Buhardilla

Buhardilla

sábado, 26 de julio de 2014

INVITACIÓN


Queridos amigos  quiero compartir con todos Uds. mi alegría al ser escogida para  llevar un  mensaje, de mi tierra, a otras latitudes.

Estén seguros, que llevaré el nombre de mi patria, con orgullo.

16 de julio de 2014
Sra. Eva M. Escobar Sierra
Bogotá, Colombia
RE: Invitación a Acto de presentación
Abrazos del Sur: Ensayo, poesía y narrativa, 2014

Estimada escritora Escobar Sierra:

El Sur Visita al Sur, Ine. Le extiende una invitación al acto internacional de presentación de la antología Abrazos del Sur: Ensayo, poesía y narrativa, 2014. Este acto se verificará el 6 de septiembre de 2014 en el municipio sureño de Yauco en Puerto Rico.

Mucho gusto nos dará que participe en la noche de lectura poética y narrativa como parte de la actividad de presentación del texto antológico. Será grato contar con usted como representante de la expresión literaria colombiana actual.

Reciba mis respetos. Cordialmente,
Virginia Díaz Sánchez,
 Ph.D. Presidenta



210 Blvd. Media luna 1406 •Carolina, Puerto Rico 00987 /
caneíoosinfronJeras@yahoo.com /www.poetasynarradoresdelsur.blogspot.com


 16 de julio de 2014
Departamento de Visa de no Inmigrante
Embajada de Estados Unidos de América
Bogotá, Colombia

RE: Invitación a Sra. Eva. M. Escobar Sierra
Acto de presentación Abrazos del Sur: Ensayo, poesía y narrativa
Yauco, Puerto Rico

Estimados señores:

El Sur Visita al Sur, Inc. ha extendido una invitación a la escritora Eva. M. Escobar Sierra al acto Internacional de presentación de la antología Abrazos del Sur: Ensayo, poesía y narrativa, 2014.

Este acto se verificará el 6 de septiembre de 2014 en el municipio sureño de Yauco en Puerto Rico.

Obra literaria de la escritora Escobar Sierra ha sido incluida en el texto antológico como representante de la expresión literaria colombiana actual. La presencia de la distinguida artista de las letras reviste especial importancia ya que ella es la única representante de las letras colombianas en el evento.

Certificamos que el interés de nuestra entidad es acoger la presencia de la escritora Escobar Sierra en el evento descrito y el de ella, es participar en el mismo, sin ulterior interés en que se quede permanentemente en la Isla.

Agradecemos su atención a esta.
Cordialmente,
Virginia Díaz Sánchez, Ph.D.



210 Blvd. Medía Luna 2406, Alturas del Parque •Carolina, Puerto Rico 00987 cancimslofro.nteras@ya11ooAQIIl /www.poetasynarradoresdelsur.blogspot.com




miércoles, 2 de julio de 2014

EL ESTUDIANTE






EL ESTUDIANTE

Narración hecha por un amigo
Convertida en un cuento posible, pero no real


El sol brillaba con todo su esplendor. Los edificios de la universidad, se mostraban a mis ojos majestosos y mis sueños comenzaban a convertirse en hermosa realidad, por fin había llegado allí. Este era el principio, el primer peldaño para escalar la cumbre.

¡Cuantos sufrimientos y privaciones había tenido en el transcurso de mi niñez y juventud soñando con este día, ya estaba allí, mi carrera se iniciaba y con ella,  todas mis angustias quedaban atrás!

Esto pensaba, cuando de pronto sin saber como ni porqué, me ví rodeado de otros chicos. Todos me pedían una opinión, me hacían  preguntas: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu partido? ¿Estas de acuerdo con las normas de la universidad? ¿Estarás con nosotros?

Una pregunta tras otra, me aturdían, no sabía que responder, ni por donde escapar de ese círculo que cada momento se iba cerrando a mi alrededor. No pensaba, tenía miedo.

Cerré los ojos y contesté: Estoy con Uds. Sus ideales son los míos; y vine aquí para prepararme y luchar contra los que nos oprimen y  explotan. Oía mi voz y no podía creer que fuera yo el que hablaba. ¿Porque había dicho esto? ¿Por cobardía? ¿O también, era  un inconforme, un rebelde anónimo, que, hasta ahora comenzaba a saberlo? 

 Llegué a ser parte del partido. Mi religión, mis ideales, mi familia, mis sueños, quedaron atrás. Las doctrinas de los grandes jefes extranjeros era lo único que me importaba y todos mis conocimientos sobre sus pensamientos, me llevaron a viajar por  el mundo y a adoctrinar a muchos jóvenes que como yo, llegaron a la universidad con otros ideales pero que por mi, cogieron otros rumbos distintos.

 Como puedes ver, era el líder y todos obedecían mis órdenes y yo, obedecía las que me daban mis jefes extranjeros.

Un día, cuando había convocado a una asamblea, entre los estudiantes vi  a una chica, pálida y delgada; en sus ojos se notaba una gran tristeza. Su mirada se cruzó con la mía por un instante y mi corazón latió con fuerza. Supe que necesitaba verla de nuevo y talvez con ella, reencontrar mi vida perdida.

Al salir, la esperé: Le pregunte: ¿Quién eres? No te había visto antes. Ella sonrió y me dijo: Que importa, soy tu camarada…Compañero. Pienso, estudio y actúo como tu. Todo mi cuerpo se estremeció de un solo golpe. Y entonces, comprendí,  que no estaba luchando por una patria libre y justa, por el respeto de los derechos individuales de cada persona, por su dignidad. Todo lo contrario, había perdido ese norte que creí encontrar, después  de superado el miedo de la intimidación de mis compañeros, el primer día.  ¿Lo recuerdas? Lo que estaba haciendo, sin querer, era destruir a esa chica como me estaba destruyendo yo. Pues su admiración por mi, no estaba basada en la verdadera libertad, sino, en una mentira colectiva que todo lo manchaba y destruía.
Caminé a su lado, no hablamos, sin buscarlo, nuestras manos se encontraron y por mucho rato, seguimos así. ¿Qué  pensaría ella? ¿Estaría como yo, recordando lo que un día fuimos, soñamos y vivimos? Llegamos a la residencia estudiantil y ella dijo, indicándome la puerta… ¿sigues?.... No, conteste rápido. Quiero verte mañana, pero no aquí y por favor ayúdame. ¿Yo a ti? ¿En que puedo ayudar a nuestro líder? A encontrarme de nuevo a mi mismo. Y ella, con coquetería y desparpajo se rió y dijo: Quiero vivir así, sin ataduras que me unan a alguien. Comprendí muy bien lo que me quería decir, lo que insinuaba, pero yo, no deseaba aprovecharme de ella, de su juventud, de su falta de experiencia. No. Le conteste firme. No.

Como en un día lejano, mi voz resonó en mis oídos y me desconocí. Recodé a ese chico-hombre que llegó a esa universidad con una alforja llena de sueños, de ilusiones y que en ese momento, no se porqué, quería volver hacer el mismo. Quise llorar, la dejé, y me perdí en la noche.

Tenía que luchar, tenía que salvarme y salvarla a ella, a esa chica, que con una mirada había hecho despertar en mí, el hombre que pensé llegaría a ser un día

¿Como desandar el camino de error y de terror que hasta  entonces fue mi vida? No sabía como. Estaba en una encrucijada. Toda la noche caminé, corrí. La desilusión, la angustia y los remordimientos, golpeaban mi cabeza. Pero por fin llegué a mi cuarto, estaba solo, rodeado de libros, armas, drogas y afiches de mujeres que ni siquiera conocía. Todo lo vi distinto, me dio asco, de todo aquello que fue motivo de placer y de delirios de grandeza y poder y como un loco, comencé a destruirlo todo.

Dormí muy poco. La mañana estaba luminosa y limpia. Fui a la residencia de las chicas y esperé con ilusión que ella apareciera. Fue inútil, no la ví, indague y nadie supo darme razón de ella, pues ni siquiera sabía su nombre. ¿Dónde estaba? Desanimado y cabizbajo, seguí mi camino, me sentía débil, la droga, me hacía falta, no podía controlar los nervios. Arrastrando los pies, convertido en un guiñapo humano, llegué a la clase de anatomía.

La voz del profesor me sacó de mi letargo, al decirnos que nos tocaba práctica en el anfiteatro, miré mis manos, temblaban. ¿Cómo iba a manejar el bisturí? Hice un esfuerzo y salí con los demás. Un grupo, entre ellos yo, fuimos escogidos para observar y ayudar al profesor en el reconocimiento del cuerpo de una chica que había muerto la noche anterior,  al tirarse de un cuarto piso bajo los efectos de la droga. Pronto recogerían su cuerpo y el profesor quería que todos viéramos los motivos de su muerte.

Como un ente, me vestí y entre al quirófano, todo estaba listo, en la mesa se encontraba un cuerpo de mujer tapado con una sábana blanca.

El profesor daba principio a la clase. Al descubrir la cara del cadáver perdí las pocas fuerzas que me quedaban: Y grite… Es ella… Dios  mío… Es ella…

¿Por qué? Yo la mate y caí al suelo sin sentido.

Ahora… Que he pasado tantos meses entre la vida y la muerte y tengo la oportunidad de compartir contigo toda esta experiencia. Solo puedo decirte que lo escribas, que digas, que fue un ángel que llegó a mi vida en el preciso momento en que tocaba fondo. Que sus ojos tristes serán mi guía y redención, me lo he jurado y se lo debo a ella.

He sabido que nadie reclamó su cuerpo, que nadie fue su amigo, que siempre estuvo sola y que estudiaba Filosofía. Ella me dio su vida para que yo, recobrara la mía.

En una mirada, me hizo conocer el amor. Este gran sentimiento, que hace que conozcamos y  comprendamos a Dios. (Fines del siglo XX)
Eva
Miércoles, 2 de julio 2014

Derechos de Autor Reservados 

lunes, 30 de junio de 2014

MI VERDAD SOBRE LOS HIPPIE





MI VERDAD SOBRE LOS HIPPIE


(Era Febrero de mil novecientos sesenta y cinco) Estamos a  principio de semana y hemos aceptado una invitación original: “Ir a una comuna Hippie”. Como estudiantes,  esta  invitación era la oportunidad para realizar un reportaje genial y más, que ellos, muy organizados, nos dejarían pasar unas horas en su campamento; pero no podíamos llevar cámaras, ni grabadoras, ni siquiera una libreta con su respectivo lápiz. 

 Este nuevo movimiento social (Esta “tribu urbana”, se puede calificar, como uno de los primeros movimientos juveniles, rebeldes y roqueros, que degeneraron en la droga) Da lástima, ya que sus sueños de paz y libertad era lindo.

Vamos en blue-jeans, chaqueta de gamuza, mocasines y gorros de lana, por consejo de nuestros anfitriones y llevamos el vino tinto recomendado por ellos. Mas una risa nerviosa que no nos dejaba ni hablar. Nuestro grupo, estaba conformado por un profesor y cinco estudiantes (tres mujeres, dos hombres y el profe)  Llegaron por nosotros en dos pequeños coches donde nos acomodaron. Al jefe, lo llamaban simplemente, jefe y a su compañera, Flor de Loto. Gracias a Dios no estaban usando ninguna sustancia en ese momento y se portaron con gentileza y hasta, con elegancia.

 Cogimos una carretera que nos llevó a un pueblo cercano. Es una carretera con muchas curvas y siempre en subida. El paisaje es hermoso, pero esa tarde estaba fría y nublada. La llovizna fina, empañaba los vidrios y dejaba que el agua entrara por la estropeada capota del auto.

 Llevábamos más o menos una hora, por una linda carretera cuando llegamos a una bifurcación y tomamos una carretera estrecha y destapada, pero muy hermosa llena de árboles a lado y lado y el paisaje  es mucho más hermoso que el anterior, ya que es un valle, completamente sembrado de matas de lavanda.

¡El jefe corría! A la izquierda de la carretera, se ve una linda y pequeña capilla antigua y hacia ese lado, nos dirigimos.

 La carretera se convierte en un pequeño camino. ¡Que hermoso llano se nos presenta a nuestra vista! ¡Es lindo que exista a ésta altura, un paisaje tan hermoso y solo a una hora y media del centro de la ciudad!

No hemos hablado  en todo el trayecto. El Jefe y  Flor de Loto, se notan nerviosos y nosotros, no sabemos como portarnos y menos, como iniciar un conversación normal con ellos. Por fin llegamos. El frío es terrible.

 Nos esperaban ocho parejas más.

 Los vestidos, son vistosos y  muy lindos, parecidos a las mantas guajiras, del norte de nuestro país.  Algunos de ellos, llevan ruanas largas de pura lana, cintas en la frente, grandes collares con el escudo de la paz y muchos dijes.

Las chicas y los chicos son unos verdaderos niños, delgados, pálidos, de ojos tristes, algunos y otros más alegres, Da lástima que jóvenes como uno, se pierdan por ideas equivocadas.

Una chica que espera bebé, se ve mal. Es fuerte el impacto. Pensé, que nada de lo que viera me iba s impresionar, pero  no, es duro.

(Ahora, que han pasado los años, me sigue impresionando ver y comprender, como las personas, en especial la gente joven, se pierde en ideas equivocadas)

El saludo es original. Colocan su mano derecha en el codo de nuestro brazo derecho y uno debe  hacer lo mismo y dicen: “Paz y amor.”

(Es un estilo de vida, que quiero conocer y escribir sobre él. Además, son merecedores de mi respeto y consideración, porque ellos la escogieron)

Después del original saludo, vamos a las tiendas donde viven: Me recuerda, a los pueblos nómadas del desierto o a los gitanos trotamundos de Europa y también a nuestras tribus indígenas, de la amazona con sus malocas.  

En la tienda más grande, forman un círculo alrededor de una gran fogata donde parece, que es una cocina comunal. En este momento, hierve café que nos ofrecen. Luis y yo, nos miramos y luego miramos a Flor de Liz, quien contesta por nosotros, solo toman vino, respiramos tranquilos, y ellos se rieron.

Sus carcajadas son burlonas pero alegres y mi temor se va disipando. Nos sentamos en unos cojines muy bellos. En cuero entretejido, hechos por ellos. Unos  se retiran a sus tiendas, otros, cantan baladas y otros, se sientan a nuestro lado. Algunos tienen la mirada perdida, como si estuvieran mirando al infinito o miraran  su interior… Sus recuerdos, sus vivencias y también, sus experiencias. Ninguno nos mira.

 Hablan de si mismos, para si mismos, nos están ignorando, pero se nota que quieren hablar y talvez, compartir con alguien, sus vidas.

Nos cuenta, que han viajado por todo el país y por fuera de el, que son nómadas, que se han convertido en una tribu, que viven en comunión con la naturaleza, con la vida, que para ellos es esencial y primordial el amor y compartir conocimientos y todo lo material que cada uno tiene. O sea que no hay propiedad individual, todo es de todos y para todos.

La mayoría viven en el campamento, otros, se reúnen, con ellos, los fines de semana,  para viajar o para pasar pequeñas temporadas y compartir sus problemas, sus alegrías y  sus logros. Por lo que puedo observar, hay representantes de todas las clases sociales y algunos extranjeros. Todos tienen funciones específicas.

Hay una tienda, la más grande, que es el taller, el punto de reunión, donde cada uno va fabricando sus artesanías, es como una colonia de artesanos, de artistas, de grandes creativos, pero para ellos, esto, no es lo importante, pues, aunque es lo que les da para el diario vivir, no es su prioridad.

Veo algunos haciendo yoga, les pregunto si la practican como religión y me dicen que no, que conocen algunas posturas especiales para meditar pero nada más. Aquí cada cual, tiene libertad para escoger su Dios y llegar a Él.

Le pregunto a Flor de Lis, por qué él es el jefe, por qué  tienen nombres de flores y no usan sus propios nombres, como se conocieron, para poder formar ésta especie de clan. Me mira con cierta ironía y me contesta con nostalgia: “Tenemos algo en común, la soledad, el amor al arte, el deseo de ser justos, de que todos nos  aceptemos como somos y respetemos a todos los seres vivos del universo. En la calle nos fuimos conociendo y comenzamos a compartir nuestras experiencias, nuestros fracasos, nuestra soledad y angustia. Entonces, nos reunimos para formar, sin darnos cuenta, una pequeña comunidad diferente a la sociedad de donde veníamos y donde, por nuestras ideas de libertad, de amor y paz,  somos mirados como bichos raros.

El jefe que fue el que contesto nuestras preguntas siguió… Soy el jefe,  porque ellos, todos, lo han querido así. Pero yo no soy el que mando, u ordeno, no, ellos, de común acuerdo, presentan sus programas de vida y yo, solo me limito a corregir, a mejorar o a quitar aquello que creo, que nos puede hacer mal a todos o algunos de nosotros. Llevamos nombres de flores, porque amamos la naturaleza y queremos olvidar de donde vinimos y quienes quisieron que fuéramos.

 Le hago la pregunta de rigor. Las drogas. El se ríe. Flor de Loto, nos sirve un trago de vino, calientito y nos contesta con otra pregunta: ¿”Creen Uds. que si estuviésemos  perdidos en la droga podríamos crear tantas cosa bellas”?

 En esos momentos escuchamos la melodiosa voz de una chica, que con su guitarra, entona una linda canción y comprendemos, que tiene toda la razón….Hay dolor en la melodía, hay un eco de rebeldía, pero todavía hay esperanza y amor. Vuelvo a preguntar sobre las drogas. Y ya en forma más seria, un poco confidencial, me responde: “Si la utilizamos” Por ella nos conocimos, por ella estamos unidos y también por ella, hemos tenido mucho dolor. Pero, nos ha hecho madurar, luchar y ahora, casi puedo decirles, que hemos aprendido a no dejarnos destruir por ella. Todos, o casi todos, somos universitarios. Todos tenemos el sueño de ser libres, de no luchar en la guerra, en que hemos vivido siempre. Con la desigualdad de clases, con la corrupción. Queremos, simplemente, ser felices y encontrar esa Paz de la que siempre oímos hablar, pero que nunca hemos conocido. Y ahora, puedo decirles, que nada de esto hemos logrado, tal vez, lo más parecido a nuestro  ideal, es ésta pequeña comunidad donde ahora estamos viviendo y que cada día luchamos por mejorar  para encontrar el norte de nuestras vidas, que en el camino, hemos perdido”

Es poco lo que hablan. Cada uno vive en su mundo. Solo en caso de emergencia, se auxilian mutuamente. Cada cual, es independiente, pero comparten, en medio de su independencia. Su amor, sus conocimientos, sus sentimientos, su comida, la hierba, (es la única que usan) sus experiencias, sus sueños, sus tristezas y también, sus pequeños o grandes alegrías y logros

Le pregunté a un chico, llamado “Capullo”, sobre su compañera, y si era verdad que las parejas se podían cambiar cuando lo desearan. Me miro y dijo: “No. Aquí cada hombre tiene su mujer y cada mujer tiene a su hombre, todos respetamos ese amor que nos ha unido, y solo, cuando se presentan problemas que no se pueden remediar, entonces, si, nos separamos, pues, lo que buscamos, es vivir felices y para esto, se necesita, amor, respeto y mucha comprensión. Esa es la gran diferencia entre Uds. y nosotros. Nosotros, estamos aprendiendo a vivir en paz y en armonía con Dios, con el universo, con la naturaleza, con la vida.” A semejante respuesta, solo me quedé callada y me perdí en mis propios pensamientos y comprendí, que tenía toda la razón.

Nosotros, aunque creemos amar, no sabemos darlo, no nos entregamos, no buscamos comprender, no entendemos la libertad que debe existir en el amor, la confianza, la ternura, el respeto, ese aprender a mirar, a descubrir a nuestra pareja. El amor para nosotros, es algo distinto. Es el querer recibir todo y no dar nada a cambio. Este chico tenía toda la razón: ¡Qué diferente éramos y que diferente manera teníamos de afrontar la vida y nuestros sentimientos!

No vimos ninguna escena erótica o censurable. Sus manifestaciones de amor, eran suaves, tiernas, con un hermoso toque romántico, algo que se veía y se sentía en ese ambiente, era como un sentimiento de relajación y de dulzura.

Seguí observando la conducta de todos: Unos pintaban, otros bordaban, otros tallaban en madera, otros, manejaban la cerámica con destreza. Algunos leían o escribían, mientras otros sencillamente, dormían, todos al son de hermosas melodías, melancólicas y un poco tristes.

Volvimos a nuestros cojines. El frío, calaba hasta los huesos. La lluvia .arreciaba y por primera vez, el campo me pareció triste. Nos tomamos otro trago de vino caliente y deseé, estar en casa.

No quería estar más allí.  Tanto talento perdido, tanta juventud desperdiciada, desde mi mediocre punto de vista, me conmovía y no alcanzaba a entender porqué ellos mismos, se querían excluir,  poco a poco,  de la vida, como si  se estuvieran castigándose por algo.

Pedí que regresáramos. Me complacieron. Todos salieron a despedirnos. Tomaron nuestros brazos  brazo y repitieron: “Paz y Amor” Mis compañeros y el profesor, estaban desconcertados como yo, nos sentimos solos y subimos  al coche y partimos.

La tarde caía, no hablamos. Cada uno de nosotros estábamos sumidos en nuestros propios pensamientos.

Dos  horas compartiendo con ellos (fuera del viaje) y todo un  archivo de recuerdos, que siempre vivirán en mí, dejando una huella indeleble en mi alma.

Una experiencia más en mi vida, que la comunico, para llegar al corazón de aquellos que creen que la libertad, es hundirse en las drogas, y experimentar toda clase de sensaciones nuevas e irreales que no dejan que la paz interior, esa paz que pregonan y dicen vivir, la vivan realmente y se convierten, en seres marginados, de una sociedad corrupta, que ellos quieren mejorar y cambiar. ¡Qué ironía! ¡Se destruyen así mismos, buscando lo mejor para el mundo en que viven!

No hay que buscar la libertad a fuera de nosotros mismos. Aceptémonos, como somos, demos, a los que nos rodean, lo bueno que tenemos y aprendamos amar.  Demos a los demás todo lo positivo que tengamos y luchemos por aprender de todos, lo bueno que nos puedan dar. Esa fue la lección que aprendí en esta visita hecha a la comunidad Hippie del año de mil novecientos sesenta y cinco, cuando era yo, todavía una estudiante.

Ahora, este movimiento se acabó y si algo queda en los sueños de algún joven es rechazada, ya que ahora las Tribus de Ciudad, tienen otros intereses distintos al amor, la paz y la felicidad. 

 Siempre los recordaré. Han pasado los años y los sueños de ellos no han tenido eco en nuestra sociedad que sigue siendo igual. Esta visita, fue la clase de humanidades más bella recibida en mi vida. Seguimos soñando con la libertad, con la paz, con la igualdad y hasta ahora, no se ha  conseguido nada.

¡Los valores no existen!  Aprendamos a amarnos  y amar. 

Eva
Lunes 30 de Julio de 2014
Derechos de Autor Reservados





sábado, 7 de junio de 2014

EL VIAJE Capítulo 4 (El final)




EL VIAJE

Capítulo 4 (El final)

Como lo había pensado y planeado, el médico,  se reunió con sus colegas y comenzaron la “charla” sobre lo ocurrido,  con Manuela y Arturo, especialmente, sobre las “rosas”  ¿Cómo aparecían?  ¿Cómo llegaban a las manos de Manuela?

Todos tenían opiniones diferentes desde el punto de vista médico-científico, pero como psiquiatras y psicólogos, se enfrascaron en la posibilidad de los fenómenos paranormales.

Algo conocido y estudiado por ellos, pero, no divulgado. Ya que les daba temor ser rechazados por una parte de la sociedad, (que por no conocerlo, lo rechazaban. Y otro,  que les fascinaba este tema, pero que abiertamente, no lo reconocían) y así, llegaron al tema de la teleportacion psíquica. Era la única, forma de explicarlos. Este fenómeno mental, es diferente a la telepatía.  A un que, van muy unidos. El uno: hace que en equis lugar, aparezca algo físico, que no solo se ve, sino que también, se puede palpar y es real. La otra, comunica algo: Un mensaje. Puede  mostrar algo, que luego desaparece.

En estas divagaciones, este grupo médico pasó un buen rato y llegaron a la conclusión, que tenían que conocer y hablar con Arturo y Manuela y someterlos a varias pruebas, no podían, por ningún motivo perder esta oportunidad.

Mientras tanto esta parejita, en compañía de los padres de Manuela y la amabilidad “curiosa”  de todos los amigos, guiaban a Arturo, para sus citas con los oftalmólogos escogidos y la preparación para su operación.

Así paso el tiempo y llegó el gran día de la operación, la cual, fue todo un éxito. La recuperación, la pasaría en el Hotel con sus compañeros de viaje y sus representantes. Pero la familia de Manuela no lo permitió y se lo llevaron a su casa, donde estuvo rodeado de todas las atenciones posibles y su respectiva enfermera, que estaría pendiente de él, las veinticuatro horas del día. Manuela, también estuvo a su lado y se fueron acercando espiritualmente y en todo; sus gustos, sus lecturas, la naturaleza, el campo, las artes, todo los identificaba. ¡MANUELA SE ESTABA ENAMORANDO! No quería reconocerlo, pero se estaba enamorando. Arturo era tierno, cariñoso, pero nada le decía sobre sus sentimientos. 

Pasaron los días. La recuperación fue rápida. El gran día llegó. 

Manuela, estaba muy ansiosa, y en todo este proceso, estuvo muy callada. ¿Qué podía decirle? Nada. Solo esperar y nada más.

Él, cuando le quitaron las vendas, se negaba, abrir los ojos. Barias veces el Doctor le dio la orden de que los abriera y el, solo le apretaba las manos a Manuela.

Por fin hizo caso, y poco a poco se fue acostumbró a la semipenumbra del consultorio y por sus mejillas corrieron una lágrimas de felicidad, al poder mirar a Manuela por primera vez.

Luego, le colocaron unas gafas oscura, especiales y fueron poco a poco, iluminando el consultorio, primero con luz artificial y luego, todo volvió a quedar a oscuras para comenzar a dejar que la luz de la tarde invadiera el ambiente, muy despacito. Arturo no soltaba las manos de Manuela y ninguno de los dos, pronunciaba palabra. El silencio era total. Solo se escuchaba la voz del galeno y la respiración de todos, (enfermeras médicos y la de ellos dos) Todo salió bien. Y por fin, todos hablaron, rieron y se abrazaron. ¡La operación había sido todo un  éxito! 

¡Arturo, podía ver! 

Arturo, acabo de pasar su recuperación en la casa de Manuela. Estaba rodeado del cariño y del afecto de  todos.

Manuela y Arturo, siempre estaban juntos y se veían felices. ¡Estaban enamorados!

Jaime, el médico, estaba detrás de ellos, quería que se sometieran a todas las pruebas que él y sus colegas habían preparado. Querían descubrir cuál de los dos, era dueño de esta capacidad psíquica, o si era los dos y como se producía o la producían.

Ellos huían de este examen y solo reían de Jaime y su curiosidad.

Arturo hizo un nuevo retrato de Manuela, Otra exposición, que fue todo un éxito. Y llego el momento del regreso de Arturo. Tenía que regresar.

Entonces, se habló de un compromiso, y de un próximo viaje de la familia de Manuela, a conocer la familia de Arturo.

Para todos, la vida volvió a su cotidianidad. Arturo, en su País, en su Ciudad, Manuela, siguió sus estudios de pintura, sus amigos perdieron interés en la pareja. Su familia comenzó a preparar su viaje para el verano. Manuela y Arturo se comunicaban a diario y sus planes futuros, cada vez eran más firmes. ¡Estaba felizmente enamorado!

El médico, Jaime, ¿lo recuerdan?  Era el único inquieto, con sus compañeros psiquiatras y psicólogos y vivían pendientes, de Manuela y Arturo. Esto divertía a la enamorada parejita, que cada vez que podían, le hacían saber de sus comunicaciones “telepáticas” y nuevas apariciones de las rosas, (claro está, que Arturo, ya las mandaba por medio de una floristería) pero se ponían de acuerdo, para hacerle bromas, cuando el médico, iba de visita a la casa de Manuela. 

Recordemos, que Jaime, se había prometido, primero, no dejarse enloquecer de estos chicos y  segundo, investigar más sobre este fenómeno. 

Que a la larga lo tenía fascinado a él y a sus compañeros y estaba empeñado a conseguirlo. Pero, esto es tema para otro cuento. Luego se los contaré. ¿Eh?

Eva

Sábado, 7 de junio de 2014.
.
Derechos de Autor Reservados
   



sábado, 24 de mayo de 2014

EL VIAJE Capítulo 3



EL VIAJE

Capítulo 3  



Manuela cerró de nuevo, los ojos. Esto le parecía un sueño, una pesadilla. No entendía nada.

Se repuso un poco y en compañía, de sus padres y amigos se retiró de allí. No vio a Arturo.

Luego supo lo que paso. Todos los invitados, al desmayarse, se preguntaban, quien era ella, para que el  maestro, hubiese corrido a tomarla en sus brazos. ¿Cómo era que sin ver,  pudo guiarse hasta dónde estaba?

Entonces, se dieron cuenta que era la modelo del cuadro y todos se abalanzaron sobre ella, para pedirle autógrafos y fotos.

Al estar desmallada, lo que necesitaba era aire. El maestro, consciente de ello,  los retiro de allí. Por eso, no la vio al salir con sus padres.  

Ya en casa y muy confundida, se preguntaba. ¿Cómo la descubrieron? ¿Cómo supo el, que ella, era ella? La mamá, le dijo: “Acabo de darme cuenta el por qué, él te reconoció. Si su sueño fue tan real como el tuyo, (que tuvo que ser tan real, como para pintar el cuadro) sintió tu perfume, ya que siempre usas el mismo y nunca lo cambias" ¿Y hoy? No lo cambiaste. ¡Todo lo cambiaste, menos el perfume!  

El médico  y todos los que allí estaban, no sabían que decir. Un detalle, que se puede calificar de pequeño, fue la clave para que el, la descubriera. Pero había otro interrogante flotando en el ambiente. ¿Cómo la pinto, aunque fuese en un sueño tan especial, siendo ciego?

El médico se despidió y dijo: Voy hablar con él, es la única manera, de saber detalles de su sueño. No se puede negar, por ningún motivo. Ya que tengo que velar por la salud mental de Manuela y de todos nosotros.

Y como lo dijo, lo hizo. Llegó al Hotel donde se hospedaba  Arturo y subió hasta su  alcoba y allí, de manera más reservada y más íntima, escucho la manera como había, el soñado y como se había desarrollado dicho sueño.

El médico de Manuela, Jaime, era su nombre (que dicho sea,  no lo había dado.) Le contó, con lujo de detalles, el sueño de ella.

El sueño de Arturo, (ya conocemos el de Manuela) fue así, según lo contó a Jaime, (el Médico): “Él se encontraba en el Palacio de  Artes de su Ciudad, salió de allí, vio en la plazoleta, sentada en el banco, frente a la gran fuente a Manuela, (en sueños, él podía ver perfectamente)se sentó a su lado y comenzó, a ser los bocetos de su retrato, ella tampoco hablaba, el solo le decía que mirara acá o allá.  Ella, lo obedecía y él le entregaba lo que iba pintando, luego, camino con ella de la mano” Como podemos darnos cuenta, todo fue igual. Luego, no se volvieron a encontrar y desde entonces, solo recordaba de ella, su perfume y nada más.

Cuando expuso en la galería del Gran Hotel  de su Ciudad, todos los que asistieron a la inauguración, le hablaban de su modelo, pero él, nunca se encontró con ella. Todos le comentaban que era igual  y que estaba hospedada allí, que había llegado en un crucero. La buscó pero lo que averiguo no le dio pista ninguna para encontrarla y desde entonces, llamo a su obra, LA DESCONOCIDA.

De su modelo, solo recordaba su perfume, su fragancia y nada más.

Y desde entonces, la buscaba y desde entonces, buscaba recuperar la visión y por ello había viajado, a esta Ciudad, (allí se encontraba uno de los mejores Oftalmólogos, del mundo) Él no sabía, que la podía encontrar allí.
Para él fue una gran sorpresa, al darle el autógrafo, sintió su fragancia y se arriesgó a coloca su nombre.

Jaime le preguntó: ¿Ud. como sabía su nombre si en el sueños dice, que ella no hablo y ella, dice lo mismo? El contesto: Porque en el Hotel estaba su nombre y el de sus padres en el registro y me lo dieron, pero no me proporcionaron ninguna otra información.  

El Doctor, estaba cada vez más sorprendido y luego de un buen rato de estar callado, le dijo: ¿Quiere ir conmigo a verla? Creo que a los dos, si hablan, les  haría bien.

Así lo hicieron. Se reunieron todos en la sala de la casa  y hablaron sobre el tema central: El sueño.

Luego, sobre la vida de cada cual y más tarde, se retiraron todos y los dejaron solos para que ellos dos pudieran hablar e intercambiar recuerdos de todo lo que habían vivido, sin vivirlo, o lo que habían soñado, sin soñarlo. 

Se sentaron en el gran sofá frente  la chimenea y allí, cada uno fue recordando todos los detalles, hasta los más pequeños de su aventura y Manuela ya tranquila y relajada, (pero todavía incrédula, de lo que vivía) comenzó a contarle de los cambios que había hecho para que nadie la reconociera como la modelo del cuadro y se rieron juntos.  Ella, le exageraba y el, cada vez que paraba de reírse, le decía: Todo lo cambiaste menos el perfume y volvían a reír y de pronto, se quedaban callados mirándose y Arturo le decía: Te veo al mirarte, exactamente igual a día en que hice tu retrato. Ella, solo callaba, como en el sueño, pero ahora, lo sentía más cercano. Pero aun así, sentía miedo.

La velada termino, el medico llevo a Arturo de regreso al Hotel y volvió al lado de Manuela.

La encontró más tranquila, más serena y esa noche durmió bien sin sobresaltos.

Había un detalle, todavía, sin resolver: ¿Cómo llegaban las rosas? Lo tendría que hablar con los dos y averiguarlo. ¡Arturo y Manuela, lo iban a enloquecer! ¡Pero que lo averiguaba, lo averiguaba!

Al día siguiente, más sereno, se comunicó con otros psiquiatras colegas y quedaron de verse esa tarde, para ponerlos al tanto de todo lo ocurrido.  
 
Eva
Sábado, 24 de mayo de 2014
Derechos de autor reservados

  


  
 


sábado, 10 de mayo de 2014



EL VIAJES
Capítulo 2

Manuela y los suyos, estuvieron de acuerdo y regresaron a su Ciudad. Lo ocurrido los llenaba de inquietud, pero los conceptos de los médicos era que en Manuela, no había nada anormal. Que los sueños, era lo llamado  en Psiquiatría: “Un sueño premonitorio”  o “percepción extrasensorial”.

 Pero lo raro era, que nada ni nadie, diera cuenta del artista y la aparición casual, de  la rosa roja que llegaba a ella, no con regularidad, pero si, una que otra vez y de manera, casi siempre inesperada.

Así paso  un año. Una que otra vez, volvía a soñar con su “artista” con Arturo. Cuando lo recordaba, buscaba su cara en todo hombre que veía. 

Estaba enterada de todas las noticias sobre los diferentes pintores y técnicas, y entonces, le pareció que lo mejor era aprender ella también a pintar y empezó tomar clases en el Palacio de las Artes de su Ciudad. 

Tampoco allí, encontró algo sobre su pintor.

Un día, cualquiera al salir de clase, vio un cartel donde invitaban a la inauguración de la exposición que se llevaría a cabo allí mismo, con artistas premiados en diferentes bienales y  concursos. Entre ellos, estaban varios de la ciudad donde había estado en el crucero y en la lista, vio el nombre: “El Pintor - Arturo”. El gran Pintor Arturo, que expondría fuera de su Ciudad por primera vez el cuadro de “LA DESCONOCIDA” con el que había ganado ya varios premios, por su técnica y la expresión tan real de la modelo, pero que nunca, en los dos años de haberlo pintado, lo había expuesto en ninguna parte, salvo en el Palacio de las Artes de su Ciudad.  

Todos los bosquejos que llevaba en las manos cayeron al suelo y al agacharse a recogerlos, estaban con una rosa roja. Muy asustada cogió sus papeles y salió de allí.

No pudo manejar su coche, y le pidió a un compañero, que encontró que la llevara a casa.

Esa noche le comento a sus padres, a  su médico  y  amigos y trazo un plan curioso, gracioso y muy detectivesco y comenzaría a llevarlo a cabo el día siguiente. Estaba muy nerviosa pero muy decidida. 

Se levantó temprano, ya que no había dormido bien. En los pocos momentos, que pudo dormir, siempre venía a su mente el rostro, dulce del artista, envuelto en una nebulosa, que no se  lo dejaba apreciar bien. 

Se fue directamente a la sala de belleza. Se hizo un nuevo corte, se cambió el color del cabello. Doro su piel y por último, se colocó lentes de contacto de un color diferente al suyo. (Nadie la podía reconocer, nadie de nuevo, le diría que ella, era la modelo del cuadro)

Ese tarde, cuando llegó a clase, ninguno la conoció. Eso era lo que ella quería. Cuando llego a casa, todos se sorprendieron y rieron. Ellos también, contaron sus planes. Ya tenían las invitaciones (era para poca gente y muy exclusiva) para el cóctel gala,  sus vestido, sus cámaras fotográficas, camufladas,  (ya que no eran permitidas) sus libretitas muy elegantes y finas para la pedida de autógrafos, y la pregunta adecuada para la rueda de prensa abierta.

La exposición era en dos días. Sus amigos, su médico, y familiares, tampoco habían perdido el tiempo ese día. Se prepararon bien.  Manuela, no hacía parte de este plan. Se limitaría a ir, acompañada de un amigo y nada más. 

Estaría en todo, pero  no haría parte activa de nada. Bregaría a pasar desapercibida para todo el mundo.  (Eso creía ella).

Su vestido era precioso. De un suave tono azul plomo, que según la luz, cambiaba de uno al otro y le hacía juego con su cabellera roja y sus ojos, casi del mismo color del vestido, más su piel dorada. Iba a verse muy bien, pero no era la Manuela que todos conocían y menos, que guardara algún parecido con la modelo del cuadro.  
  
Llego el día, llego la hora y Manuela, que todo el día había estado con los nervios, en su máxima expresión, estaba reposada y hasta callada. Salió, con su amigo Andrés con el cual, hacía una linda pareja. Todos los demás, ya habían salido y seguro, ya todos estaban en sus puestos. (Para todos ellos, era una gran y maravillosa aventura, tomada muy en serio)

Cuando Manuela y Andrés llegaron, ya iba a comenzar la rueda de prensa, pero, algo la estaba demorando, el Maestro Arturo, estaba algo retrasado.  ¡Por fin llegó! Manuela, estaba fría y  sentía, que se desmallaba. Todos sus “investigadores” la miraron y comprendieron que era él. ¡Que era el del sueño de su amiga! Y las  preguntas de sus amigos comenzaron: ¿Quién es la modelo?  ¿Por qué la llama la desconocida?

Sus respuestas fueron gentilmente contestadas y ceñidas, relativamente,  a la verdad que ellos conocían. “La modelo  es una chica soñada por mí y por ello, la pinte y por ello, es desconocida” ¿Alguna vez la ha buscado o casualmente, se han cruzado y se ha dado cuenta que es su modelo soñada? “Si… Pero no la vi, ni ella me vio” ¿Si la viera, la reconocería?

 (Todas estas preguntas no fueron hechas, una seguida de la otra) Estaban tan bien preparados, que parecían Periodistas de verdad, aunque todo el mundo podía preguntar.  Era una entrevista abierta para los medios y el público en general.

La respuesta a esta última pregunta hecha, por uno de los conocidos de Manuela, dejó a todo el mundo callado y en silencio. Para luego, retumbar en el salón, el sonido de los aplausos, que todos los presentes le brindaban de pie.

La respuesta fue sencilla y adornada con una encantadora sonrisa: “Si la reconocería, pero no podría verla porque soy ciego” 

Con esta respuesta, ninguno otro pregunto nada y todo el mundo se organizó para pedirle un autógrafo o simplemente felicitarlo.

Manuela estaba clavada en su asiento y no hablaba, estaba igual de muda como en sus sueños. El medico amigo de la familia, estaba al pié de ella y la atendía. Por fin pudo pararse y de la mano de Andrés salió al jardín y allí, con la brisa, se repuso  del impacto tan grande que acababa de sufrir.

Alguien se arrimó a la pareja y les dijo: ¡No se queden sin el autógrafo! ¡Ese hombre es una maravilla! Manuela y Andrés se miraron y se dirigieron al salón, no podían ser ellos los únicos que no lo hicieran. Los demás, se habrían dado cuenta de ello  y se interpretaría mal. 

Ya estaba terminando, cuando Manuela llego al frente de él  y le dijo: Por favor Maestro, ¿Me firma su retrato y mi libreta? Él tomó, las dos cosas a la vez, como si pudiera ver perfectamente, hizo una pausa y escribió: Para Manuela, mi modelo, con amor. Lo mismo hizo con la pequeña y linda libreta y se la entrego. Pareció por un instante, que la miraba, le sonrió y le dijo gracias. Ella le contesto: A Ud. maestro.

Pero era que no había visto, lo que él había escrito.

Al retirarse, con su amigo Andrés,  lo leyó y se desmayó.  Cuando volvió en sí, estaba en los brazos de Arturo,  rodeada de todos los suyos y de todos los invitados. 

Eva

Sábado 10 de Mayo de 2014
Derechos de Autor Reservados