Buhardilla

Buhardilla

lunes, 14 de septiembre de 2020

 



QUIZÁS MAÑANA

 

Quizás mañana… quizás…

Vamos de un mañana, a otro mañana…

De un día… a otro día…

Sin decir nada… nada…

Sin pensar que mañana, quizás mañana…

No podamos hablar.

Quizás mañana… como te dije un día…

Te diga solamente: te amo y nada más.

Quizás… mañana… quizás…

Te amo, como se ama una vez en la vida.

Te amo, porque el amor llega y se va…

No se sabe cuándo empieza, o cuando se termina

Ni el motivo, para amarte o dejarte de amar.

Solo sé que te extraño… cuando no estás conmigo

Solo sé que te busco, en cualquier lugar.

Solo sé que te encuentro en la sonrisa de un niño,

O en la ternura, de alguien, que me mira al pasar.

Solo sé que te veo reflejado en el agua

Del lago cristalino que voy a visitar.

O en la melodía de un violín,

Que, a lo lejos, escucho al caminar. 

Solo sé que te amo y te extraño…

Solo sé que no estas.

Que en el parque te busco,

Como se busca un sueño…

Que en la noche te miro,

En el cielo… o en el mar.

 En la montaña agreste, de rocas de volcán…

O en el nevado blanco, de arroyos cristalinos

O en el desierto ardiente, o en mi selva tropical.

Pero no estas… no estas…

Puede ser… que solo te he inventado,

O tal vez, te he soñado, o quizás… no se…

Te pude yo pintar.

Con tu sonrisa placida, con tu mirar…

A veces… dulce y otras…

Perdida en tus recuerdos…

Recuerdos, solo tuyos y de nadie más. 

Con tu figura altiva, tan serio y arrogante

 O con tanta ternura, dulzura y suavidad.

Quizás si… sea solo eso… un sueño y nada más.

Pero aun así… mañana… quizás mañana… te diga:

Muy quedo… te amo y nada más.

Eva.

 

 

 

Martes 29 de diciembre de 2015

Lunes 14 de septiembre de 2020

 

 

lunes, 1 de abril de 2019

UNA HISTORIA DE AMOR


UNA HISTORIA DE  AMOR

SIGLO XX = SIGLO XXI

Todo estaba en calma, la vida en la casa de la familia Montevedra, ese día, transcurría de manera normal.  Nada raro hacía predecir que una gran tormenta estaba por estallar, por llegar.
La hija menor, de ese matrimonio feliz en todo sentido, estaba enamorada. ¡Si, por primera vez, estaba enamora y era feliz!
 Nadie les ponía peros a estos chicos. Los dos  eran unos jovencitos, tanto Violeta, así se llamaba ella, como  a Miguel, que era el nombre de él.
Pero remontemos un poco al pasado. Tanto el uno, como el otro, eran hijos de dos familias amigas, conocidas de siempre, la misma posición social, las mismas costumbres y lo más importante, la misma posición económica. (Recordemos que en el siglo XX, todavía existían muchas tradiciones pasadas, de familia en  familia del  siglo IXX, tradiciones muy arraigadas en las altas esferas, de la sociedad de cualquier Ciudad o de cualquier País, donde los apellidos, la religión y el dinero, eran lo más importante en cualquier relación social, económica o familiar.
Bueno, este es el marco, el panorama general que rodeaba estas familias. Pero, como ya les comente, la tormenta estaba por llegar.
Fue una situación dura, muy dura y caótica, para el momento. Que dejó huellas muy profundas en dos chicos buenos, por ese montón de sentimientos negativos que ellos, sin querer, despertaron a su alrededor.
 Lo más incomprensivo y duro, fue que sus enemigos, eran sus propias familias.
Como es una historia real y uno de sus protagonistas, fue el que me la contó, antes de desaparecer,(ahora, nadie sabe si alguno de ellos, vive o está muerto). Se presentaran  grandes pausas, para dejar pasar el dolor de sus  recuerdos. Estos silencios, pueden notarse al narrarles, la historia.  Pero los reviviré  y espero que tengan algo de paz y en el infinito, sean felices.

(En alguna oportunidad, como amiga de los dos, he escrito, sobre sus vidas. Una poesía, una anécdota pero no, su historia. Espero, hacerlo ahora,  con toda la veracidad, pasión y respeto que se merecen, guardando su identidad y su intimidad)

EMPEZARÉ LA HISTORIA DE VIOLETA Y MIGUEL

Miguel, era el único hijo varón de la familia Valverde. Al nacer el, su madre murió. Por lo cual, siempre fue mirado con resentimiento. Eran sentimientos encontrados. Se le quería por ser el único hombre de la familia, el heredero  del apellido, de su estirpe. Pero, como ya les comente, no se le perdonaba las circunstancias de su nacimiento.
Por ello, desde muy niño fue mandado a estudiar lejos, a otro país, donde su educación, formación moral, religiosa y social, fueron de lo mejor. Este chico, a veces, en el tiempo de vacaciones estaba en casa, en familia y se sentía, extraño. (Un extraño, entre extraños). Así, sus dos hermanas y su padre, lo  hacían sentir. Pero él, se refugiaba en sus amigos y a veces, en sus familiares lejanos sintiéndose mejor. Pero  siempre, con el deseo de regresar pronto a su Colegio, a su Ciudad adoptiva, que extrañaba.
Este, es un pequeño boceto, de Miguel. Pues en realidad, nadie a su alrededor, conocía sus cualidades, sus virtudes, sus sentimientos, que eran limpios, grandes, de una gran sensibilidad y ternura.  Mucha nobleza había en su corazón.  Pero también había mucha triste y más, cuando estaba en familia, en su Ciudad,  o en su País, como ya les he dicho..
Ahora hablemos de Violeta:
¡Era linda! Con la típica belleza de su tierra. Mimada, amada, inquieta. Era la niña, de la familia Montevedra. Diferente a Miguel.  A ella se le amaba, a ella, se le tenía como a una reina; tanto sus padres, como toda la familia. Pero nadie notaba, que una de sus hermanas, desde siempre, era diferente. Algo sutil, pero diferente.
Miguel y Violeta, eran la pareja perfecta, de una historia de amor perfecta, de dos adolescentes, perfectos. Iguales en todo sentido. Social, económica, intelectual, tradicional y hasta religiosa.
(Estas observaciones, parecen sacadas de una novela del medioevo, pero así era nuestra sociedad, en el siglo pasado. ¡No hace nada!)
Ahora, el destino y la vida, comenzaría a jugar, con el destino y  la vida, de estos  dos chicos, lo que ellos, jamás se imaginaron y esperaban.
Ahora, comenzarían a caer máscaras, de hipocresía, de rabia, de envidia y el dolor marcaría la vida de los dos, para siempre. Aun ahora, que ha pasado el tiempo.
                                                                                                       
Hoy por fin sentados en el jardín,  después de tanto tiempo, empezaremos a recordar para poder escribir  esa historia que hace tanto, les prometí.
¿Cómo empezar? “Erase una vez” ¿Tal vez, será una narración o un cuento? ¿O tomaré la personalidad, la vida, de alguno de los  protagonistas y la haré mía? No lo sé.
Escucharé… y lo que me que me cuente, el protagonista, lo recordaré, e iré plasmando cada uno de esos recuerdos, en cada palabra que escriba y esperemos, como una realidad hermosa pero muy triste, vuelve al presente. Ya convertida en una realidad.
 Un hermoso día de julio llegaron a la casa de Violeta, sus primos. Dos chicos dad de ella, Los llamaban: LOS MOSQUETEROS. Siempre estaban juntos y ellos, cuidaban de la niña, como un tesoro. Pero esta vez, no estaban solos. Con ellos, iba un  chico. Que ella, no conocía. Pero cuando se  miraron, supieron que ya nada, ni nadie, pasara, lo que pasara, los separaría. AHORA, LOS MOSQUETEROS ESTANBAN  COMPLETOS. En todas partes estaban los cuatro. Miguel y Violeta, se amaban con ternura y primos y amigo veían, con mucha satisfacción ésta sana y hermosa relación.  También, sus respectivas familias, aceptaban este romance.  Eran el uno para el otro. 
Miguel no volvió, a su Universidad. Se cambió a su Ciudad, a la Universidad de Violeta y sus primos y viviría en su hogar, después de tanto tiempo.
Todo era felicidad, todo hermoso, todo armónico. Eran el uno para el otro, sin duda alguna.
Eva

      



    



miércoles, 19 de diciembre de 2018

SALUDO DE NAVIDAD




FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO.
MUCHAS BENDICIONES,  PARA TODOS MIS AMIGOS Y  CONOCIDOS.
 QUE LA FELICIDAD, EL AMOR Y LA SALUD SIEMPRE ESTE CON TODOS UDS. Y SUS SERES QUERIDOS.
LES DESEO DE CORAZÓN
Eva Margarita Escobar Sierra
Diciembre 2018 Enero 2019



viernes, 16 de noviembre de 2018

HOLA, ALMA MÍA (DIALOGO PERSONAL)



HOLA, ALMA MÍA
Hola Alma Mía:
Hace mucho tiempo que no nos encontrábamos. Aunque siempre estamos juntas, pero calladas y muy solas. ¡Como aprendimos a estar solas!  
Pero la tarde, su frío, la oscuridad del ambiente y esta hora del 
estío, ha hecho que nos veamos frente a frente, de nuevo. 
Sí, no digas nada… las dos estamos tristes, muy tristes. Hoy, recordando otra tarde, otro tiempo, otros suspiros y otros sueños. 
Como siempre, la soledad nos acompaña, a veces en silencio y otras… entre suspiros y lágrimas.
Pero tú y yo, no nos separamos. Aunque estemos solas, aunque estemos cayadas,  tristes, contentas o simplemente… perdidas en nuestros propios sentimientos. En nuestros propios sueños… en nuestras propias tristezas y en nuestros propios fracasos.
Esta tarde. Tiene la misma fragancia de esa tarde, en que conocimos el dolor de la soledad. Tiene el sonido, el ruido y  la voz característica del silencio. El ritmo cadente y suave de los árboles y el beso de la brisa, en nuestros labios. Mientras el corazón, solo podía decir: “estas sola”. ¡Esta es la soledad! “La que tú, no conocías porque nunca la habías vivido, porque nunca, la habías sentido”.
Pero tú, alma mía, decías: ¡No… siempre sola… no!  ¡No! ¡Estoy yo, que le acompaño! ¡Estoy yo, que jamás te dejare! Estoy yo. ¡Que soy su alma!  
 Gracias… alma mía. Gracias.
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¿Recuerdas… el silencio de esa gran avenida? De esa calle ancha, blanca, perfumada. Sus grandes árboles, sus casas y edificios cerrados. Sin autos, sin gente. La briza, el frio y nuestra soledad, nuestra nueva amiga. Alma  mía. ¿Porque?
Han pasado los años, muchos años y no se el por qué. Siempre tú  y  yo hemos tenido todo y en realidad, jamás hemos tenido nada. Solo la soledad, el silencio. Sus voces, melodiosas, pero tristes, lejanas. También ese día, conocimos, la tristeza, en el sonido del agua de la fuente, que  lloraba y que solo tú, alma mía y yo, comenzábamos a comprender, porque nosotras, también, comenzábamos a conocer la soledad y a llorar.  
Alma mía, ¿Recuerdas la fecha?¿yo? Si la recuerdo muy bien y me pregunto: ¿Porque ese día, recibimos de regalo, esto, que jamás habíamos tenido, ni sentido y que ahora y desde ese día, siempre ha estado con nosotras? Alma mía. No entiendo. Te voy a dejar ya. Tu hoy, no quieres recordar.
Si mucho suspiras y nada me dices. Alma mía, hoy estas más triste que yo.  No hablemos más solo caminemos, por esta avenida, la misma donde conocimos a nuestra amiga fiel. La soledad.
Eva 
Viernes 16 de Noviembre de 2018
     Derechos de Autor  Reservados de la R. de C.                      


martes, 30 de octubre de 2018

UNA HISTORIA DE AMOR =2= EMPEZARÉ LA HISTORIA DE VIOLETA Y MIGUEL


-2-
UNA HISTORIA DE AMOR



EMPEZARÉ LA HISTORIA DE VIOLETA Y MIGUEL
Miguel, era el único hijo varón de la familia Valverde. Al nacer el, su madre murió. Por lo cual, siempre fue mirado con resentimiento. Eran sentimientos encontrados. Se le quería por ser el único hombre de la familia, el heredero de del apellido, de su estirpe. Pero, como ya les comente, no se le perdonaba las circunstancias de su nacimiento.
Por ello, desde muy niño fue mandado a estudiar lejos, a otro país, donde su educación,  formación moral, religiosa y social, fueron de lo mejor. Este chico, a veces, en el tiempo de vacaciones estaba en casa, en familia y se sentía, extraño. (Un extraño, entre extraños). Así, sus dos hermanas y su padre, lo  hacían sentir. Pero él, se refugiaba en sus amigos y a veces, en sus familiares lejanos sintiéndose mejor. Pero  siempre, con el deseo de regresar pronto a su Colegio, a su Ciudad adoptiva, que extrañaba.
Este, es un pequeño boceto, de Miguel. Pues en realidad, nadie a su alrededor, conocía sus cualidades, sus virtudes, sus sentimientos, que eran limpios, grandes, de una gran sensibilidad y ternura.  Mucha nobleza había en su corazón.  Pero también había mucha triste y más, cuando estaba en familia, en su Ciudad,  o en su País.
Ahora hablemos de Violeta:
¡Era linda! Con la típica belleza de su tierra. Mimada, amada, inquieta. Era la niña, de la familia Montevedra. Diferente a Miguel.  A ella se le amaba, a ella, se le tenía como a una reina; tanto sus padres, como toda la familia. Pero nadie notaba, que una de sus hermanas, desde siempre, era diferente. Algo sutil, pero diferente.
Miguel y Violeta, eran la pareja perfecta, de una historia de amor perfecta, de dos adolescentes, perfectos. Iguales en todo sentido. Social, económica, intelectual, tradicional y hasta religiosa.
(Estas observaciones, parecen sacadas de una novela del medioevo, pero así era nuestra sociedad, en el siglo pasado. ¡No hace nada!)
Ahora, el destino y la vida, comenzaría a jugar, con el destino y  la vida, de estos  dos chicos, lo que ellos, jamás se imaginaron y esperaban.
Ahora, comenzarían a caer máscaras, de hipocresía, de rabia, de envidia y el dolor marcaría la vida de los dos, para siempre. Aun ahora, después de tanto tiempo.
Eva.
Siglo XX = Siglo XXI
                                                                                     Protegido por Derechos de Autor de la R. de C. 


lunes, 29 de octubre de 2018

UNA HISTORIA DE AMOR = SIGLO XX - SIGLO XXI


-1-
UNA HISTORIA DE AMOR
SIGLO XX = SIGLO XXI
Todo estaba en calma, la vida en la casa de la familia Montevedra, ese día, transcurría de manera normal.  Nada raro hacía predecir que una gran tormenta estaba por estallar, por llegar.
La hija menor, de ese matrimonio feliz en todo sentido, estaba enamorada. ¡Si, por primera vez, estaba enamora y era feliz!
 Nadie les ponía peros a estos chicos. Los dos  eran unos jovencitos, tanto Violeta, así se llamaba ella, con a Miguel, que era el nombre de él.
Pero remontemos un poco al pasado. Tanto el uno, como el otro, eran hijos de dos familias amigas, conocidas de siempre, la misma posición social, las mismas costumbres y lo más importante, la misma posición económica. (Recordemos que en el siglo XX, todavía existían muchas tradiciones pasadas, de familia en  familia del  siglo IXX, tradiciones muy arraigadas en las altas esferas, de la sociedad de cualquier Ciudad o de cualquier País, donde los apellidos, la religión y el dinero, eran lo más importante en cualquier relación social, económica o familiar.
Bueno, este es el marco, el panorama general que rodeaba estas familias. Pero, como ya les comente, la tormenta estaba por llegar.
Fue una situación dura, muy dura y caótica, para el momento. Que dejó huellas muy profundas en dos chicos buenos por ese montón de sentimientos negativos que ellos, sin querer, despertaron a su alrededor.
 Lo más incomprensivo y duro, fue que sus enemigos, eran sus propias familias. 
Como es una historia real y uno de sus protagonistas, me la está contando, se hace grandes pausas, para dejar pasar el dolor de los recuerdos.
(En alguna oportunidad, yo, como amiga de los dos, he escrito, sobre su historia, una poesía, una anécdota, pero no su historia. Espero, hacerlo ahora,  con toda la veracidad, pasión y respeto que se merece, guardando su identidad y su intimidad)
Eva  
Siglo XX = Siglo XXI
                                                                                  Protegido por derechos de Autor de la  R.de C.

domingo, 21 de octubre de 2018

HOLA AMIGOS



Hola amigos:
 Volveré con mi  COLUMNA  “LA VOZ DE LOS QUE NO TIENEN VOZ”. ¿La recuerdan?
Es esa voz perdida que se levanta ante una sociedad que dice: Que la respeta y de un Gobierno que dice: La hace respetar.
Es la voz de los ancianos, de los viejos. Maltratados, nunca escuchados, jamás tenidos en cuenta, aún en las cosas más pequeñas o en las más trascendentales e importantes.
Pueden tener en  su haber, diplomas, que los acreditan como personas educadas y preparadas, viajadas y cultas. O pueden ser sencillas, pero con un gran bagaje de experiencia que siempre será útil a la sociedad, por lo ya vivido y aprendido en el transcurso de sus años. Pero son menospreciados porque tiene equis o zeta edad y son maltratados, en oficinas, en tiendas lujosas o sencillas. En el transporte, barato o caro. ¡Que risa! Por la familia, a la que le dio todo, o nada, si son solos, donde le quieren robar su vida, su derecho a vivirla, su identidad, “TODO” ¡Y la sociedad y las leyes también!
Pero lo más ridículo, lo y doloroso es ver como las prestadora de SALUD son las peores para tratarlos, para atenderlos para guiarlos.
 Mi columna está a su disposición, para que si lo desean, denuncien,  algún caso, de maltrato físico o psicológico (El más usado) que conozcan, pero sin nombres propios. Pero siendo Ud. sí, totalmente responsable de cada palabra que escriban o digan. De lo contrario no se publicará.
E. M. Escobar. S.
Periodista


jueves, 17 de mayo de 2018

MATILDE ALVAREZ DE ESCOBAR HA MUERTO




MATILDE ALVAREZ DE ESCOBAR

Otra vez la familia en pleno, enfrenta el dolor de otra  partida. Inesperada, incomprensible, pero tan real, como dolorosa.
Otro de los nuestros ha partido al mundo de la luz, del  amor, prometido por Dios. Otro que esperara, que los demás, lleguemos, para que de nuevo, estemos juntos.
Matilde Álvarez de Escobar  ha muerto.
 Fue la esposa fiel y enamorada, de mi hermano César Octavio Escobar Sierra (Tata).
Fue la hermana, mi hermana. La amiga, mi amiga. ¡De la que aprendí tantas cosas! Era buena, generosa, desprendida, e  inteligente.
No porque se haya marchado, puedo decir o tengo que decir, que era perfecta. No, Simplemente, era buena.
Era un ser humano, de gran valía, herencia recibida de su hogar.
 De ese hogar, de esa familia, donde nació, se crio y se educó. Por ello, fue la esposa de mi hermano, amada y querida  por  mis padres, como una hija más y querida por nosotros, (sus cuñados) como una hermana. 
Hasta siempre querida hermana.
Los recuerdos, de mi niñez, te incluyen. Aunque muchas veces, los hayamos olvidado.
Están ahí, existen y nada, ni nadie, los pueden borrar, desfigurar, cambiar, porque se vivieron.
Un abrazo para todos sus hijos, mis sobrinos:
Diego Luis, Beatriz Elena, Judit Matilde, Ángela María, Juan David, Tomás Santiago y Antonio José, que le sobreviven y toda su descendencia.
Eva,
Eva Margarita Escobar Sierra.
Bogotá, miércoles, 16 de mayo de 2018      

sábado, 31 de marzo de 2018

FELICES PASCUAS FLORIDAS



Felices pascuas floridas para todos mis amigos y conocidos
Eva
Eva Margarita Escobar Sierra
1 de abril  2018

sábado, 6 de enero de 2018

48 HORAS. NO MÁS




48 HORAS. NO MÁS

Capítulo IV

Bueno, miremos a la quinta de recreo de esta familia.
Estaban de vacaciones: Diciembre. Todo era alegría. La familia reunida y el dolor en asecho.
Síntoma: Dolor de cabeza, mucho dolor de cabeza de la pequeña, nada más, después de un día de juegos.
Cuatro médicos a su lado y su mamá, que siempre le tenía su manita blanca pequeñita. Una rosa, que se habría en manos de su madre.
Sus hermanos desde lejos, miraban, nada más. Mientras su padre corría, por salvarla.
La niña  dormía. Si a este estado de inconsciencia, se le puede 

llamar así.

 Pero  a su lado,  había alguien: un angel, que le leía cuentos, 

libros de aventuras, comics.

 Su afán, era no dejarla entrar en coma profundo y también ella, lo 

logró.

   El tifus, enfermedad tropical y en ese entonces, incurable, se 

había apoderado de ella y solo, en ese país en guerra, se 

encontraba esa pequeña esperanza.

Era una droga acabada de descubrir. Guardada como secreto de estado y hasta cierto punto, sin experimentar, pero, esa, era la única esperanza y tras ella, fueron, su padre y el médico.
              --------------------------------------------------------------
Bien, el continente estaba al frente, allí los dejamos.
Llegaron  a la costera Ciudad, a su Patria. De allí corrieron al aeropuerto y volaron a la gran Ciudad. A su Ciudad.
¡Pero si el bote corrió, el avión no se quedó atrás y menos el auto!
Llegaron y llegaron a tiempo: Los médicos estaban listos, todo estaba dispuesto,  todos vestidos de un blanco absoluto.
Tomaron la neverita donde traían la vacuna y en menos de cinco minutos, ya la niña la había recibido.
En esa noche de luna llena y de estrellas vivió la niña y sus padres también lo hicieron.
Eva

Sábado 6 de Enero de 2018
Relato Real. Derechos de Autor Reservado R.C.  
 


martes, 2 de enero de 2018

Feliz  día de Reyes, les deseo de corazón, a todos mis amigos y conocidos.
Que sea esta, también, la ocasión para agradecerles sus atenciones, con motivo de mi enfermedad.
Eva
Eva Margarita Escobar Sierra

Enero -2018

sábado, 25 de noviembre de 2017

48 HORAS, NADA MAS




48 HORA, NADA MÁS

Capítulo III

Salieron  del bote, se cambiaron la ropa por la que ya les tenían preparadas los pescadores.
 No podían llamar la atención y menos, dejar al descubierto que eran extranjeros.
Tomaron las canastas con pescado y con las cabezas agachadas y con paso rápido y se dirigieron a la ciudad.
A cada lado de ellos, iba un pescador y el reloj corriendo.
¡Por fin llegaron!
Era una casa muy grande, antigua  y ahora, derruida. Parecía abandonada, pero no. Se veía movimiento en ella.
Tocaron a la gran puerta y esta, rápidamente se abrió. En silencio los cuatro pescadores entraron y caminaron al lado del hombre que les abriera. 
Totalmente vestido de blanco. 
 Los guió hasta una sala muy grande, muy elegante pero derruida. Se dirigió a una de  las cortinas de una gran ventanal, la toco y una puerta ancha, muy ancha se abrió en la pared. Ese pasadizo o corredor, se veía muy iluminado y muy limpio. Entraron los cuatro pescadores y caminaron para encontrarse con un gran laboratorio.
El hombre que allí los esperaba, los saludo muy amablemente y los dos pescadores, acompañantes, lo llamaron por su nombre. Ellos, eran también Médicos.
El Dr. jefe, hablo con el Dr. Luis y Ricardo solo escuchaba con la angustia reflejada en su rostro. ¡Era su hija la que esperaba el milagro!
Se despidieron y salieron casi corriendo, llegaron a la gran sala y volvieron a convertirse en pescadores.
 Ya la mañana,  había llegado.
Debían tener mucho más cuidado, ya que los militares eran los dueños de ellas.
Ricardo llevaba la vacuna, en su pecho, camuflada como un vendaje que cubría una herida. Su corazón latía y sus ojos, estaban nublados por las lágrimas. De él dependía la vida o la muerte de su hija.  
  Salieron y comenzaron con el pregón "pescado fresco, pescado fresco"
Así llegaron la playa y se internaron en los manglares.
 Allí el Capitán los esperaba. Cogieron sus ropas, brincaron a la pequeña embarcación y arrancaron.
Era un barco pesquero y nada más.
Pero ya faltaba poco tiempo y mucho que recorrer.   
Ya en alta mar, el barco volaba y nadie hablaba.
Pero la esperanza se comenzó a vislumbrar, la costa del continente
 apareció a la vista.
Eva  
Sábado 25 de noviembre de 2017

Derechos de autor reservado. R de C.