maravilla! Manuela y Andrés se miraron y se dirigieron al salón, no podían ser ellos los únicos que no lo hicieran. Los demás, se habrían dado cuenta de ello  y se interpretaría mal. 

Ya estaba terminando, cuando Manuela llego al frente de él  y le dijo: Por favor Maestro, ¿Me firma su retrato y mi libreta? Él tomó, las dos cosas a la vez, como si pudiera ver perfectamente, hizo una pausa y escribió: Para Manuela, mi modelo, con amor. Lo mismo hizo con la pequeña y linda libreta y se la entrego. Pareció por un instante, que la miraba, le sonrió y le dijo gracias. Ella le contesto: A Ud. maestro.

Pero era que no había visto, lo que él había escrito.

Al retirarse, con su amigo Andrés,  lo leyó y se desmayó.  Cuando volvió en sí, estaba en los brazos de Arturo,  rodeada de todos los suyos y de todos los invitados. 

Eva

Sábado 10 de Mayo de 2014
Derechos de Autor Reservados                                                    

  

lunes, 5 de mayo de 2014

EL VIAJE (CUENTO DE FICCIÓN)




EL VIAJE

Capítulo 1

Manuela dormía. Su sueño era plácido y nunca se imaginó que lo que soñaba, se estaba convirtiendo en una realidad. Luego, con el tiempo, podría entender algo, de lo que esta noche mágica le iba a regalar.

Tenía la costumbre de  soñar despierta, y también, cuando dormía. Soñaba que la amaban. Que un hombre maravillo la esperaba ¿Donde?  No lo sabía. Pero esta noche lo iba descubrir. ¿Cómo? Ya lo verán. ¡De una manera maravillosa!

Manuela se quedó dormida y en su sueño, profundo. (El llamado Fase REMcomenzó su viaje.

Luego lo describiría de la siguiente manera: Estaba sola, abrió el ventanal de su habitación. En vez de ver el jardín, se vio a sí misma en una gran ciudad que no conocía. Llego a una plaza inmensa y se sentó en un banco al pie de una hermosa fuente moderna, que hacía parte de un edifico tan futurista  como ella  y con el cual, hacía un juego perfecto. La gente entraba y salí de allí. Era como un museo, o una biblioteca o un gran teatro. De pronto a su lado, paso alguien, un hombre joven apuesto, simpático que la saludó como si la hubiese conocido, en algún otro lugar o allí mismo. Se sentó  a su lado y comenzó a pintarla.

Pintura que le hacía, pintura que le entregaba, (eran bosquejos). Manuela no hablaba. Según ella, no le salía ninguna palabra de su boca aunque hacía esfuerzos para modular algún sonido. Pero no. Su esfuerzo era mucho, pero de su garganta no salía ningún sonido. El, si le hablaba. Ella, lo escuchaba.  Pero solo se limitaba a decirle que colocara su cara así o que la moviera para otro lado, pero nada más. (Solo instrucciones de un pintor para una modelo) Ella nunca había sido modelo, nunca había posado para un artista,  y no tenía ningún retrato de ella, ni de nadie de su casa, pintado con plumilla.

Despertó. No entendía nada. A la noche siguiente, el mismo sueño. La escena se repitió. Pero algo distinto pasó. Él, le tomo  la mano, la levanto y la invito a dar un paseo. Ella, como la primera vez, no podía hablar. Pero se levantó y camino con él.

Esta vez, como la primera, despertó sobresaltada, pero vio que en su mesita, había una rosa roja, igual a la que él le dio, en el parque.

Muy asustada, sudorosa se asomó a su ventana y vio el mismo panorama de siempre su jardín, su bosque.

Así pasaron varios días, y el sueño se había vuelto recurrente, siempre con pequeñas variaciones.  En general, se podía decir, que igual. En el mismo lugar,  la misma hora y la total mudes de ella.  

Estaba tan asustada que buscó ayuda profesional. Se sometió a todos los exámenes que el Médico dijo. Pero siempre pasaba lo mismo.

En uno de esos sueños, o viajes, él le mostró su retrato ya terminado y le dio un beso. Y como siempre, Manuela despertó sobresaltada, nerviosa. Ya dormía acompañada, con luces prendidas, ventana cerrada, y con el remedio que le habían  formulado.

Esa noche no pudo dormir más. Así llego la mañana.  Ese día estuvo relativamente tranquila y esa noche durmió bien.

No volvió a soñar con ese episodio de su vida. Lo recordaba, buscaba, en todas partes, una foto que le mostrara la fuente, el edificio, la plaza. Fue a los museos de su ciudad, conoció a la mayoría de los pintores que pintaban con plumilla, carboncillo o lápiz. Pero no había ninguno, ni medianamente parecido.

Así paso el tiempo, una que otra noche, volvía en sueños, a ese mismo lugar, pero ya no encontraba al pintor y como cosa curiosa, una que otra vez, encontraba una rosa roja en cualquier parte de su casa, de su oficina, o en la calle o también, alguien se la regalaba, sin ningún motivo.

Luego de un largo tiempo, salió de viaje con su familia.  Era un crucero. Y llegaron a una ciudad,  costera, famosa por su casco antiguo y también por la parte moderna y su cultura artística. Allí pasarían cinco días y podían ir a dormir al barco o a un  hotel.

Se fueron a un hotel. Muy elegante. (Cinco estrella) Al día, siguiente, sus padres y compañeros de viaje, salieron temprano y Manuela se quedó hasta tarde durmiendo. Luego, bajo al comedor, allí, noto algo raro que le llamó la atención. La gente la miraba.

 Luego de desayunar, se fue  a ver las tiendas que dentro de las instalaciones del hotel había.

Se dio cuenta que había una galería de arte y que el día anterior se había abierto una exposición de retratos, pintados en carboncillo, lápiz y plumilla.  Esto le llamó mucho la atención pues recordó su sueño y vio el horario en que se abría al público. No quería perdérsela.

Siguió el recorrido por las tiendas, entro a una a comprar algo que le llamó la atención, un vestido muy bonito y que como cosa rara, le recordaba, también, el vestido que en su sueño llevaba. (Recordemos que este sueño fue recurrente en ella) por lo cual, los recuerdos eran muy claros.

Se compró el vestido y subió a su habitación. Se vistió con él y se preparó, para estar lista e ir, a la exposición.

Sus familiares y compañeros de viaje, llegaron.

Bajaron todos al  jardín para cambiar, ideas, ver las fotos y planear, lo que harían en la tarde. Pero volvió a ocurrir lo mismo que en la mañana, cuando estaba en el comedor. Había gente que la miraba con curiosidad. Le llamó la atención, pero le restó importancia.

A las tres de la tarde entro a la galería: llevaba en sus manos, la guía con el nombre de cada retrato y el nombre del pintor. Ninguno era conocido por ella.

Paso al primer salón, luego al segundo y por último el de los galardonados y más famosos.

Allí, en esa sala la gente la miraba y susurraban entre sí. Esto, para Manuela, fue incomodo, ya que no sabía el por qué lo hacían y pensaba en su vestido, en su peinado, se sentía incomoda, insegura.  Hasta que un chico le preguntó: ¿Es Ud.  la modelo del pintor ganador?   No supo que contestar y más, que todos la miraron al tiempo. El chico la tomo de la mano y la llevo a la esquina del salón que daba, precisamente, al pie de un gran ventanal desde donde se veía un jardín de rosas.

Todos los habían seguido. Estaban ahí, con ella y ella, estaba pálida. No decía palabra. Solo miraba, era el retrato que en sueños, ella vio que un joven sentado a su lado, le hizo.

No dijo nada. ¡No podía hablar! Salió de allí y busca a sus padres y a sus amigos de viaje y les contó lo sucedido. Todos bajaron y entraron a la Sala de Exposición, a verlo. Quedaron sorprendidos. Ellos tampoco lo entendían. Decidieron indagar. Pero poco o nada consiguieron. Nadie lo conocía. En la guía solo decía: Roberto. Nada más. Y ganador de esta bienal de pintura.

Fueron a la oficina, hablaron con el Gerente, el Administrador y ellos, los enviaron al Palacio de Arte, allí debían saber algo, ya que  la exposición era de estudiantes de allí. Y allá se fueron. Pero para Manuela no había terminado las sorpresas. Era el edificio que ella conocía bien en sueños, vio la fuente, vio el parque, y hasta vio el banco donde estuvo sentada los días que duró la pintura. (Que duro, como modelo, en sueños) Vio las rosas, las alamedas por donde camino en compañía del joven desconocido. ¡Estaba aterrada!

Entraron todos: Ella, sus padres y  cinco compañeros de viaje. Preguntaron aquí, allí y solo le decían que se llamaba Roberto  y que no era estudiante, que se había inscrito a última hora y que era el ganador de una fortuna por su técnica y por la perfección de la expresión que había captado en su modelo. Pero luego, se quedaban mirando a Manuela y le decían: ¿Es Ud. la modelo? Ella solo decía: No… No… Es la primera vez que estoy en esta Ciudad y no conozco a nadie. Pero me gustaría conocer al artista y también a la modelo que se parece tanto a mí.

Los  empleados y artistas, del Palacio de  las Artes, fueron rodeándola y solo decían: ¡Imposible! No existen dos personas que sean exactas. Tiene que ser Ud.

Estaba aterrada y salió de allí, corriendo. Llego al Hotel y se comunicó con su  médico. Le contó todo y el tampoco entendía nada. "Viajo mañana, llego a tiempo, antes que el barco zarpe"  

Mientras tanto, todos se convirtieron en detectives. Indagaban aquí, allí y nada encontraban.

El premio se entregaría al termino de ocho días, después, de inaugurada la Exposición y solo, iban tres días y el crucero zarpaba en tres días. No había manera de conocer al pintor desconocido, llamado Roberto.

Por fin, llego el médico, lo pusieron al tanto de todo y también, al tanto de todo, estaba los pasajero y la tripulación del crucero. Felices de una aventura no esperada ni planeada, todos decían que había que esperar, a la entrega de los premios, otros, se convirtieron en detectives privados y todos abandonaron el barco y fueron a hospedarse al hotel. Ninguno quería perderse nada. Manuela, parecía una reina, con su corte detrás.

La pobre chica y sus padres, estaban asustados, perplejos. El médico no encontraba nada raro, pero tampoco natural. Y las preguntas eran muchas. Pero no había respuesta. Además, en el comedor, o en el bar, o en su habitación, encontraba  una rosa roja y decidieron regresar y dejar el  crucero y no esperar más.
Eva  

Lunes, 5 de mayo de 2014
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sábado, 19 de abril de 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (GABO)



GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (GABO)

El hombre de las letras, más grande de Colombia y  del mundo, en el siglo xx. Ha entrado hacer parte de la historia.

Nos dejó su legado y marcho a la gloria de Dios Padre. Llevando consigo, toda su obra literaria, para entregársela en sus manos.

Nosotros, los Periodistas, día a día, debemos aprender algo de él, porque su vida, es un ejemplo a seguir.
Eva Margarita Escobar Sierra

Periodista

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN




 FELICES PASCUAS DE 

RESURRECCIÓN

Para todos aquellos que están cerca o lejos de mí, pero dentro de mi corazón, muchas felicidades en  estas Pascuas  Floridas.

Para todos, sorpresas, alegrías, éxitos y logros.

Son mis deseos.

Eva Margarita


Sábado, 19 de abril de 2014